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lunes, 20 de mayo de 2024

CUANDO MUCHACHO SONRIENTE DEJÓ DE SONREIR


(Fragmento del capítulo 13: Los leones de la Metro)

- Ya estoy harto de escenas con sujetos que ni siquiera entienden lo que se les está diciendo –se quejó Novarro.

Se encontraban en el remolque asignado a Lupe como su camerino. En una esquina se podía ver la imagen de la virgen de Guadalupe y a su lado un recorte de periódico cuyo encabezado se ocupaba de la boda de Tarzán con “la hermosa estrella mexicana Lupe Vélez”. Sobre el tocador una fotografía de Weissmuller ataviado como capitán con la camisa desabotonada en su parte superior, sobre la cubierta del velero al que le había cambiado el nombre de Chula por el de Santa Guadalupe, como una forma de halagarla. Ni siquiera en el interior del remolque podían engañar al puto frío que se colaba por las rendijas y atizaba el enfado de Novarro. Lupe estaba vestida como india navajo aunque se cubría con un grueso abrigo en lo que esperaba su llamado. Miró con tristeza mal disimulada a Novarro, quien no se había despojado de la ridícula peluca negra requerida para caracterizar a Muchacho Sonriente y lamentó que no estuvieran disfrutando el que había sido uno de sus sueños: que ambos coincidieran en una película. Le ofreció una taza de café y Novarro la aceptó de mala gana.

- Nunca te había visto así –acotó con una dulzura inusual en ella. Él alzó su mano derecha y a manera de respuesta hizo un gesto con el que pretendía expresarle que no importaba.

- El problema es que como ellos no hablan inglés no comprenden sus propios diálogos. Se los aprenden de memoria pero se nota que no saben lo que están diciendo.

Lupe acarició su rostro y le obsequió una de sus miradas demoledoras que si Novarro no hubiera sido homosexual le habría hecho el amor en ese momento, sin preámbulos y sin prejuicios.


Jules Etienne

La ilustración corresponde a Ramón Novarro y Lupe Vélez en un fotograma de la película Raza de bronce (Laughing Boy, 1934).

miércoles, 15 de mayo de 2024

LUPE VÉLEZ LE ROBA TODAS LAS ESCENAS A RAMÓN NOVARRO: Variety


Esta es la historia que Metro presentó a los censores de Nueva York y que objetaron tanto. El tema, por principio, tampoco gustó al comité encargado de usar las tijeras, el cual insistió en cortar ciertas situaciones del film. Tuvieran o no razón los censores, Raza de bronce está muy por debajo del nivel medio como entretenimiento, a pesar de que toda la producción ha sido cuidadosamente elaborada. El argumento, basado en el premio Pulitzer de 1929, seguramente se lee mejor de lo que se ve en la pantalla.

Para empezar, la imitación del acento indio, principalmente por Novarro, deja mucho que desear. La mayor parte del tiempo, la estrella suena como Maurice Chevalier. En otros momentos, su pronunciación está más cerca de Harry Burnsish. Lupe Vélez, además de que se roba todas las escenas del film, está más eficaz que él en lo que se refiere al manejo de los diálogos (...)

La mezcla de razas es rara vez abordada por el cine y si a esto se añade que la india humilla a su esposo con su amante blanco, (se comprende por qué) la película ha sido cortada en muchas escenas, incluyendo las de la casa que mantiene la india en las afueras del pueblo y las de la montaña donde convive con quien va a ser su esposo. Originalmente existía también una secuencia en la que la muchacha pasaba la noche con su novio en el bosque y que también fue omitida.


Char en Variety, publicado el 15 de mayo de 1934.

(Traducido del inglés por Gabriel Ramírez)

La ilustración corresponde a Lupe Vélez y Ramón Novarro en un fotograma de una de las escenas suprimidas por la censura en Raza de bronce (Laughing Boy, 1934).

sábado, 11 de mayo de 2024

El estreno de RAZA DE BRONCE (Laughing Boy) hace noventa años


Existe una notoria discrepancia en cuanto a la fecha de estreno de Muchacho sonriente (Laughing Boy), que en México fue exhibida bajo el título Raza de bronce. En todos los sitios de internet -sin excepción-, empezando por Theiapolis Cinema, especializado en los estrenos de películas en Estados Unidos, y secundado por IMDB (Internet Movie Data Base), que suele ser muy certero, y otros más como Wikipedia y hasta el poco confiable Facebook de la propia cinta, coinciden en señalar el 13 de abril de 1934, sin consignar en qué ciudad ni el nombre de la sala. Por el contrario, en un par de biografías bien documentadas de Ramón Novarro: A Biography of the Silent Film Idol, 1899-1968, de Allan R. Ellenberger y Beyond Paradise: the Life of Ramon Novarro, de André Soares, publicadas en 1999 y 2002, respectivamente, señalan el 11 de mayo de 1934 en el cine Metropolitan, de Brooklyn, en Nueva York. En cuanto a la fecha de estreno en México no existe confusión alguna, tuvo lugar el 29 de agosto del mismo año, en el cine Balmori.

