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sábado, 22 de agosto de 2026

El estreno de LA TORMENTA, en agosto de 1930


Lupe vivía la plenitud de su romance con Gary Cooper cuando se filmó La tormenta (The Storm), dirigida por William Wyler. Este sería ya su octavo largo- metraje y el primero para Universal Pictures, con quienes entonces iniciaba un nuevo contrato. Su película previa, El puerto del infierno (Hell Harbor, 1930), había sellado el final de su ciclo con United Artists.

Si bien La tormenta se exhibió en la ciudad de Nueva York el 18 de agosto de 1930, se trataba de una función especial, y no sería sino hasta el viernes 22 cuando inició su corrida normal. A la ciudad de México llegaría un par de meses después, el jueves 23 de octubre, para estrenarse en el ya desaparecido cine Regis.

José María Aresté Sancho, en su obra biofilmográfica titulada En busca de Wi- lliam Wyler, califica a Lupe Vélez como "una prestigiosa estrella del cine mudo" y se refiere a la película en los siguientes términos:

"Durante los primeros años del cine sonoro, hay una especie de psicosis que lleva a la producción de numerosos remakes de films de la etapa muda. Wyler no fue ajeno a esta tendencia inicial de aprovechar las posibilidades de la palabra hablada para narrar las mismas historias. Ya le había sucedido en Santos del infierno* y le volvería a suceder en el mismo año con La tormenta, cuya historia, basada en una obra de Langdon McCormick, había sido llevada ya a la pantalla en 1922 por Reginald Baker. El film retrataba a dos tramperos canadienses, rivales en el terreno amoroso, donde se dispitan el favor de una dama, interpretada por una prestigiosa estrella del cine mudo: Lupe Vélez. La película contaba también con un actor habitual en los westerns mudos: William Boyd. Era considerado por Wyler como uno de sus peores films, a pesar del esfuerzo en efectos especiales que simulaban tormentas y avalanchas de nieve, y de algunas críticas favorables. Después de este trabajo, Wyler alegó razones de salud para tomarse unas vaca- ciones y viajar a Europa." (Página 29)

Jules Etienne

* La versión muda de Santos del Infierno (Hell´s Heroes) se había filmado en 1916 respetando el título original de la novela de Peter B. Kyne en la que se basaba: Los tres padrinos (The Three Godfathers).

La ilustración corresponde al estreno de La tormenta en el cine Capitol de South River, New Jersey.

viernes, 21 de agosto de 2026

Lupe durante LA TORMENTA (The Storm, 1930)


Como Lupe no era la protegida de ningún productor poderoso ni estaba casada con alguna figura influyente de Hollywood, a la manera de Norma Shearer –con Irving Thalberg- o la propia Dolores del Río, carecía de apoyo significativo. Beulah Livingston, gerente de publicidad de United Artists y con muy buenas relaciones en el medio, había procurado impulsar su carrera, pero a Cooper no le agradaba y por eso Lupe siempre la mantuvo a distancia. Tras el fracaso en taquilla de El puerto del infierno, decidieron rescindirle el contrato de exclusividad y no hubo quien alzara la voz en su favor. Encaró la mala noticia proponiéndose aprovechar las circunstancias para dedicarse de tiempo completo a su romance con Cooper y a trabajar en sus presentaciones personales que tanto disfrutaba.

La Fox se acercó a ella para proponerle que participara en un musical, pero a Lupe no le entusiasmó la idea de compartir créditos con una recién llegada Fifi D’Orsay. Una joven que se había iniciado en el vodevil de su natal Montreal y que alcanzó notoriedad cuando se presentó en un cabaret neoyorquino de Greenwich Village cantando ¡Sí! Nosotras no tenemos plátano, en francés –Oui! Nous n’avons pas de banane-, que sembró la hilaridad entre el público. Ante la inquietud del dueño, le mintió, apoyada en su acento francés, asegurando que era parisina y se había presentado en el Folies Bergére. Lupe prefirió esperar una mejor oportuni- dad, hasta que la Universal le propuso algo más interesante: La Tormenta, que dirigiría el alemán Wilhelm Weiller, conocido en el mundo del cine como William Wyler.

