viernes, 14 de diciembre de 2018

Capítulo 1: DESPEDIDA EN VOZ BAJA (La última madrugada)

 
Eran casi las cuatro y la señora Kinder la esperaba despierta. Todavía le preguntó si se le ofrecía algo, pero en realidad Lupe no necesitaría gran cosa, acaso un frasco de seconales y redactar unas notas de despedida. A veces me siento como si tuviera cien años, como si fuera una anciana lista para el asilo. ¡Dios santo! ¿Cuánto habré vivido que ni siquiera lo noté? Entre tanto frenesí, había dejado de sumar los trozos de sueños y pesadillas para sustraer una última resta con lo que nunca sería.
 
Empezó a escribir con su letra de rasgos infantiles, unas líneas para Harald y recordó el día en que lo había conocido. ¿Por qué tuviste que atravesarte en mi camino? ¿Cómo fui a enredarme con un inútil como tú? Su arraigado catolicismo se empecinaba en convencerla de que la vida es como un mapa trazado por un ser supremo y es muy poco lo que puede hacer la voluntad. Había vivido y moriría bajo la sombra de su determinismo religioso. Y pensar que hasta llegué a imaginarme que juntos podíamos compartir una vida y que la llamaríamos nuestra.
 
A través de la ventana percibió una brisa templada que provocaba el murmullo de las hojas al caer presagiando el fin del otoño. A la distancia se escuchaba la tonada de Serenata a la luz de la luna. Algún vecino debería estar rindiendo una suerte de homenaje premonitorio a Glenn Miller, quien desaparecería al día siguiente en un vuelo militar que nunca llegó a París, su destino original, tal vez derribado por la artillería alemana. Eran tiempos de guerra, pero Lupe ya tenía la suya propia como para todavía andar pensando en las guerras ajenas. Había luchado tanto y estaba por perderlo todo.
 
Ni siquiera tengo derecho de quejarme. Pude ver cuando brillaba mi nombre en las marquesinas de los cines, tuve todos los abrigos y las joyas que se me dio el capricho de que fueran míos, hombres a los que jamás conocí se enamoraron de mí, me escribieron cartas de amor apasionadas a las que respondí enviándoles fotografías con alguna dedicatoria. En mi cama, esta misma cama que mandé hacer a la medida de mi antojo, se acostaron hombres con los que tantas mujeres se tienen que conformar sólo con imaginarlos.
 
Entonces, como el espectador que acude a la proyección de una película para descubrir con sorpresa que es su propio espectro en la pantalla y aunque reconoce los pasajes de su vida, le parecen ajenos, se vio a sí misma la mañana en que había visitado el foro en el que filmaban El Pirata y la dama para encontrarse con Arturo de Córdova, cuando un desconocido llamó su atención: un joven aventurero, atractivo, de origen confuso y pasado fantasioso. Supuso que era ideal para provocar en de Córdova la ignición de los celos. Sin embargo, se equivocó, éste mantuvo la tibieza y fiel a su estilo habrá dicho con indiferencia: "No tiene la menor importancia", para dar vuelta a la página y cerrar el capítulo que llevaba el nombre de Lupe Vélez. Estoy tan cansada de todo el mundo. La gente cree que peleo por capricho, por puro gusto. pero en realidad siempre he tenido que pelear por todo. Desde que era una niña no he hecho otra cosa que pelear. 

Su memoria se aferraba a lo que aún le quedaba de vida, en un tramposo acto de prestidigitación para que vomitara los setenta y cinco seconales junto con los recuerdos que ahora se enredaban en desorden y escuchó con la nitidez del presente las voces de aquellos que habitan en los huecos que va dejando el tiempo en la memoria, ésos que permanecieron durante años en el olvido, y ahora recuperaban la forma de sus rostros mientras que un eco con el sonido de su voz, de cada palabra dicha, de cada risa, rebotaba en las paredes del pasado como si no hubieran transcurrido tantos años...
 

Jules Etienne

miércoles, 12 de diciembre de 2018

EL PRÓFUGO: El primer suicidio de Lupe Vélez ocurrió en la pantalla


(Fragmento del capítulo 2: La invención de Hollywood)

Pero habían transcurrido muchos años después de todo eso, era 1931 y DeMille acabó firmando un contrato con la Metro Goldwyn Mayer, en la que ahora figuraba su antiguo socio, Samuel Goldwyn, por el que se obligaba a realizar tres películas con ellos. Había terminado las dos primeras y para poder finiquitar su compromiso decidió volver a filmar El Prófugo, ahora en versión sonora. Hombre bastante religioso, DeMille le escribió una carta al padre Daniel Lord en la que se lamentaba de la tensión y el caos que prevalecían en los estudios por el temor a las butacas vacías, debido a la crisis económica y el desempleo. Agregaba que tal vez por eso y el deseo de concluir cuanto antes su convenio con la Metro, se sintió impulsado a reincidir una vez más con el mismo argumento del viejo éxito de Broadway, al que le tenía un particular afecto puesto que le recordaba su debut en el cine.
 
A Lupe le encomendaron el papel de Naturich, una piel roja Ute, de Wyoming, que se suicidaba al final de la película –algo que los supersticiosos habrían inferido como una señal premonitoria-.

