viernes, 29 de mayo de 2026

Variety: EL CAZADOR DE TIGRES es una película que pertenece a Estelle Taylor y Lupe Vélez


Las películas con Chaney podrían describirse como aventuras románticas dirigidas y escritas por Tod Browning, con el héroe lleno de cicatrices, tullido o por lo menos amargado, y en un ambiente tan exótico que sólo podría descubrirse con la minuciosa búsqueda en algún Atlas. Casi todos los films de Chaney hacen dinero, unos más que otros, por supuesto. El cazador de tigres, a pesar de su título confuso (Where East Is East) como varios de la fábrica de Chaney, es uno de los mejores. Claro que a uno tiene que gustarle Chaney para aceptar sus películas y, además, ésta es muda.

La idea central tiene una base dramática más fuerte que la normal en estas historias que ocurren en los lejanos rincones de Asia. Una bella china, que abandonó a su esposo norteamericano y su hija, regresa años después, aún atractiva, con la intención de conquistar al idealista e ingenuo novio de su hija. La lucha entre la madre y ésta por el afecto del muchacho, son escenas de un realismo sexual de primer orden que tendrán mucho interés para las mujeres. Situaciones como ésta, aparecen ocasionalmente en los tabloides.

El papel de Chaney resulta menos importante que los de Estelle Taylor y Lupe Vélez, a quienes pertenece la película. La señorita Taylor ofrece una inquietante actuación. Gracias a unos ingeniosos trucos de maquilla- je sus ojos se han vuelto chinos, y eso causará muchos comentarios entre sus admiradores. Es la misma cosa que Theda Bara, sólo que puesta al día.

El tema, mejor que cualquier tratamiento del argumento, acapara toda la atención. Desde el instante en que vemos en close-up a un gorila cautivo, cualquier individuo listo entiende fácilmente que el papel del gorila será el de matar a la mujer mala en el momento apropiado.

Todo ocurre en Indochina, Chaney atrapa animales salvajes para los circos norteame- ricanos. Su rostro está marcado por garras de tigres y su credo es la felicidad de su hija. Hay muchos elefantes, chinos, palanquines, selva, barcos fluviales y Lupe Vélez con vestidos revela- dores que permiten apreciar sus formas.




Land, publicado en Variety el 29 de mayo de 1929.

(Traducido al español por Gabriel Ramírez)

miércoles, 27 de mayo de 2026

Del sueño a la pesadilla: UNA FIESTA EN HOLLYWOOD (Hollywood Party, 1934)


En medio de aquel caos que incluía leones y la primera aparición del ratón Miguelito en colores, presentando un dibujo animado de Walt Disney que era algo así como la versión golosina del caballo de Troya titulado Los soldados de chocolate, se sumaba la alegre aportación de Lupe, luciendo un vestuario espectacular y contando con la complicidad de El gordo y el Flaco, luego de que entablaban su propia batalla estrellándose huevos en la barra de un bar. Como era de suponerse, en la Metro no le encontraban pies ni cabeza a semejante desbarajuste, y fue por eso que Eddie Mannix, quien tenía la fama de ser uno de sus concertadores más solventes, citó a Allan Dwan para mostrarle el material y conocer su opinión.

- ¿Qué piensas de la película? -le preguntó Mannix sin rodeos, cuando finalizó la proyección. Dwan titubeó un poco y respondió casi al azar:

- Es una pesadilla.

- ¡Un genio! ¡Por fin tenemos un genio! -exclamó una voz desde el anonimato de la oscuridad. Cuando se encendieron las luces, Dwan se percató de que quien lo había llamado genio era el propio Louis B. Mayer, que agregó:

- Eso es exactamente lo que vimos, una pesadilla. Hemos hecho una pesadilla.

En primera instancia Dwan se sintió intimidado por la mirada de Mayer.

- ¿Y qué vamos a hacer con esta pesadilla?

- Jimmy Durante es quien aparece en toda la película. Lo que hemos visto es lo que él ha soñado y no tenemos que relacionarlo de manera lógica puesto que se trata de un sueño.

- ¡Ajá! Ya entiendo. Maravilloso. Me parece maravilloso. ¿Con qué pretexto vamos a ponerlo a soñar si se supone que va a ir a una fiesta?

- Podría estar soñando mientras espera a que su esposa termine de arreglarse. ¿Usted ha tenido que esperar alguna vez a su esposa?

- Creo que es una gran idea -y se volvió para dirigirse a Mannix-. Hagan todo lo que sea necesario para ponerle punto final a esto.

A final de cuentas, la propia esposa de Durante le prestaría un trozo de la realidad a la película al interpretarse a sí misma. Él se quedaba dormido leyendo las aventuras de Tarzán porque en una escena que se pretendía en la selva, Lupe respondía al nombre de Jane -papel que nunca hizo al lado de Weissmuller-. En el parlamento final, la señora Durante despertaba a su marido para apurarlo porque: "No quiero llegar tarde a la fiesta de Lupe Vélez".

Jules Etienne

La imagen corresponde a Jimmy Durante y Lupe Vélez en un fotograma coloreado por
Claroscureaux de la película Una fiesta en Hollywood (Hollywood Party, 1934).

martes, 26 de mayo de 2026

UNA FIESTA EN HOLLYWOOD: Los desvaríos del gran Scharzan



Una fiesta en Hollywood, la película que se exhibe ahora en el Rialto, es probable que haya sido muy divertida cuando se filmaba, pero al llegar a la pantalla no es poca la decepción. En cierto momento es rescatada por Walt Disney, quien contribuye a la mezcolanza con su dibujo animado en color llamado Los soldados de chocolate. Sin embargo, los señores Laurel y Hardy, con la ayuda de la impetuosa Lupe Vélez, provocan verdaderas carcajadas al ponerse a romper huevos en forma disparatada.

También Charles Butterworth obtiene el mayor provecho de sus escasas oportuni- dades, pero Jimmy Durante como el gran Scharzan o como él mismo, no resulta gracioso, excepto en las escenas en las que se enfrenta a un león. Tampoco las payasadas de Jack Pearl resultan al menos ligeramente cómicas.

Todo el asunto se refiere a un sueño relacionado con una fiesta de Hollywood. Al final se entiende que se trata de una pesadilla de Durante ocasionada por la lectura de un libro sobre Tarzán. La película incluye muchas canciones pero ninguna de ellas memorable, excepto la que acompaña la contribución del señor Disney.

Un episodio que vale el vistazo es aquel del mayordomo golpeando al señor Hardy en la cabeza cada vez que se atreve a llamar con el inusual timbre de la puerta. Polly Moran también hace un esfuerzo, pero su tarea es ingrata.


Mordaunt Hall en The New York Times, publicado el 26 de mayo de 1934.

(Traducido del inglés por Jules Etienne)

La crónica original en inglés puede leerse en el