jueves, 26 de noviembre de 2020

OTOÑO EN LONDRES

 
(Párrafo del capítulo 15: Capricho de reina)
 
El viento arrastraba el otoño sobre el pavimento húmedo de las calles de Londres. La ausencia de sol se reflejaba en los rostros pálidos de los ingleses. Para el carácter fogoso y extrovertido de Lupe, el que repitieran un proverbio sobre el sexo que consigna: "El placer es breve, el costo altísimo y la posición ridícula", los convertía en una raza aparte. Sin embargo, no le resultó tan difícil sobrevivir al contraste porque a lo largo de su estadía siempre tuvo claro que sólo representaba una etapa de supervivencia y que finalmente regresaría a Hollywood, a su mansión con dieciséis habitaciones, setenta y más canarios, tres perros, un perico y un marido, a la proximidad con México y su familia.


Jules Etienne

La ilustración corresponde a una imagen de Londres en los años 30,
del célebre fotógrafo británico de origen alemán, E. O. (Emil Otto) Hoppé.

martes, 24 de noviembre de 2020

Un 24 de noviembre, hace ochenta y cinco años (1935)


A fines de ese año, el 24 de noviembre, una Lupe a la última moda y cargada de brazaletes y baúles arribaba a Nueva York después de un largo recorrido por Sudamérica que había comenzado en julio en Buenos Aires. Bromeaba feliz con los periodistas confesando abiertamente que los extrañaba a todos pero más a Weissmuller y sus peleas con él, las cuales "francamente me provocan placer". Junto a "la pequeña y fogosa actriz que hizo subir la temperatura hoy en Nueva York", se encontraba Johnny, algo incómodo pero sin perder su estereo- tipada sonrisa profesional, declarando que había emprendido el viaje desde California expresamente para recibirla.


Gabriel Ramírez en Lupe Vélez, la mexicana que escupía fuego
(página 108).

La fotografía es de Lupe Vélez y Johnny Weissmuller

domingo, 22 de noviembre de 2020

EL GAUCHO, un vaquero argentino: The New York Times


Hay algunos escenarios magníficos en esta producción, que reúne gauchos, seguidores de su jefe, y también a los uniformados en el ejército del usurpador. El principal punto de interés es la ciudad de los Milagros, que ha sido tomada por El Gaucho y sus hombres.
 
Mr. Fairbanks no es menos ágil aquí que en otras de sus películas; tal vez hasta tiene más oportunidad de desplegar su agilidad, no solamente cuando salta con asombrosa rapidez sobre su silla de montar, sino también cuando escapa de su celda en la prisión haciendo unas cabriolas que hasta un simio le envidiaría. Trepa a los árboles mejor que un isleño de los Mares del Sur, para entonces balancearse de rama en rama hasta finalmente arrojarse sobre un árbol más pequeño y caer suavemente en tierra.
(...)
 
Lupe Vélez hace el papel de la montañesa, temperamental y explosiva. Como quiera que vaya, en harapos o encajes, devuelve golpe por golpe a los hombres que se atraviesan en su camino o provocan su ira. Ella también salta en el caballo, sin importar ni por un instante si va ataviada con sedas y encajes. Se lanza sobre El Gaucho para responder a sus burlas y en una escena le abofetea y lo muerde, misma que termina de manera súbita con ambos compartiendo una manzana. Miss Vélez de veras ofrece una caracterización excelente como la montañesa, por lo que resulta un poco extraño que al final se someta con tanta facilidad, cuando se convierte en la novia de El Gaucho.
 
 
Mourdant Hall en The New York Times, publicado el 22 de noviembre de 1927.

 Traducido al español por Jules Etienne)

 La ilustración corresponde a Douglas Fairbanks y Lupe Vélez,
en un fotograma de la película El Gaucho (1927).
 
La crítica original en inglés puede leerse aquí en su versión íntegra:

viernes, 20 de noviembre de 2020

A FINALES DE NOVIEMBRE SE ESTRENABA EL GAUCHO



(Fragmento inicial del capítulo 4 ... Y se hizo el sonido)
 
- ¡Esperen un minuto! ¡Todavía no han escuchado nada!