Cuando se encontraban filmando la película, Lupe llegó una mañana saludándolo con una pregunta:

- ¿Sabías que Gary es un artista? Pinta muy bien, mira –le dijo, mostrándole su pecho, en el que una pequeña cara: ojos, nariz y boca, había sido dibujada con lápiz labial junto al pezón. Wyler, pasmado, no supo que responder.

Jules Etienne

La ilustración corresponde a un fotograma de Lupe Vélez en La tormenta (The Storm, 1930).

domingo, 21 de abril de 2024

21 de abril de 1930: SIN NOVEDAD EN EL FRENTE


(Fragmento del capítulo 8: Después de la tormenta)

Era un lunes, el 21 de abril de 1930, cuando en el pintoresco Carthay Circle Theatre tuvo lugar la función de gala de Sin novedad en el frente. Una producción que le había costado a la Universal de los Laemmle, padre e hijo, millón y medio de dólares, lo que había originado un disgusto entre ambos. En noviembre, durante la ceremonia de entrega del Óscar, quien pasó a recibir el premio a la mejor película fue el patriarca, ante la insistencia de su hijo, ya que se había opuesto a su filmación y éste lo vio como una oportunidad de reconcialiación. Aquél tuvo que reconocer su error luego de que sus exhibiciones recaudaron tres millones de dólares a todo lo largo y ancho de las taquillas.

Después de la première, se ofreció una cena en el Embassy Club, a la cual acudieron invitados Doglas Fairbanks y Mary Pickford, Louis B. Mayer, Chaplin, De Mille y Griffith –ambos habían dirigido a Lupe-, y Tod Browning, que también lo haría años más tarde. Además de Erich María Remarque, autor de la novela en que se inspiró la película, Marlene Dietrich, quien recién había llegado de Europa y se preparaba para trabajar por primera vez en Hollywood, y Gary Cooper en compañía de Lupe.

- De manera que tú eres el famoso Gary Cooper.

Marlene se había percatado de la posesividad de Lupe y aprovechó cuando ésta se quedó conversando con Chaplin y otros invitados para aproximarse a Cooper, quien iba a ser su pareja romántica en Marruecos, que estaba a punto de comenzar a filmarse.

- Se supone que los productores tienen planeada una reunión la próxima semana para que podamos conocernos antes del rodaje.

- Bueno, pues ya me he adelantado. Prefiero dar el primer paso antes de que lo hagan los demás.

Como Cooper estiraba el cuello, inquieto ante la posibilidad de que Lupe los viera, Marlene intuyó que era el momento adecuado para regresar a su mesa sin que aquella la hubiera visto.

Una vez iniciada la película, Cooper y Marlene entablaron una relación que desquiciaba a Lupe. Más tarde, aquella se involucró con Erich María Remarque y apenas unos meses después de que se distanciaron, a finales de 1940, también el escritor alemán y Lupe vivieron un breve romance durante el cual ella le contagió su pasión por las peleas de box. Pero esa noche, en la primavera de 1930 en el Embassy Club, ninguno de ellos siquiera sospechaba la maraña sentimental que el futuro les deparaba.  

Jules Etienne

La ilustración corresponde a una fotografía del Carthay Circle Theatre durante una función de gala en los años treinta.

lunes, 15 de abril de 2024

"Con sólo verla ella supo que ésa era la tal Marlene."

Gary Cooper y Marlene Dietrich 

(Fragmento del capítulo 7: El jardín de las malicias)

Siempre fiel a su temperamento, irrumpió en el foro en que se filmaba Marruecos gritando el nombre de Gary Cooper:

- ¿Garrii? ¿Dónde está Garrii?

Esperó a que la marea de su voz lo arrastrara hasta la orilla de su insistencia. Él se apresuró a recibirla tratando de evitar que los gritos se multiplicaran.

- ¿Dónde te escondes míster Cúper?

- No me escondo. No tengo motivos para hacerlo y menos de ti, que eres a quien estoy esperando -como refrendo de sus palabras rodeó con las manos el talle de Lupe para darle un beso de bienvenida.

Desde que abrió los ojos, la mañana adquirió el rostro de Cooper. Pensando en él, procurando agradarle, eligió un vestido que enmarcaba sin disimulo las redondeces de su cuerpo. Se esmeró en el brillo de la dentadura para que contrastara con el carmesí intenso de su lápiz labial y salió a la vida dispuesta a hacer lo que fuese necesario para conservar lo que más le importaba.