Al momento de aparecer en pantalla sostiene un diálogo con su padre en el dialecto de la tribu, en que le pide no se vaya a meter a la cantina. Más tarde tendrá que entrar por él y es amenazada, cuando el héroe interviene para rescatarla. Desde el momento mismo en que ella le mira agradecida ya se puede prever que una noche de tormenta la encontrará empapada a las puertas de su rancho, y después de secarse despojándose de su ropa frente a la chimenea –la película se filmó antes de que entrara en vigor el riguroso código de censura- se quedará a vivir con él. Hermosa, con sus largas trenzas a la usanza india, Lupe confirmó que sabía montar y bien, como ya lo había hecho en El Gaucho.
 
En los días previos al inicio del rodaje, un ejecutivo de la compañía aseguradora consultó con DeMille la posibilidad de cancelar el proyecto porque no tenían esperanzas de poder siquiera recuperar lo invertido. Éste le respondió que de suspenderla se perdería lo mismo por todos los salarios y gastos que estaban obligados a cubrir de acuerdo con los contratos firmados. El Prófugo terminó de filmarse y, en efecto, significó una pérdida de ciento cincuenta mil dólares.

 
Jules Etienne

Las ilustraciones corresponden a dos fotogramas de la película El prófugo. El primero de Lupe Vélez con Warner Baxter y el segundo, de ella con DeWitt Jennings en la escena de la cantina.

martes, 11 de diciembre de 2018

Un estreno inoportuno: HONOLULU LU (La rival de sí misma)

 
Es probable que ninguna película haya tenido una fecha de estreno más inoportuna que La rival de sí misma (Honolulu Lu). Cuando llegó a las pantallas el 11 de diciembre de 1941, hacía sólo unos cuantos días que había ocurrido el devastador ataque japonés a Pearl Harbor, el 7 de diciembre.
 
De manera que, como apunta Gabriel Ramírez en su biografía Lupe Vélez, la mexicana que escupía fuego: "Honolulu Lu sería retirada de la circulación a las pocas semanas en una inteligente medida que nadie resentiría, con excepción, tal vez, de Columbia. El film describía el festivo ambiente hawaiano, donde isleños, turistas y ociosos marineros no se ocupaban más que en disfrutar de los avatares de la consentida de la flota, Consuelo Córdova (Lupe) y de los apuros de su tío don Esteban (Leo Carrillo), empeñados ambos en conquistar los favores y simpatías de una rica del lugar (Marjorie Gateson)."
 
Lupe cantaba y bailaba, como era su costumbre, aunque en esta ocasión añadió una nueva imitación a su repertorio: una parodia de Hitler. Tal vez por esa razón, esta película no se exhibió en la España franquista. En la ciudad de México se estrenó hasta el año siguiente, el 1 de julio, en el cine Olimpia.
 
 

Jules Etienne
 
Las ilustraciones corresponden a dos fotogramas de la película: Lupe Vélez con Leo Carrillo y parodiando a Hitler.

sábado, 8 de diciembre de 2018

BAJO EL CIELO DE CUBA: una película para una canción


La base de esta película es una canción. Una canción antigua que se hace pasar ahora como si fuera nueva, porque hace mucho que pasó de moda. Se trata de El manicero (The Peanut Vendor), la cual supuestamente tuvo su origen en Cuba hace muchos años y llegó a los Estados Unidos hace casi dieciocho meses. Básicamente es una canción de corte folclórico que al traducirla se vuelve chistosa. Tratando de volverla dramática, corre obviamente sus peligros.
(...)

Las carcajadas y el éxito de la película están a cargo de Durante. aunque mucho de lo suyo resulta demasiado forzado. Aparentemente, la película debió de haberse terminado hace unos meses, agregándole después la parte de Durante. Louise Fazenda, que está con él en algunas escenas, confirma esta teoría.
 
La señorita Vélez parece también muy forzada, excepto cuando escucha cantar a Tibbet. Pero eso todos pueden hacerlo, ya que escuchar la magnífica voz de Tibbet resulta grato, en cualquier lugar, aunque inexplicablemente no en la pantalla.
 
Tibbet canta, entre otras cosas, el himno oficial de la Marina, Halls of Montezuma; El manicero (con la que Vélez le ayuda por momentos); también Cuban Love Song.
(...)


 
Shan en Variety, publicado el 8 de diciembre de 1931.

(Traducido al español por Gabriel Ramírez).

En la ilustración aparecen Lawrence Tibbet y Lupe Vélez en un fotograma de Bajo el cielo de Cuba.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Estreno de BAJO EL CIELO DE CUBA (The Cuban Love Song)

 
Bajo el cielo de Cuba (The Cuban Love Song), un musical con el barítono Lawrence Tibbett en el rol protagónico, se estrenó el 5 de diciembre de 1931 en Nueva York. Aunque Frankenstein, el clásico del cine de horror de Universal Pictures se había exhibido desde el 21 de noviembre, la premiére neoyoquina tuvo lugar el 4 de diciembre, de manera que Lupe Vélez tuvo que competir por los favores del público contra un monstruo. A pesar de la pertinaz lluvia, la gente esperó en largas filas afuera del cine Mayfair en Times Square y al cabo de una semana Frankenstein había logrado implantar una nueva marca de ingresos. Sin embargo, el romance y las canciones atrajeron a otro tipo de espectadores: "No cabe duda que si Bajo el cielo de Cuba fue considerado como uno de los mejores musicales del año, eso se debió en gran medida a la tonificante presencia de Lupe. Identificada de nuevo con su personaje, Nenita, a quien llenó de una animosa vitalidad, consiguió sobreponerse a su plúmbeo amante y a las trampas teatrales de la historia, hasta hacer que Van Dyke lograra un film mucho más entretenido y ágil de lo que prometía el guión", señala Gabriel Ramírez en Lupe Vélez: la mexicana que escupía fuego.