Sorprendía la voz de Al Jolson a los asistentes durante la proyección de la película El cantante de Jazz, en el Teatro Warner de Nueva York. Era el primer jueves de octubre de 1927. El cine, al igual que los seres humanos, había aprendido a moverse con torpeza y a dar sus primeros pasos, antes de balbucear unas palabras. Sam Warner, a quien se le conocía como "el padre del sonido", no alcanzó a presenciarlo. Murió el día previo al estreno de la película, el 5 de octubre.

Transcurrieron tan sólo unas cuantas semanas, y a finales de noviembre también se estrenaba El Gaucho. Filmada bajo los cánones de las producciones silentes sería, junto con otro puñado de películas mudas, la última bocanada de un estilo de hacer cine y, por consecuencia, de verlo. Envuelta en su propia paradoja, la pantalla se llenó de sonidos: voces, música y ruidos incidentales, mientras que el público enmudeció, las pianolas callaron y ahora había que observar la acción en completo silencio para comprender los diálogos.


Jules Etienne

La ilustración corresponde al exterior del Teatro Warner la noche en que se estrenó El cantante de Jazz, el 6 de octubre de 1927.

El Gaucho se exhibiría a partir del 21 de noviembre de 1927 en los Estados Unidos. En la ciudad de Los Ángeles en el por entonces recién inaugurado Gauman's Chinese Theatre.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Capítulo 1: DESPEDIDA EN VOZ BAJA (fragmento sobre el tango en El Gaucho)


- Es que el cine es el futuro, el mundo entero se va a transformar gracias a la mirada de la cámara.

- Tú estás enamorado del cine.

En el fondo, a pesar de que no quería admitirlo, también ella se sentía contagiada por ese mismo virus que latía en las imágenes surgidas del nitrato de plata, autoincandescente como el propio temperamento humano. Sentada en una butaca del cine Palacio se imaginaba su rostro sobrepuesto al de la actriz en la pantalla. No iba a tener que esperar ni siquiera un par de años para que en esa misma sala de la calle 5 de mayo, en el corazón de una ciudad que todavía se preciaba de ser la región más transparente del aire, los más de dos mil espectadores sentados en su lunetario y el anfiteatro, vieran cómo, en la película El Gaucho, era precisamente ella, Lupe Vélez, la compañera de aventuras de Douglas Fairbanks… Lo miré como se mira al ser amado y le dije: “Toda mi vida he soñado con verte. Siempre has sido mi héroe. ¡Gaucho mío!”, me abrazó sin dejar de fumar y recosté mi cabeza contra su pecho, “¡Gaucho mío!”, se lo podía repetir hasta el cansancio, mientras que la presumida esa trataba de conquistarlo desde el balcón con su baile flamenco y hasta una flor le arrojó entre besos, pero ese Gaucho tenía que ser mío, entonces fue cuando él giró sus boleadoras para enredarnos y bailamos un tango, bien apretados uno contra el otro, porque el Gaucho me pertenecía… Y ella sería el objeto de su amor en la película y de sus deseos fuera de ella. Por lo pronto tenía que conformarse con fantasear, esforzarse por aceptar lo que Bermúdez le aseguraba, como antes ya también se lo habían dicho Jorge Loyo y el Panzón Soto, que estaba destinada a algo muy especial porque Lupe no era como las  demás.
 
 
Jules Etienne
 


viernes, 13 de noviembre de 2020

El erotismo en EL GAUCHO


Bruce Lucky Humberstone, quien era el director asistente en Mi chica favorita (y después en La máscara de hierro y La fierecilla domada), recuerda: "Doug había empezado un gran romance con Lupe Vélez cuando estaban filmando El Gaucho y por supuesto todo el estudio lo sabía." Como resultado de eso, el film está cargado con un erotismo y una energía sexual ausentes en otras de las producciones de Fairbanks. En parte debido a ello, la Montañesa es el más pleno de todos los caracteres femeninos en el cine de Fairbanks. Vélez, después conocida como the Mexican spitfire, está al parejo de Fairbanks toma tras toma, con los brazos en jarras, el pecho palpitante y los ojos centelleando, ella es, en todos los aspectos, igual al gaucho de Fairbanks. Tan es así que en una crítica de la época se le denominó la Fairbanks femenina.
(...)