Atravesando un desierto de escenografía que procuraba recrear el norte de África, casi como una aparición, una mujer rubia, pálida, con cejas exageradamente delineadas, tan finas que semejaban las de una muñeca oriental, apenas detuvo por un momento su mirada lánguida sobre la figura de Lupe, sus ojos acerados la recurrieron primero con curiosidad y luego con desprecio. Cooper no necesitó presentarlas, con sólo verla ella supo que ésa era la tal Marlene.

Jules Etienne 

sábado, 13 de abril de 2024

UN VIEJO AMOR


Durante sus relaciones con Dietrich y Lombard, que fueron más bien casuales, Cooper permaneció ligado emocionalmente a Lupe Vélez. Él siempre necesitó y tuvo mujeres muy fuertes en su vida, y la más fuerte de todas ellas fue su propia madre, tan dominante. Hedda Hopper la describió como "una inglesa episcopal bastante snob", y la propia Alice se llamaba a sí misma "su única compañía femenina". Cooper podía incluso verse demacrado por culpa de Lupe, como también le había sucedido antes con Clara Bow, y eso era porque su audaz exuberancia contrastaba con el comporta- miento convencional de su madre. Lupe era vivaz, entusiasta, sensual y estaba profundamente enamorada de él. A pesar de que fue educada en un convento* se veía y comportaba -sobre todo a los ojos de Alice Cooper- como una mujer liberada e inmoral. Antes de conocer a Gary, tuvo romances de tintes melodramáticos con Douglas Fairbanks Sr., Tom Mix, Clark Gable, Charlie Chaplin y Victor Fleming**. Además de ser católica, extranjera y bastante emocional, lo que la hacía perder el control con gran facilidad.

Cuando Cooper rasgaba las cuerdas de la guitarra para cantar su canción favorita, Un viejo amor, todo estaba bien. Pero cuando provocaba sus celos o la enfurecía, ella gritaba: "¿Te estás riendo del amor de Lupe?", y sus discusiones podían subir de tono, llegando a ser muy violentas.


Jeffrey Meyers en Gary Cooper: American Hero (página 70).

(traducido del inglés por Jules Etienne)


* Lupe no fue educada precisamente en un "convento", como señala Meyers, sino que fue alumna de la academia St. Martin Hall, en la universidad católica de Nuestra Señora del Lago (Our Lady of the Lake University), de San Antonio, Texas, lo cual pudo corroborar Gabriel Ramírez con el vicepresidente y decano de esa institución, Albert J. Griffith.

** Las relaciones de Lupe con Fairbanks, Mix y Fleming, antes de conocer a Cooper, fueron del dominio público. Con Clark Gable tuvo un breve romance durante una travesía en barco, pero en la época en que ya estaba casada con Weissmuller. En cuanto a Chaplin, a pesar de que era un mujeriego consumado, nunca tuvieron relaciones porque él manifestaba un enorme afecto hacia Fairbanks y sabía de la gran debilidad que éste siempre mantuvo por Lupe.

La ilustración corresponde a una fotografía de Gary Cooper junto a su madre, Alice,
y a la portada del libro American Hero, de Jeffrey Meyers.

viernes, 12 de abril de 2024

Lupe Vélez y Gary Cooper: UN PROLONGADO BESO


(Fragmento del capítulo 5: Cuéntame una de vaqueros)

La película era un western que ubicaba su acción en la California todavía mexicana de 1840, y su protagonista sería aquel joven actor a quien Lupe había visto durante la exhibición de Cielo de gloria y quien durante todo ese tiempo había demostrado que portaba bien el sombrero hasta lograr que el púbico lo identificara por las películas de vaqueros.

La canción del lobo representó para Lupe una curiosa conjugación de amores: pretérito por el cantante Russ Columbo, quien hacía el papel de Ambrosio Gutiérrez; presente del infinitivo por Fleming; y futuro del adivinativo, porque apenas se vieron tanto Cooper como ella y fue como si acabaran de inventarse el uno al otro. A Gary lo presentí, como si lo hubiera soñado desde siempre.

Al percatarse de la atracción entre ambos, Fleming comprendió que estaba por invertirse la situación que tanto él como Cooper habían vivido con Clara Bow y prefirió dejar que los acontecimientos siguieran –de acuerdo con la forma de pensar de Lupe-, el curso natural de sus destinos. Optó por marginarse sin competir por ella con su recurrente rival en amores.