En la misma fecha de su estreno, Mordaunt Hall pubicaba su crítica en las páginas del New York Times: "Por momentos melodiosa, en otros divertida; en ocasiones algo lenta y casi siempre ruidosa y alborotada, Bajo el cielo de Cuba, la nueva película de Lawrence Tibbett es en todo momento un eficaz entretenimiento. Es cierto que la historia es poco inspirada y pesada, pero las brillantes líneas de sus diálogos y las canciones de Tibbett son un regalo." Y luego dedica un párrafo a la actuación de Lupe: "La vital señorita Vélez baila vigorosamente, agrega también su voz en algunos intermedios cantados y descarga sus acostumbrados latiguillos en español en más de una ocasión. Van Dyke ha hecho un buen trabajo en casi todas las escenas, principalmente en la que Terry (Tibbett) es conducido a una comisaría de la policía cubana por requerimiento de Nenita (Vélez); y otra en que la ayuda con una canción a vender sus cacahuates."

Bajo el cielo de Cuba se exhibiría en la ciudad de México, hasta el 14 de mayo del año siguiente, 1932, en el cine Balmori.

Jules Etienne    

lunes, 3 de diciembre de 2018

Lawrence Tibbet: PUEDO CREER TODO LO QUE ME DIGAS



(Fragmento del capítulo 10: La condesa vestía de negro)

Mientras, Cooper seguía en África cazando fieras y Lupe, para compensar su ausencia, había declarado abierta su peculiar temporada de caza. Herida en el orgullo y convencida de que seduciendo a todos los hombres que paseaban a su alrededor sería la mejor manera de recuperarse de la ruptura, llegó al foro más coqueta y bromista de lo habitual. Por entonces Tibbett estaba recién divorciado, y en esas condiciones quedaba en rango para la puntería de Lupe.
 
- ¿Así es de que tú eres ese famoso barítono que será mi galán en la película? -le preguntó Lupe cuando los presentaron y sin darle tiempo a responder tomó su mano y la llevó a su pecho-, mira como palpita mi corazón por la emoción de conocerte.

Aunque él ya había trabajado antes en el cine, cuando protagonizó La canción del bandido, no terminaba de familiarizarse con el ambiente relajado de los actores, todavía acostumbrado a la tensión de las presentaciones en vivo que demanda la ópera. Desconcertado, no supo qué responder y Lupe aprovechó el titubeo para lanzarse a fondo. Lo miró a los ojos y continuó con su provocación.

- Tú debes imaginarte que Lupe es morena desde aquí hasta abajo, ¿eh? Pues no, lo que ves -hizo un ademán para referirse a su cara y sus hombros- está quemado por el sol, pero de aquí para abajo -señaló su pecho-, soy muy blanca. ¿Quieres verlo?

Cuando comenzó a bajarse los tirantes del vestido, ante la expectación de los técnicos y el personal que laboraba en la película, quienes ya estaban esperando que Lupe se desnudara enfrente de todos, Tibbett la detuvo. Ruborizado, balbuceó:

- No es necesario, te creo. Puedo creer todo lo que me digas.


Jules Etienne
 
La ilustración corresponde a Lupe Vélez y Lawrence Tibbett en un fotograma de la película Bajo el cielo de Cuba (The Cuban Love Song, 1931).

viernes, 30 de noviembre de 2018

Una cubana y un barítono: BAJO EL CIELO DE CUBA

"... el personaje de una antillana desmadrosa le venía como traje a la medida."
 
Louis B. Mayer estaba convencido de que en la nueva era del sonido la música de ópera podía ser tan exitosa en el cine como lo eran los musicales de Broadway. Obstinado con la idea, contrató al barítono Lawrence Tibbet para que protagonizara Bajo el cielo de Cuba y requerían una pareja para él. Luego de que Lupe había caracterizado a la india Naturich en El prófugo, en los pasillos de la Metro  se comentaba con insistencia la necesidad de una cubana de buen ver que además cantara. La respuesta fue casi inmediata: Lupe Vélez. Había sido china, rusa y piel roja en sus películas más recientes, de manera que el personaje de una antillana desmadrosa le venía como traje a la medida.