La electrizante escena del tango, que se ve al principio de la película, es reminscente del famoso tango que Rodolfo Valentino baila en Los cuatro jinetes del Apocalipsis y casi alcanza su misma potencia. Fairbanks puede carecer de la ardiente ambigüedad sexual de Valentino, pero la seguridad fanfarrona de su despreocupada masculinidad, cautiva. Usando las bolas gauchas para enredarse con ella, Fairbanks fuma a lo largo de toda la secuencia, burlón, sujetando su cigarrillo entre los dientes, recogiéndolo con su lengua en la orilla de su boca antes de besarla, para entonces empujarlo de nuevo con sus labios, soplando el humo en su cara. (Este gesto con el cigarrillo fue más tarde usado por Gene Kelly en El Pirata, de Vincente Minelli). Las metáforas sexuales son claras y evidentes, y los dos bailan con una innegable carnalidad. La secuencia del tango al rojo vivo era tan importante para Fairbanks, que el coreógrafo Henry Barsha fue contratado especialmente para hacer de los pasos del tango americanizado uno de los momentos más brillantes de la película.
(...)

El Gaucho y la Montañesa son frecuentemente belicosos en sus escenas románticas. Un crítico describió sus acercamientos eróticos como una "pelea entre pugilistas". Su atracción animal y su combatividad carnal fueron una fresca propuesta a las escenas amorosas en el cine de Hollywood.


 
 Publicado en la biografía Douglas Fairbanks, de Jeffrey Vance, Tony Maietta y Robert Cushman (University of California Press: Academy of Motion Pictures Arts and Sciences, 2008).



(Traducido al español por Jules Etienne)
 

Las ilustraciones son fotogramas de Lupe Vélez y Doglas Fairbanks en El Gaucho (1927).

lunes, 9 de noviembre de 2020

EL GAUCHO, según Variety


Esta joven, quien tuvo su primera oportunidad en la pantalla con Roach, se llama Lupe Vélez, no tiene más de 16 o 17 años y posee una belleza cuya frescura va unida a su juventud. Y cuando actúa, no le pide nada a nadie. Por un tiempo, cosa de dos años, sólo se hablaba de Dolores del Río. Ahora, todo está dirigido a Lupe. Esta chica tiene un gran sentido del valor de la comedia, el que incorpora a sus habilidades atléticas. Comenzó con Fairbanks y no va a pasar mucho para que se oiga hablar de ella. Doug merece el crédito por haberle dado esa oportunidad.

Con un buen reparto de apoyo, es posible que el film resulte un éxito. Si no puede conseguirlo por sí solo, el dinero lo hará con todos los seguidores de Doug: ellos van a tener las suficientes emociones como para recordarlo por mucho tiempo después de haberlo visto.


Publicado en Variety, el 9 de noviembre de 1927.

(Traducido al español por Gabriel Ramírez).
La ilustración corresponde a Lupe Vélez y Douglas Fairbanks,
en un fotograma de la película El Gaucho (1927).

viernes, 6 de noviembre de 2020

EL GAUCHO: estreno en el cine Chino


Aunque el estreno comercial de la película El Gaucho tuvo lugar el 21 de noviembre de 1927, en fecha previa -el 6 de noviembre para ser precisos-, se llevó a cabo una función privada en Los Ángeles, exclusiva para los miembros de la Academia, en la sala Samuel Goldwyn. Fue hasta un par de semanas después cuando se exhibiría en corrida normal en el flamante cine Chino, que recién se había inaugurado en mayo y su propietario, Sid Grauman, trató de hacer gran énfasis en la presencia de Lupe Vélez y muchos otros hispanos, sobre todo mexicanos, que participaron en la película, pasando como argentinos. En la novela Una serenata para Lupe -que da su nombre a este blog-, así lo expreso: "En el foro de los estudios se construyó la Aldea del Milagro, una ficticia Argentina habitada por más mexicanos que sudamericanos. Después de todo, desde la perspectiva del norteamericano común, apenas rebasado el Río Bravo todo era Sudamérica. En la calle principal, los supuestos vendedores exponían sus mercancías pretendiendo con sus ademanes recrear el clamor que los espectadores tendrían que imaginar mientras una pianola repartiría sus notas impidiendo el silencio durante la proyección de la película."


