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lunes, 22 de junio de 2026

Lupe Vélez a la conquista de Nueva York en 1932

"Se presentaría en el cine Roxy, para cantar y bailar algunos números musicales de Bajo el Cielo de Cuba."

Como consecuencia de que los ingresos en taquilla seguían disminuyendo, los estudios dispusieron una novedosa estrategia publicitaria, incluyendo entre las obligaciones contractuales de los actores giras con apariciones en vivo para promocionar sus estrenos. Así fue junto con sus inseparables perros, dos chihuahueños llamados Mr. Kelly y Mrs. Murphy, una revitalizada Lupe Vélez se lanzó a la conquista de Nueva York. Se presentaría en el cine Roxy, para cantar y bailar algunos números musicales de Bajo el Cielo de Cuba al término de la pro- yección. El público, como de costumbre, quedaría deslumbrado por su contagiosa energía con el corolario de un contrato para una serie de funciones en el teatro Palace. Entre los espectadores más entusiastas se contaba un cronista del New York Times, quien afirmaba que además de tempestuosa y atractiva, carecía de ese sentimiento de súbita importancia que atacaba a las estrellas de cine cuando invadían los terrenos del vodevil.* Maní, si te quieres por el pico divertir, cómprame un cucuruchito de maní, alejada de cualquier afectación, hacía todo lo que estaba de su parte para organizar una auténtica fiesta en sus presentaciones, no te acuestes a dormir sin comprarme un cucuruchito de maní. Se había ganado un merecido aplauso tanto por sus bailes y canciones como por sus imitaciones de Gloria Swanson, Dolores del Río y Marlene Dietrich, que el público festejaba con entusiasmo. En cuanto al hecho de que afectaban su popularidad en Hollywood, eso era un asunto que nunca le preocupó. Desde su guarida teatral en Broadway, Florenz Ziegfeld se mantenía al tanto.

La gran novedad que parecía flotar entonces sobre la atmósfera de Manhattan era el Empire State Building, el edificio más alto del mundo que recién se había inaugurado ese primero de mayo. Lupe no iba a privarse de visitarlo, así que una tarde, bajo un avaro sol invernal que no lograba impedir el frío, cubierta por uno de sus ostentosos abrigos de pieles desde los casi cuatrocientos metros de altura en que podía observar la ciudad que parecía habitada por figuras diminutas, se dejó seducir por el  Nueva York de entonces, más amplio, menos ruidoso -antes de que entre el tumulto, las siluetas acabaran extraviando su sombra sobre el pardo asfalto de las calles-, como si la vida fluyera al ritmo del blanco y negro con el que la veía Edward Steichen, quien mejor había capturado la rotunda belleza de Lupe en sus frecuentes estudios fotográficos, el primero de tantos en 1928, hasta lograr en alguno de ellos el hallazgo de un aire misterioso que nimbaba su rostro.

Jules Etienne

* La crónica fue publicada en el New York Times el 22 de junio de 1932.

domingo, 21 de abril de 2024

21 de abril de 1930: SIN NOVEDAD EN EL FRENTE


(Fragmento del capítulo 8: Después de la tormenta)

Era un lunes, el 21 de abril de 1930, cuando en el pintoresco Carthay Circle Theatre tuvo lugar la función de gala de Sin novedad en el frente. Una producción que le había costado a la Universal de los Laemmle, padre e hijo, millón y medio de dólares, lo que había originado un disgusto entre ambos. En noviembre, durante la ceremonia de entrega del Óscar, quien pasó a recibir el premio a la mejor película fue el patriarca, ante la insistencia de su hijo, ya que se había opuesto a su filmación y éste lo vio como una oportunidad de reconcialiación. Aquél tuvo que reconocer su error luego de que sus exhibiciones recaudaron tres millones de dólares a todo lo largo y ancho de las taquillas.

Después de la première, se ofreció una cena en el Embassy Club, a la cual acudieron invitados Doglas Fairbanks y Mary Pickford, Louis B. Mayer, Chaplin, De Mille y Griffith –ambos habían dirigido a Lupe-, y Tod Browning, que también lo haría años más tarde. Además de Erich María Remarque, autor de la novela en que se inspiró la película, Marlene Dietrich, quien recién había llegado de Europa y se preparaba para trabajar por primera vez en Hollywood, y Gary Cooper en compañía de Lupe.

- De manera que tú eres el famoso Gary Cooper.

Marlene se había percatado de la posesividad de Lupe y aprovechó cuando ésta se quedó conversando con Chaplin y otros invitados para aproximarse a Cooper, quien iba a ser su pareja romántica en Marruecos, que estaba a punto de comenzar a filmarse.

- Se supone que los productores tienen planeada una reunión la próxima semana para que podamos conocernos antes del rodaje.

- Bueno, pues ya me he adelantado. Prefiero dar el primer paso antes de que lo hagan los demás.

Como Cooper estiraba el cuello, inquieto ante la posibilidad de que Lupe los viera, Marlene intuyó que era el momento adecuado para regresar a su mesa sin que aquella la hubiera visto.

Una vez iniciada la película, Cooper y Marlene entablaron una relación que desquiciaba a Lupe. Más tarde, aquella se involucró con Erich María Remarque y apenas unos meses después de que se distanciaron, a finales de 1940, también el escritor alemán y Lupe vivieron un breve romance durante el cual ella le contagió su pasión por las peleas de box. Pero esa noche, en la primavera de 1930 en el Embassy Club, ninguno de ellos siquiera sospechaba la maraña sentimental que el futuro les deparaba.  

Jules Etienne

La ilustración corresponde a una fotografía del Carthay Circle Theatre durante una función de gala en los años treinta.