Jules Etienne

La ilustración corresponde a un fotograma de la película Bajo el cielo de Cuba (The Cuban Love Song, 1931).

lunes, 26 de noviembre de 2018

OTOÑO EN LONDRES


 
(Párrafo del capítulo 15: Capricho de reina)
 
El viento arrastraba el otoño sobre el pavimento húmedo de las calles de Londres. La ausencia de sol se reflejaba en los rostros pálidos de los ingleses. Para el carácter fogoso y extrovertido de Lupe, el que repitieran un proverbio sobre el sexo que consigna: "El placer es breve, el costo altísimo y la posición ridícula", los convertía en una raza aparte. Sin embargo, no le resultó tan difícil sobrevivir al contraste porque a lo largo de su estadía siempre tuvo claro que sólo representaba una etapa de supervivencia y que finalmente regresaría a Hollywood, a su mansión con dieciséis habitaciones, setenta y más canarios, tres perros, un perico y un marido, a la proximidad con México y su familia.


Jules Etienne

La ilustración corresponde a una imagen de Londres en los años 30,
del célebre fotógrafo británico de origen alemán, E. O. (Emil Otto) Hoppé.

sábado, 24 de noviembre de 2018

Un 24 de noviembre, hace ochenta y tres años (1935)


A fines de ese año, el 24 de noviembre, una Lupe a la última moda y cargada de brazaletes y baúles arribaba a Nueva York después de un largo recorrido por Sudamérica que había comenzado en julio en Buenos Aires. Bromeaba feliz con los periodistas confesando abiertamente que los extrañaba a todos pero más a Weissmuller y sus peleas con él, las cuales "francamente me provocan placer". Junto a "la pequeña y fogosa actriz que hizo subir la temperatura hoy en Nueva York", se encontraba Johnny, algo incómodo pero sin perder su estereotipada sonrisa profesional, declarando que había emprendido el viaje desde California expresamente para recibirla.

Gabriel Ramírez en Lupe Vélez, la mexicana que escupía fuego
(página 108).

La fotografía es de Lupe Vélez y Johnny Weissmuller

jueves, 22 de noviembre de 2018

EL GAUCHO, un vaquero argentino: The New York Times


Hay algunos escenarios magníficos en esta producción, que reúne gauchos, seguidores de su jefe, y también a los uniformados en el ejército del usurpador. El principal punto de interés es la ciudad de los Milagros, que ha sido tomada por El Gaucho y sus hombres.
 
Mr. Fairbanks no es menos ágil aquí que en otras de sus películas; tal vez hasta tiene más oportunidad de desplegar su agilidad, no solamente cuando salta con asombrosa rapidez sobre su silla de montar, sino también cuando escapa de su celda en la prisión haciendo unas cabriolas que hasta un simio le envidiaría. Trepa a los árboles mejor que un isleño de los Mares del Sur, para entonces balancearse de rama en rama hasta finalmente arrojarse sobre un árbol más pequeño y caer suavemente en tierra.
(...)
 
Lupe Vélez hace el papel de la montañesa, temperamental y explosiva. Como quiera que vaya, en harapos o encajes, devuelve golpe por golpe a los hombres que se atraviesan en su camino o provocan su ira. Ella también salta en el caballo, sin importar ni por un instante si va ataviada con sedas y encajes. Se lanza sobre El Gaucho para responder a sus burlas y en una escena le abofetea y lo muerde, misma que termina de manera súbita con ambos compartiendo una manzana. Miss Vélez de veras ofrece una caracterización excelente como la montañesa, por lo que resulta un poco extraño que al final se someta con tanta facilidad, cuando se convierte en la novia de El Gaucho.
 
 
Mourdant Hall en The New York Times, publicado el 22 de noviembre de 1927.

 Traducido al español por Jules Etienne)

 La ilustración corresponde a Douglas Fairbanks y Lupe Vélez,
en un fotograma de la película El Gaucho (1927).
 
La crítica original en inglés puede leerse aquí en su versión íntegra:

miércoles, 21 de noviembre de 2018

A FINALES DE NOVIEMBRE SE ESTRENABA EL GAUCHO



(Fragmento inicial del capítulo 4 ... Y se hizo el sonido)
 
- ¡Esperen un minuto! ¡Todavía no han escuchado nada!

Sorprendía la voz de Al Jolson a los asistentes durante la proyección de la película El cantante de Jazz, en el Teatro Warner de Nueva York. Era el primer jueves de octubre de 1927. El cine, al igual que los seres humanos, había aprendido a moverse con torpeza y a dar sus primeros pasos, antes de balbucear unas palabras. Sam Warner, a quien se le conocía como "el padre del sonido", no alcanzó a presenciarlo. Murió el día previo al estreno de la película, el 5 de octubre.

Transcurrieron tan sólo unas cuantas semanas, y a finales de noviembre también se estrenaba El Gaucho. Filmada bajo los cánones de las producciones silentes sería, junto con otro puñado de películas mudas, la última bocanada de un estilo de hacer cine y, por consecuencia, de verlo. Envuelta en su propia paradoja, la pantalla se llenó de sonidos: voces, música y ruidos incidentales, mientras que el público enmudeció, las pianolas callaron y ahora había que observar la acción en completo silencio para comprender los diálogos.


Jules Etienne

La ilustración corresponde al exterior del Teatro Warner la noche en que se estrenó El cantante de Jazz, el 6 de octubre de 1927.