En un texto al respecto, la investigadora de la Universidad del Sur de California (USC), Laura Serna, lo explica con precisión, cuando advierte que Grauman intentó aprovechar la popularidad de Lupe Vélez entre la población mexico-americana de Los Ángeles, organizando un evento especial en su honor, ya que ella acababa de firmar un contrato de exclusividad por cinco años con United Artists (la empresa productora de El Gaucho, que era propiedad de Douglas Fairbanks en sociedad con su esposa Mary Pickford, Charles Chaplin y David W. Griffith), mismo que fue publicitado como Fiesta de México. Como era de esperarse, resultó un fracaso en términos de congruencia, puesto que la música que se interpretó fue -como debía serlo- más argentina que mexicana. Sin embargo, Serna concluye en que Lupe probó que era "extremadamente popular entre las audiencias tanto mexicanas como anglosajonas, así como ante los críticos".

Desde antes de que se exhibiera, la revista Cinelandia, en su edición del mes de octubre, había pronosticado que El Gaucho sería un éxito. "Va a causar una de las mayores sensaciones entre la gente de cine y el público el día en que se estrene la película. Lupita tiene ya sus entusiastas: los carpinteros, electricistas y extras del taller prorrumpen en espontáneos aplausos a cada escena que interpreta. Este es un homenaje inapreciable, como que se da en rarísimas ocasiones. Lupita es 49 kilos de fogosa energía. En una lucha con uno de los peones de la película lo dejó rendido de cansancio. La semana pasada tuvo que morder a Douglas Fairbanks en una escena; lo hizo tan bien, que Fairbanks aún lleva las señas del mordisco. La bella mexicana parece llena de fogosa alegría durante todo el tiempo que pasa en el taller. El continuo trabajo no logra enfriar su entusiasmo."

La película se estrenaría poco después en la ciudad de México, el viernes 27 de enero de 1928, en el cine Palacio.
 
Jules Etienne

jueves, 5 de noviembre de 2020

ORIENTE ES OCCIDENTE (East Is West) según la crítica

 
La crítica no resultó benévola con esta película. Por ejemplo, en su columna habitual, Mourdant Hall escribió en las páginas del New York Times:

"La saga de la pequeña Ming Toy y su valiente héroe norteamericano Billy Benson, quienes soportan innumerables pruebas a manos de los tratantes de esclavos y la incomprensión de la sociedad tradicional antes de estar finalmente unidos (...), tiene una trama intrincada y ligeramente inverosímil que transcurre larga y tediosa durante casi una hora y veinte minutos."
 
Más adelante prosigue el propio Hall, subrayando lo que a su juicio son los únicos logros de la cinta:
 
"Robinson, como Charlie Yong, proporciona casi toda la diversión con su graciosa caracterización del egocéntrico rey del chop suey. Lupe Vélez interpreta la mayor parte de sus roles como el de Ming Toy. Lewis Ayres hace lo que puede como Benson, lo cual no es mucho; y los actores secundarios son excelentes en su mayoría. Todo esto es necesario enfatizarlo de una buena vez, tomando en cuenta que las virtudes de East Is West son muy limitadas para el desempeño de los actores."
 
Al final, expresa un halago para Edward G. Robinson lo mismo que para Lupe:
 
"Tanto Robinson como Lupe Vélez animan la errática narración con muchos momentos divertidos, pero hay que reconocer que su tarea resulta dura e ingrata."

Por su parte, en la edición del 5 de noviembre de 1930 de Variety, se publicó esta crónica firmada por Waly:
 
"Al comienzo, la película parece que va a ser algo fuera de lo común. Todas esas escenas en Chinatown, con el gentío en las calles, y también las de la compra de muchachas en «el barco del amor». Pero entonces, todo cambia y la película se vuelve una cosa trillada."
 
 Más adelante subraya la incongruencia de que al momento en que se conoce el verdadero origen de Ming Toy y que no es asiática sino blanca: "Ella, desde luego, sigue viéndose como una china, pero todos aparentan que ha dejado de serlo."
 
"Todo esto, al final, provoca risas. Lupe no emociona a nadie excepto por el lado de la comedia; tal vez esté mejor así. Hay en su actuación demasiado brío y chispa, y su Ming no es ningún lirio arrojado al ogro chino."

"La estructura de las secuencias y la dirección facilitan la creación de un suspenso natural propio de un serial. Esto, a pesar de que la única violencia física, un poco antes de la identificación de los padres de Ming, es puro «slapstick»."
 

