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miércoles, 22 de julio de 2026

CAPRICHOS DEL ZODÍACO


El 18 de julio, Lupe cumplió precisamente dieciocho años. Con la intención de festejarlo se compró una limusina. Y es que recién llegada a Los Ángeles, padeciendo toda clase de penurias mientras encontraba trabajo, había visto una estacionada. Era la primera vez que se topaba con un automóvil como ése porque en México no se acostumbraban. Fanfarroneó con quienes la acompañaban, que no tardaría mucho en comprarse una tan lujosa como la que estaban viendo. Apenas tuvo la oportunidad, luego de formalizar su contrato, cumplió su fantasía.

La primera ocasión en que la limusina llegó por ella a los estudios, Lupe le hizo una señal ostentosa al chofer para que todos se percataran de que ése era su auto. Muy cerca, el hijo de un  productor de cine platicaba con un grupo de ami- gos. Conociendo lo susceptible que era Lupe respecto a esa clase de burlas así como lo explosivo de sus reacciones, se propuso molestarla preguntán- dole a gritos, con la intención de que todos lo oyeran:

¿Quién te regaló ese camión, Lupe? O qué, ¿nada más te lo prestaron por una noche?

Hizo un gran esfuerzo para contenerse y poder responderle con toda la coquetería de la que era capaz:

Fue el  rabo verde de tu padre. Ya ves como es de lujurioso el viejo. Él fue quien me lo regaló. ¡Ah! y para tu información, los coches como éste se llaman limusi- nas, no camiones. Algún día lo aprenderás.

Su habitual entorno hostil la había enseñado a reaccionar con agresividad. Desde su primera experiencia como tiple, estaba acostumbrada a los abusos verbales del sexo opuesto. Aprendí a ganarme la vida y a defenderme por mi cuenta, pues la mujer que se lo propone, no necesita que otros la anden defendiendo. Tal vez por eso ahora, en la soledad de su recámara, tenía que aceptar que se sentía fatiga- da, harta de todo y de todos.

Los astrólogos aseguran que una suerte de confabulación cósmica rige la exis- tencia humana. Con precisión micrométrica, los movimientos planetarios influyen en la vida de cada individuo, según no sólo la fecha y el año, sino la hora y el minuto, con lo que su carta astral quedará lacrada como un oráculo ineluctable. Por diversos motivos, a Lupe le habían tratado de alterar el año de su nacimiento, pero eso no era suficiente para falsificar un destino al que había llegado la hora de enfrentar.

Jules Etienne

lunes, 23 de septiembre de 2024

LUPE VÉLEZ COMO LA BARONESA BEHR EN ¡MARINOS AL AGUA!


(Fragmento del capítulo 3: Bajo el signo de cáncer)

- Mañana tengo llamado. Voy a hacer el papel de una baronesa, así es de que tráteme usted con respeto -estiró su brazo derecho con un gesto de exagerada afectación, caricatura de una aristócrata, para que Jones le besara la mano. Él prefirió seguirle el juego, incapaz de contrariarla. Sabía que Lupe era una espléndida compañera de juegos sexuales siempre y cuando ningún detonante la hiciera explotar.

Lo llamó Richard y permaneció inmóvil unos instantes con  la lengua atrapada entre los dientes tras pronunciar la “d” al terminar de decir su nombre. Se fue aproximando con parsimonia al oído izquierdo de Jones, mientras le decía Rich, Richie, Ricky, con un ronroneo felino; paseó la lengua sobre su oreja: Rick, Dick, y de nuevo mantuvo la “d” en su boca antes de repetir Dick otra vez, tic, tic tac, Dick tac, Dick dac, Dick Dick…

La reacción de Jones -como lo sería la de cualquier fuerza física según la tercera ley de Newton-, fue inmediata. Después de besar la mano de Lupe jugando a la baronesa, subió por su brazo hasta llegar al hombro y al cuello. De pie detrás de ella, la sujetó de los senos para apretarla contra su cuerpo y Lupe se arqueó buscando sus labios.
... 
 
Saltó de la cama para comer algo antes de dormir. Tenía que levantarse muy temprano si quería llegar puntual a que la maquillaran. Él la vio caminar desinhibida, como si ignorara su desnudez. Cuando se percató de que era observada, se cubrió los senos con un brazo mientras que con la otra mano llevaba una galleta a su boca. Todavía masticando, farfulló:

- ¿No quieres?
- ¿Qué comes?

Ella rió con el descaro infantil de quienes juegan a vivir la vida y regresó a la cama.

- ¡Marinos al agua!
- ¿Cómo?
- Es el título de la película en la que vas a trabajar.
- Estoy muy emocionada.
- Más emocionada vas a estar cuando tengan que ayudarte a salir de la piscina.
- Sí, ya sé, nos van a empujar a todas al agua.

Y así sería. Al día siguiente, Stan laurel, El Flaco, cumplió cabalmente su encomienda y una empapada Lupe Vélez habría aparecido como la baronesa Behr en la pantalla.


Jules Etienne


Los fotogramas corresponden a Lupe Vélez junto a Oliver Hardy, y ella caracterizada como
la baronesa Behr, en el cortometraje mudo ¡Marinos al agua! (Sailors Beware, 1927)

martes, 7 de noviembre de 2023

Se busca mujer con tipo latino como pareja de EL GAUCHO


(Fragmentos del capítulo 3: Bajo el signo de cáncer)

El cine, como la vida misma, sin coincidencias no sería más que una página en blanco. Fairbanks estaba planeando la producción de El Gaucho, que sería dirigida por el propio Jones, cuando una afortunada casualidad la favoreció:

- Buscamos a una joven impetuosa. Una morena con marcado origen latino, para que sea la pareja del gaucho.

(...)
 
El cine, como la vida misma, sin coincidencias no sería más que una página en blanco. Fairbanks estaba planeando la producción de El Gaucho, que sería dirigida por el propio Jones, cuando una afortunada casualidad la favoreció:

- Buscamos a una joven impetuosa. Una morena a quien se le note su origen latino, para que sea la pareja del gaucho.

Cuando el cine era silente, la figura prevalecía sobre la innecesaria dicción. Jones quiso aprovechar la ocasión para sugerir a Lupe.

- No tenemos que seguir buscando, ya sé quien puede ser la montañesa. Es una actriz mexicana que conocí cuando trabajaba con Roach. Apenas comienza, pero es muy guapa y fogosa, con mucha presencia en la pantalla.

Fairbanks había invitado a John Barrymore y Gloria Swanson, además de su esposa, Mary Pickford, para observar una audición en la que se presentaron más de cien jóvenes. Cuando llegó el turno de Lupe, ya estaba hastiado de rechazar rubias insulsas a quienes ni siquiera valía la pena teñirles el cabello porque no proyectaban la vitalidad requerida.

- ¡Quítese los zapatos! -le pidió autoritario. Lupe alzó los hombros y rezongó:

- ¡No me quito nada!
 
- ¡Le digo que se los quite! -insistió Fairbanks con impaciencia.

- ¡No se me pega la gana! -se encaprichó Lupe al tiempo que Melitón, su perro chihuahueño, empezaba a ladrar enfurecido.

- ¡Si no se los quita no le doy el papel!

- ¡Pues quédese con su papel! No me los quito porque traigo lastimados los pies -se dio media vuelta para irse cuando Fairbanks la detuvo, la sacudió levemente por los hombros y soltó una carcajada.

- ¡Esta es la muchacha que he estado buscando!

Jules Etienne

 
Las ilustraciones corresponden a Lupe Vélez y Douglas Fairbanks y, abajo, este último caracterizado como El Gaucho.