El Gaucho se exhibiría a partir del 21 de noviembre de 1927 en los Estados Unidos. En la ciudad de Los Ángeles en el por entonces recién inaugurado Gauman's Chinese Theatre.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Capítulo 1: DESPEDIDA EN VOZ BAJA (fragmento sobre el tango en El Gaucho)


- Es que el cine es el futuro, el mundo entero se va a transformar gracias a la mirada de la cámara.

- Tú estás enamorado del cine.

En el fondo, a pesar de que no quería admitirlo, también ella se sentía contagiada por ese mismo virus que latía en las imágenes surgidas del nitrato de plata, autoincandescente como el propio temperamento humano. Sentada en una butaca del cine Palacio se imaginaba su rostro sobrepuesto al de la actriz en la pantalla. No iba a tener que esperar ni siquiera un par de años para que en esa misma sala de la calle 5 de mayo, en el corazón de una ciudad que todavía se preciaba de ser la región más transparente del aire, los más de dos mil espectadores sentados en su lunetario y el anfiteatro, vieran cómo, en la película El Gaucho, era precisamente ella, Lupe Vélez, la compañera de aventuras de Douglas Fairbanks… Lo miré como se mira al ser amado y le dije: “Toda mi vida he soñado con verte. Siempre has sido mi héroe. ¡Gaucho mío!”, me abrazó sin dejar de fumar y recosté mi cabeza contra su pecho, “¡Gaucho mío!”, se lo podía repetir hasta el cansancio, mientras que la presumida esa trataba de conquistarlo desde el balcón con su baile flamenco y hasta una flor le arrojó entre besos, pero ese Gaucho tenía que ser mío, entonces fue cuando él giró sus boleadoras para enredarnos y bailamos un tango, bien apretados uno contra el otro, porque el Gaucho me pertenecía… Y ella sería el objeto de su amor en la película y de sus deseos fuera de ella. Por lo pronto tenía que conformarse con fantasear, esforzarse por aceptar lo que Bermúdez le aseguraba, como antes ya también se lo habían dicho Jorge Loyo y el Panzón Soto, que estaba destinada a algo muy especial porque Lupe no era como las  demás.
 
 
Jules Etienne
 


miércoles, 14 de noviembre de 2018

El erotismo en EL GAUCHO


Bruce Lucky Humberstone, quien era el director asistente en Mi chica favorita (y después en La máscara de hierro y La fierecilla domada), recuerda: "Doug había empezado un gran romance con Lupe Vélez cuando estaban filmando El Gaucho y por supuesto todo el estudio lo sabía." Como resultado de eso, el film está cargado con un erotismo y una energía sexual ausentes en otras de las producciones de Fairbanks. En parte debido a ello, la Montañesa es el más pleno de todos los caracteres femeninos en el cine de Fairbanks. Vélez, después conocida como the Mexican spitfire, está al parejo de Fairbanks toma tras toma, con los brazos en jarras, el pecho palpitante y los ojos centelleando, ella es, en todos los aspectos, igual al gaucho de Fairbanks. Tan es así que en una crítica de la época se le denominó la Fairbanks femenina.
(...)

La electrizante escena del tango, que se ve al principio de la película, es reminscente del famoso tango que Rodolfo Valentino baila en Los cuatro jinetes del Apocalipsis y casi alcanza su misma potencia. Fairbanks puede carecer de la ardiente ambigüedad sexual de Valentino, pero la seguridad fanfarrona de su despreocupada masculinidad, cautiva. Usando las bolas gauchas para enredarse con ella, Fairbanks fuma a lo largo de toda la secuencia, burlón, sujetando su cigarrillo entre los dientes, recogiéndolo con su lengua en la orilla de su boca antes de besarla, para entonces empujarlo de nuevo con sus labios, soplando el humo en su cara. (Este gesto con el cigarrillo fue más tarde usado por Gene Kelly en El Pirata, de Vincente Minelli). Las metáforas sexuales son claras y evidentes, y los dos bailan con una innegable carnalidad. La secuencia del tango al rojo vivo era tan importante para Fairbanks, que el coreógrafo Henry Barsha fue contratado especialmente para hacer de los pasos del tango americanizado uno de los momentos más brillantes de la película.
(...)

El Gaucho y la Montañesa son frecuentemente belicosos en sus escenas románticas. Un crítico describió sus acercamientos eróticos como una "pelea entre pugilistas". Su atracción animal y su combatividad carnal fueron una fresca propuesta a las escenas amorosas en el cine de Hollywood.


 
 Publicado en la biografía Douglas Fairbanks, de Jeffrey Vance, Tony Maietta y Robert Cushman (University of California Press: Academy of Motion Pictures Arts and Sciences, 2008).