Desafortunadamente, como advierte Soares (página 196): "Era la primera vez en la que un trabajo de Novarro no tenía una première en Broadway. El New York Times ni siquiera se molestó en criticar la película, y aquellas otras publicaciones que lo hicieron, fueron unánimes en su rechazo al guión, la dirección y, en esta ocasión, su estrella (sólo Lupe Vélez fue motivo de elogios)." Ante la imposibilidad de acudir al archivo del New York Times para verificar la información -debido a que su acceso se ha restringido-, en tanto que Variety publicó la nota correspondiente hasta el 15 de mayo, parece obvio que la información incluida en ambas biografías es correcta.

Sin embargo, de algún lugar debe provenir la fecha del 13 de abril. Coligo entonces que es probable se haya proyectado en Los Ángeles antes que en Nueva York, y retirada de la sala para posponer su estreno, ya que la película fue objetada por la implacable censura, como lo señala Gabriel Ramírez en su biografía Lupe Vélez, la mexicana que escupía fuego:

"Todo pareció conspirar contra el buen éxito del film, que fue exhibido a mediados de 1934, después de enfrentar una batalla final. Lo que ocurrió fue que, de pronto, una corriente purificadora pareció circular por todo Estados Unidos y algunos emprendedores ciudadanos supieron que se tenía que respetar lo que las mayorías exigían. La gente del cine así lo entendió y no fue difícil convencerlos de que si no se complacía a la conciencia puritana que un buen día se despertó añorando la moral colectiva de los buenos tiempos idos, haría sentir con su ausencia en las taquillas la ruina de la industria. Mecanismos para cumplir con tales demandas existieron muchos, pero ninguno como la recién creada Liga Nacional de la Decencia (de origen católico, pero a la que no tardaron en unirse incluso los metodistas, aliados eternos e incondicionales de los grandes negocios), que habían ya iniciado su entusiasta cruzada contra las producciones incultas, indecentes e ignominiosas. El inefable Hays tomó el estandarte y todos los films fueron sometidos a juntas censoras, por más que se dudara de la eficacia de dichas juntas, ya que las legislaciones de cada estado diferían entre sí. Raza de bronce, que acabaría siendo una película de la que Van Dyke no quiso nunca hablar, se enfrentó a los censores de la Liga y al concluir su proyección exigieron 30 minutos de cortes por razones raciales y sexuales." (Página 97).

Supongo que la versión que se proyectó en abril debió incluir la media hora de pietaje que eliminaron para su posterior exhibición comercial. No encuentro otra explicación. De manera que hoy sábado se cumple el nonagésimo aniversario de su estreno.

Jules Etienne

miércoles, 8 de mayo de 2024

Lupe Vélez y Ramón Novarro actuaron con indios navajos en RAZA DE BRONCE (Laughing Boy)

"Novarro y Lupe encabezarían un reparto en el que alternarían con indios auténticos que no hablaban inglés."

Carl Laemmle había adquirido para Universal los derechos de la novela El Muchacho Sonriente, de Oliver LaFarge, que obtuvo el Premio Pulitzer en 1929. El guión se les encomendó al joven John Huston y a William Wyler, cuando éste realizaba La Tormenta, con Lupe Vélez y el propio Huston en un papel menor. Sin embargo, el drama de una pareja de indios navajos sometida al infortunio fue archivado por su productor y con posterioridad cedido a la Metro, que tenía bajo contrato tanto a Ramón Novarro como a Lupe, a quienes se les designó como la pareja protagónica. La cinta estaría a cargo de Woody Van Dyke, para compensarlo por la cancelación de un proyecto suyo para filmar en Centroamérica y de paso aprovechar su experiencia trabajando con los habitantes reales de los lugares en los que se desarrollaban las tramas. Además, había dirigido previamente tanto a Novarro en El Pagano como a Lupe en Bajo el Cielo de Cuba. Todo tenía los visos de un buen plan.