La Canción del Lobo, sobre la errática pasión entre un trampero de Kentucky y Lola Salazar, la hija de un rico hacendado hispano, obtuvo más éxito del que hubiera merecido, impulsada en buena medida por el romance entre Cooper y Lupe, que se había convertido en uno de los temas favoritos entre los columnistas del ocio. El New York Times criticó a Fleming por haber “prolongado un beso violento que se tornó absurdo más que apasionado.” Y ésa bien pudiera ser la mejor descripción para la relación entre ambos, de una apasionada violencia que desembocaría en el absurdo.

Cuando conocí a Gary lo primero que hicimos fue discutir. Durante días nos comportamos como si nos odiáramos, hasta que tuvimos que besarnos. Siempre supe que llegado el momento Gary iba a ser mío.

Jules Etienne

sábado, 16 de marzo de 2024

El puerto del infierno (Hell Harbor): EL AMOR LLEGA EN UN MINUTO

"No le des ni caridad a mujer que tenga dueño, dice por ahí un refrán vulgar pero verdadero..."

(Fragmento del capítulo 7: El jardín de las malicias)

Podía cantar, podía decir cuánto lo amaba, pero más bien quería gritarlo. Por eso le pedía al perico que repitiera su nombre: “Gary, Gary, Gary”, hasta el cansancio. Iluminada por el resplandor de su propia pasión, la belleza de Lupe era más evidente que nunca en aquel 1929. A pesar de los altibajos de su relación con Cooper, la ilusión amorosa continuaba exaltando su vida.

Cuando bajó del tren en la estación del ferrocarril de Tampa, a mediados de septiembre, fue recibida por el propio gobernador de Florida, Doyle Carlton, y el periódico local publicó una bienvenida a todo lo ancho de una plana en tanto que la comunidad latina la declaró su estrella favorita. Era la primera ocasión en que una producción de Hollywood adoptaba ese lugar como escenario.

Nunca hubo otro descendiente de un pirata más dulce que Anita Morgan. La ferocidad de su antepasado, el temible Henry Morgan, azote de los galeones españoles, se diluyó en los casi tres siglos que transcu- rrieron entre la fecha de su nacimiento real y el rodaje del ficticio Puerto del infierno. Todo es asequible en la realidad alternativa del cine. La acción tenía lugar en una isla del Caribe entre aventuras de marinos con pata de palo que trafican con perlas y otro más con parche en el ojo que toca el acordeón mientras Lupe entona en español una vieja canción mexicana y no cubana, como lo dictaba el entorno:  No le des ni caridad a mujer que tenga dueño, dice por ahí un refrán vulgar pero verdadero, quien da pan a perro ajeno pierde pan y pierde perro. Anita, quien se la pasa soñando con conocer La Habana, es entregada por su propio padre para casarse con el villano y de esa manera comprar su silencio como testigo de un crimen. El héroe, de quien ella se ha enamorado a primera vista –porque no podría ser de otra manera-, aparece en el momento justo para impedirlo: El amor no llega en media hora, asegura él. El amor llega en un minuto, replica ella en la película. Lupe estaba convencida de que en realidad eso era una verdad dogmática más allá del estricto ámbito de la pantalla.

Jules Etienne

jueves, 21 de diciembre de 2023

LA ÚLTIMA AUSENCIA DE GARY COOPER

Harald Ramond llegó a temprana hora, antes que todos. Se hincó frente al ataúd, se persignó rápida- mente y salió para evitar un encuentro con Johnny Weiss- muller, pues no quería tener ningún altercado físico con él, quien había amenazado públi- camente con golpearlo si lo encontraba.

La prensa comentó que Gary Cooper no estuvo presente, ni en la capilla de la Resurrec- ción de Cristo en el Forest Lawn Memorial Park de Glen- dale, ni en la capilla de la a- gencia funeraria Cunningham y O'Connor de Los Ángeles.


Moisés  Vázquez Corona en Lupe Vélez, a medio siglo de ausencia (página 76).

La ilustración corresponde a una fotografía de Harald Ramond,
solitario, frente al ataúd de Lupe Vélez, el 21 de diciembre de 1944.