(Traducido al español por Jules Etienne)
 

Las ilustraciones son fotogramas de Lupe Vélez y Doglas Fairbanks en El Gaucho (1927).

domingo, 11 de noviembre de 2018

LA ZANDUNGA: El anunciado regreso a México de Lupe Vélez


(Fragmento del capítulo 16: Zandunga no seas ingrata)
 
Lo acontecido durante el trayecto no fue más que el preludio de lo que le esperaba al arribar, la mañana del 11 de noviembre, a la estación de Buenavista. Una multitud delirante de veinte mil personas coreaba su nombre, se empujaba tratando de acercarse y así tener la oportunidad de ver a Lupe, la mexicana que había triunfado en Hollywood. La XEW, "la voz de la América Latina desde México", envió a su locutor estelar, Alonso Sordo Noriega para que cubriera su arribo:

- En este momento vemos como Lupe Vélez, la gran estrella de cine, ha descendido del tren. La acompaña Fernando Uribe Montes de Oca y la esperan para darle la bienvenida el productor don Pedro Calderón y... la gente que ya ha rebasado las puertas y rejas de esta terminal, también ha roto los canceles del andén para poder acercarse a Lupe, mientras ella les sonríe, no la ha intimidado el fervor de esta auténtica ola humana, por el contrario, ahora Lupe se despoja de un zapato y lo arroja como un obsequio a la muchedumbre. Algunos gritan su nombre. Aquí vemos a Fernando de Fuentes, el hombre que va a dirigir a Lupe en esta nueva aventura fílmica de la cinematografía nacional, La Zandunga... Fernando, por favor, unas palabras para el público que nos escucha en la XEW:

- Buenos días, Alonso, buenos días a todos. Como ya te habrás dado cuenta esto es una locura. Nunca nos imaginamos algo así.

- ¿Esperas repetir con esta película el éxito de Allá en el Rancho Grande, que ha puesto el nombre de México en el mapa del cine mundial?

- Se trata de una producción muy ambiciosa. Es también una historia de amor aunque esta vez ocurre en Oaxaca, en el Istmo. Vamos a tener actores muy sólidos alrededor de Lupe Vélez, como Joaquín Pardavé en el papel del alcalde, Carlos López "Chaflán", un galán joven que es una de nuestras promesas: Arturo de Córdova, y María Luisa Zea. El guión es muy bueno, tendrá canciones y romance. Estamos seguros de que el público la va a disfrutar, que es de lo que se trata.

- ¿También escucharemos a Lupe cantando?

- Así será. Ella va a cantar Espejito compañero y La Chunga. Nada menos que Lorenzo Barcelata está trabajando en este momento en los arreglos musicales.

- Se dice que será la película más cara que se haya filmado en México. ¿Cuál será su costo?

- Yo creo que eso es mejor que te lo responda Pedro... Pedro Calderón. Pero sí, tienes razón, nunca se había invertido tanto dinero en una película mexicana.


Jules Etienne

La ilustración es una fotografía de Lupe Vélez en La Zandunga (1937).

viernes, 9 de noviembre de 2018

EL GAUCHO, según Variety



Esta joven, quien tuvo su primera oportunidad en la pantalla con Roach, se llama Lupe Vélez, no tiene más de 16 o 17 años y posee una belleza cuya frescura va unida a su juventud. Y cuando actúa, no le pide nada a nadie. Por un tiempo, cosa de dos años, sólo se hablaba de Dolores del Río. Ahora, todo está dirigido a Lupe. Esta chica tiene un gran sentido del valor de la comedia, el que incorpora a sus habilidades atléticas. Comenzó con Fairbanks y no va a pasar mucho para que se oiga hablar de ella. Doug merece el crédito por haberle dado esa oportunidad.

Con un buen reparto de apoyo, es posible que el film resulte un éxito. Si no puede conseguirlo por sí solo, el dinero lo hará con todos los seguidores de Doug: ellos van a tener las suficientes emociones como para recordarlo por mucho tiempo después de haberlo visto.

Publicado en Variety, el 9 de noviembre de 1927.

(Traducido al español por Gabriel Ramírez)

La ilustración corresponde a Lupe Vélez y Douglas Fairbanks,
en un fotograma de la película El Gaucho (1927).

martes, 6 de noviembre de 2018

EL GAUCHO: estreno en el cine Chino


Aunque el estreno comercial de la película El Gaucho tuvo lugar el 21 de noviembre de 1927, en fecha previa -el 6 de noviembre para ser precisos-, se llevó a cabo una función privada en Los Ángeles, exclusiva para los miembros de la Academia, en la sala Samuel Goldwyn. Fue hasta un par de semanas después cuando se exhibiría en corrida normal en el flamante cine Chino, que recién se había inaugurado en mayo y su propietario, Sid Grauman, trató de hacer gran énfasis en la presencia de Lupe Vélez y muchos otros hispanos, sobre todo mexicanos, que participaron en la película, pasando como argentinos. En la novela Una serenata para Lupe -que da su nombre a este blog-, así lo expreso: "En el foro de los estudios se construyó la Aldea del Milagro, una ficticia Argentina habitada por más mexicanos que sudamericanos. Después de todo, desde la perspectiva del norteamericano común, apenas rebasado el Río Bravo todo era Sudamérica. En la calle principal, los supuestos vendedores exponían sus mercancías pretendiendo con sus ademanes recrear el clamor que los espectadores tendrían que imaginar mientras una pianola repartiría sus notas impidiendo el silencio durante la proyección de la película."