Sin embargo, Van Dyke se había empecinado desde un principio en no emplear actores profesionales sino únicamente a navajos auténticos. Los productores se opusieron a lo que consideraron una idea descabellada puesto que se requería de nombres reconocidos por el público para tener alguna posibilidad de éxito en taquilla, de manera que se llegó a una solución intermedia, Novarro y Lupe encabezarían un reparto en el que alternarían con indios auténticos que no hablaban inglés: Camina Sola, Paloma Blanca, Halcón Nocturno, Caballo Amarillo, Flor Blanca, Venado del Verano y los jefes Pájaro de Trueno y Oso Parado.

Jules Etienne

La ilustración corresponde a un fotograma de Ramón Novarro y el jefe Pájaro de Trueno
en la película Raza de bronce (Laughing Boy, 1934).

lunes, 2 de septiembre de 2019

RAZA DE BRONCE: UNA PELÍCULA ABSURDA, según El Redondel



Algo de lo peor que pudo pasarle en Hollywood a un actor de la talla de Novarro, es que los directo- res le hayan encontrado un tipo propicio para papeles "extranjeros".

Su color moreno y sus ojos negros lo han hecho convertirse en miembro de quién sabe cuántas tribus y razas diferentes.

Ahora lo vemos de indio norteamericano, al lado de auténticos pieles rojas, con quienes alterna con el mayor desenfado. Incluyendo su insistencia en cantar, su labor no tiene más méritos que aquellos que lo hicieron incurrir en la dirección.

Lupe Vélez tiene momentos muy acertados en que exhibe su indiscutible gracia. La película en sí es absurda, como lo son casi todas en las que los americanos hacen intervenir a razas que no sean la blanca.


Nota anónima en El Redondel, publicada el 2 de septiembre de 1934.

La ilustración corresponde a una fotografía de Ramón Novarro caracterizado como navajo mientras lee la novela Laughing Boy (Muchacho sonriente).

viernes, 8 de septiembre de 2017

Angela Aleiss: LA IMAGEN DEL INDIO SEGÚN EL HOMBRE BLANCO


La historia de Muchacho Sonriente, guerrero navajo, y su amor por Muchacha Esbelta, una mujer del mismo clan, se aferra al dilema cultural entre el mundo de los blancos y el de los indios. Muchacho Sonriente ha sido criado a la manera tradicional de los navajos y no tiene contacto con la civilización: en agudo contraste con la educada Muchacha Esbelta, cuyos favores sexuales hacia un codicioso hombre blanco le proporcionan comodidad material a su propio matrimonio. En la película, Muchacho Sonriente descubre a su esposa navajo en los brazos de su amante blanco, y al disparar una flecha contra él acaba matándola a ella por accidente. Apesadumbrado, el indio regresa con su tribu, jurando que nunca más abandonará su vida tradicional de navajo.

Inicialmente Universal Pictures trató de adaptar a la pantalla la trágica historia que cuenta la novela de La Farge, con John Huston como guionista y William Wyler su director. La Farge revisó cabalmente el guión y les advirtió que los turistas del suroeste estaban bien familiarizados con los ceremoniales navajos. "Así es de que más les vale plantearlos de la manera correcta". No tardaron en inundar el estudio con cartas por parte de las agencias indias, grupos cívicos y educadores religiosos, expresando su preocupación por el asunto. B. D. Weeks, presidente de un colegio bautista en Oklahoma, arremetió contra la industria cinematográfica por su absoluta ignorancia en la materia: "(Esas películas sobre la corrupción de los indios por el hombre blanco) son un pésimo reflejo de los pieles rojas y los abaratan ante los ojos del mundo", amenazó tronante. Después exigió a Will Hayes (cabeza de la oficina que regulaba la censura en la industria cinematográfica) que tomara cartas en el asunto para evitar que se fuera a perjudicar a los indios. Aunque desde dicha oficina respondieron que esos "defensores" preocupados por el bienestar de los indios estaban "más interesados en mantener los hechos fuera de la pantalla que en proteger en realidad a los pobres indios". Como consecuencia, Universal optó por desistir del proyecto.

Este párrafo forma parte del libro Making the white man's Indian: native American and Hollywood movies, de Angela Aleiss.

(Traducido del inglés por Jules Etienne)

La ilustración corresponde a la portada de la primera edición de Laughing Boy (Muchacho sonriente), de Oliver La Farge, publicada en 1929.