En un texto al respecto, la investigadora de la Universidad del Sur de California (USC), Laura Serna, lo explica con precisión, cuando advierte que Grauman intentó aprovechar la popularidad de Lupe Vélez entre la población mexico-americana de Los Ángeles, organizando un evento especial en su honor, ya que ella acababa de firmar un contrato de exclusividad por cinco años con United Artists (la empresa productora de El Gaucho, que era propiedad de Douglas Fairbanks en sociedad con su esposa Mary Pickford, Charles Chaplin y David W. Griffith), mismo que fue publicitado como Fiesta de México. Como era de esperarse, resultó un fracaso en términos de congruencia, puesto que la música que se interpretó fue -como debía serlo- más argentina que mexicana. Sin embargo, Serna concluye en que Lupe probó que era "extremadamente popular entre las audiencias tanto mexicanas como anglosajonas, así como ante los críticos".

Desde antes de que se exhibiera, la revista Cinelandia, en su edición del mes de octubre, había pronosticado que El Gaucho sería un éxito. "Va a causar una de las mayores sensaciones entre la gente de cine y el público el día en que se estrene la película. Lupita tiene ya sus entusiastas: los carpinteros, electricistas y extras del taller prorrumpen en espontáneos aplausos a cada escena que interpreta. Este es un homenaje inapreciable, como que se da en rarísimas ocasiones. Lupita es 49 kilos de fogosa energía. En una lucha con uno de los peones de la película lo dejó rendido de cansancio. La semana pasada tuvo que morder a Douglas Fairbanks en una escena; lo hizo tan bien, que Fairbanks aún lleva las señas del mordisco. La bella mexicana parece llena de fogosa alegría durante todo el tiempo que pasa en el taller. El continuo trabajo no logra enfriar su entusiasmo."

La película se estrenaría poco después en la ciudad de México, el viernes 27 de enero de 1928, en el cine Palacio.
 
 
Jules Etienne

viernes, 2 de noviembre de 2018

Se busca mujer con tipo latino como pareja de EL GAUCHO


(Fragmento del capítulo 3: Bajo el signo de cáncer)
 
El cine, como la vida misma, sin coincidencias no sería más que una página en blanco. Fairbanks estaba planeando la producción de El Gaucho, que sería dirigida por el propio Jones, cuando una afortunada casualidad la favoreció:

- Buscamos a una joven impetuosa. Una morena a quien se le note su origen latino, para que sea la pareja del gaucho.

Cuando el cine era silente, la figura prevalecía sobre la innecesaria dicción. Jones quiso aprovechar la ocasión para sugerir a Lupe.

- No tenemos que seguir buscando, ya sé quien puede ser la montañesa. Es una actriz mexicana que conocí cuando trabajaba con Roach. Apenas comienza, pero es muy guapa y fogosa, con mucha presencia en la pantalla.

Fairbanks había invitado a John Barrymore y Gloria Swanson, además de su esposa, Mary Pickford, para observar una audición en la que se presentaron más de cien jóvenes. Cuando llegó el turno de Lupe, ya estaba hastiado de rechazar rubias insulsas a quienes ni siquiera valía la pena teñirles el cabello porque no proyectaban la vitalidad requerida.

- ¡Quítese los zapatos! -le pidió autoritario. Lupe alzó los hombros y rezongó:

- ¡No me quito nada!
 
- ¡Le digo que se los quite! -insistió Fairbanks con impaciencia.

- ¡No se me pega la gana! -se encaprichó Lupe al tiempo que Melitón, su perro chihuahueño, empezaba a ladrar enfurecido.

- ¡Si no se los quita no le doy el papel!

- ¡Pues quédese con su papel! No me los quito porque traigo lastimados los pies -se dio media vuelta para irse cuando Fairbanks la detuvo, la sacudió levemente por los hombros y soltó una carcajada.

- ¡Esta es la muchacha que he estado buscando!

Jules Etienne

 
Las ilustraciones corresponden a Lupe Vélez y Douglas Fairbanks y, abajo, Douglas Fairbanks caracterizado como El Gaucho.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Whoopie Lupi: NOCHE DE BRUJAS

Billie Dove
 
(Fragmento del capítulo 5: Cuéntame una de vaqueros)

Era la llamada noche de brujas, de máscaras y disfraces, júbilo festivo que precede al día de todos santos y al tradicional festejo de los muertos. En la ciudad de Los Ángeles y la región aledaña, donde conviven las dos culturas, la de los colonizadores hispanos originales con las costumbres anglosajonas de sus dueños formales, es posible ser participante o testigo de su dualidad cotidiana. Hay quienes sólo festejan halloween mientras otros van al cementerio a recordar sus difuntos. También abundan los que hacen las dos cosas. Al fin y al cabo una no es taxativa de otra. A la casa de campo de Tom Mix,  donde se refugió durante la etapa de separación de su todavía esposa, acudieron los miembros de la cofradía con el espíritu noctívago que permeaba sus reuniones.

- Tenemos que pensar en una ceremonia de iniciación para Lupe –indicó Billie Dove, quien aparecía como la reina del grupo.
- Sí, todos hemos tenido una.
- A mí me dejaron dolorida toda la semana.
- ¿Cómo fue la de Tom? –inquirió Lupe, curiosa.
- La de Tom fue en la casa de Billie y como él presume de que es un gran vaquero, lo obligamos a montar en plena sala.
- ¿A caballo?
Todos rieron.
- A montar se va al rodeo.
- Sí, pero a Rodeo Drive.
Lupe se sintió instigada a reírse con los demás, hasta que le explicaron que al criado filipino de Billie lo habían disfrazado como el caballo que Mix montó.
- Y a pesar de que resultó más bronco que mi fiel Tony, nunca pudo derribarme –se jactó Mix.
- I can’t give you anything but love, baby –empezó a cantar Billie y pronto los demás se incorporaron formando un coro.
- That’s the only thing I got plenty off –siguieron cantando hasta que a la mitad de la canción dejaron que Lupe continuara sola. Ella marcaba con toda intención su acento, pronunciando con fuerza las “erres” y las “tes”, para llegar a la última estrofa, que le dedicó a Mix y quedaría como testimonio de la fugacidad de su relación:
- I can give you everything but love.

Tal vez, el criado filipino debió huir con algunas joyas de la Dove para compensar la humillación a la que lo habían sometido, pero quien sí huyó de una relación asfixiante fue Lupe, que nunca pudo acostumbrarse a las exigencias de Mix de que no bailara con nadie más sin primero pedirle permiso para hacerlo. La jaula en la que pretendió encerrarla resultó demasiado estrecha para una ave impuesta a volar. Años después, muchos periodistas continuaron refiriéndose a Lupe por su nombre de batalla de un club al que había dejado de pertenecer: Whoopie Lupi. Por su parte, Tom Mix seguiría recordando a Lupe como “la única yegua bruta que nunca pude domar.”
Jules Etienne

Las fotografías son de Billie Dove caracterizada como vaquero y a la mansión de Tom Mix en Beverly Hills.

lunes, 29 de octubre de 2018

ORIENTE Y OCCIDENTE: debut de Lupe Vélez en el cine hablado en español

 
Lupe Vélez ha hecho su debut en el cine parlante en español encarnando a la protagonista de Oriente y Occidente, versión de la famosa obra americana East Is West, y su éxito fue rotundo. A ello contribuyó extraordinariamente el brillante diálogo de Fernández Cué, maestro en lides cinematográficas, a quien se deben varias de las más admiradas producciones filmadas en Hollywood.

 Don Q, publicado en la revista Cine Mundial correspondiente a marzo de 1931.

(Se refiere a la película con el título erróneo de Oriente y occidente, que fue como se tradujo, en lugar de Oriente es occidente).
 
La ilustración corresponde a Lupe Vélez y Barry Norton en un fotograma de la película y al cartel respectivo de Oriente y Occidente en español.

viernes, 26 de octubre de 2018

ORIENTE ES OCCIDENTE (East Is West) según la crítica

 
La crítica no resultó benévola con esta película. Por ejemplo, en su columna habitual, Mourdant Hall escribió en las páginas del New York Times:
 
"La saga de la pequeña Ming Toy y su valiente héroe norteamericano Billy Benson, quienes soportan innumerables pruebas a manos de los tratantes de esclavos y la incomprensión de la sociedad tradicional antes de estar finalmente unidos (...), tiene una trama intrincada y ligeramente inverosímil que transcurre larga y tediosa durante casi una hora y veinte minutos."
 
Más adelante prosigue el propio Hall, subrayando lo que a su juicio son los únicos logros de la cinta:
 
"Robinson, como Charlie Yong, proporciona casi toda la diversión con su graciosa caracterización del egocéntrico rey del chop suey. Lupe Vélez interpreta la mayor parte de sus roles como el de Ming Toy. Lewis Ayres hace lo que puede como Benson, lo cual no es mucho; y los actores secundarios son excelentes en su mayoría. Todo esto es necesario enfatizarlo de una buena vez, tomando en cuenta que las virtudes de East Is West son muy limitadas para el desempeño de los actores."
 
Al final, expresa un halago para Edward G. Robinson lo mismo que para Lupe:
 
"Tanto Robinson como Lupe Vélez animan la errática narración con muchos momentos divertidos, pero hay que reconocer que su tarea resulta dura e ingrata."

Por su parte, en la edición del 5 de noviembre de 1930 de Variety, se publicó esta crónica firmada por Waly:
 
"Al comienzo, la película parece que va a ser algo fuera de lo común. Todas esas escenas en Chinatown, con el gentío en las calles, y también las de la compra de muchachas en «el barco del amor». Pero entonces, todo cambia y la película se vuelve una cosa trillada."
 
 Más adelante subraya la incongruencia de que al momento en que se conoce el verdadero origen de Ming Toy y que no es asiática sino blanca: "Ella, desde luego, sigue viéndose como una china, pero todos aparentan que ha dejado de serlo."
 
"Todo esto, al final, provoca risas. Lupe no emociona a nadie excepto por el lado de la comedia; tal vez esté mejor así. Hay en su actuación demasiado brío y chispa, y su Ming no es ningún lirio arrojado al ogro chino."

"La estructura de las secuencias y la dirección facilitan la creación de un suspenso natural propio de un serial. Esto, a pesar de que la única violencia física, un poco antes de la identificación de los padres de Ming, es puro «slapstick»."
 

Jules Etienne


Las ilustraciones corresponden a Lupe Vélez y Edward G. Robinson, caracterizados como Ming Toy y Charlie Yong, y a la reproducción de la columna de Waly tal y como apareció en las páginas de Variety.