Jules Etienne


Las ilustraciones corresponden a Lupe Vélez y Edward G. Robinson, caracterizados como Ming Toy y Charlie Yong, y a la reproducción de la columna de Waly tal y como apareció en las páginas de Variety.

sábado, 31 de octubre de 2020

Whoopie Lupi: NOCHE DE BRUJAS

Billie Dove
 
(Fragmento del capítulo 5: Cuéntame una de vaqueros)

Era la llamada noche de brujas, de máscaras y disfraces, júbilo festivo que precede al día de todos santos y al tradicional festejo de los muertos. En la ciudad de Los Ángeles y la región aledaña, donde conviven las dos culturas, la de los colonizadores hispanos originales con las costumbres anglosajonas de sus dueños formales, es posible ser participante o testigo de su dualidad cotidiana. Hay quienes sólo festejan halloween mientras otros van al cementerio a recordar sus difuntos. También abundan los que hacen las dos cosas. Al fin y al cabo una no es taxativa de otra. A la casa de campo de Tom Mix,  donde se refugió durante la etapa de separación de su todavía esposa, acudieron los miembros de la cofradía con el espíritu noctívago que permeaba sus reuniones.

- Tenemos que pensar en una ceremonia de iniciación para Lupe –indicó Billie Dove, quien aparecía como la reina del grupo.
- Sí, todos hemos tenido una.
- A mí me dejaron dolorida toda la semana.
- ¿Cómo fue la de Tom? –inquirió Lupe, curiosa.
- La de Tom fue en la casa de Billie y como él presume de que es un gran vaquero, lo obligamos a montar en plena sala.
- ¿A caballo?
Todos rieron.
- A montar se va al rodeo.
- Sí, pero a Rodeo Drive.
Lupe se sintió instigada a reírse con los demás, hasta que le explicaron que al criado filipino de Billie lo habían disfrazado como el caballo que Mix montó.
- Y a pesar de que resultó más bronco que mi fiel Tony, nunca pudo derribarme –se jactó Mix.
- I can’t give you anything but love, baby –empezó a cantar Billie y pronto los demás se incorporaron formando un coro.
- That’s the only thing I got plenty off –siguieron cantando hasta que a la mitad de la canción dejaron que Lupe continuara sola. Ella marcaba con toda intención su acento, pronunciando con fuerza las “erres” y las “tes”, para llegar a la última estrofa, que le dedicó a Mix y quedaría como testimonio de la fugacidad de su relación:
- I can give you everything but love.

Tal vez, el criado filipino debió huir con algunas joyas de la Dove para compensar la humillación a la que lo habían sometido, pero quien sí huyó de una relación asfixiante fue Lupe, que nunca pudo acostumbrarse a las exigencias de Mix de que no bailara con nadie más sin primero pedirle permiso para hacerlo. La jaula en la que pretendió encerrarla resultó demasiado estrecha para una ave impuesta a volar. Años después, muchos periodistas continua- ron refiriéndose a Lupe por su nombre de batalla de un club al que había dejado de pertenecer: Whoopie Lupi. Por su parte, Tom Mix seguiría recordando a Lupe como “la única yegua bruta que nunca pude domar.”

Jules Etienne

Las fotografías son de Billie Dove caracterizada como vaquero y a la mansión de Tom Mix en Beverly Hills.

viernes, 23 de octubre de 2020

CURIOSAS COINCIDENCIAS: un par de estrenos con Lupe Vélez en la misma fecha

Lew Ayres y Lupe Vélez: East Is West

Mientras que en México se estrenaba La tormenta el 23 de octubre de 1930, en el hoy desaparecido cine Regis, ese mismo jueves, en varias ciudades de los Estados Unidos se exhibía la versión en inglés de Oriente es Occidente (East is West), que no se conocería en los países de habla hispana puesto que también se fimó una versión en español con la propia Lupe Vélez en el rol protagónico de Ming Toy.

En ambos casos se trataba de un remake de películas cuya primera versión tuvo lugar en 1922 y no sólo eso, sino que también se basaban en obras de teatro: en cuanto a La Tormenta, se trataba de una pieza escénica de Langdon McCormick, en tanto que la otra era una obra original de Samuel Shipman y John B. Hymer.

Su pareja en Oriente es occidente era Lew Ayres, quien recién había obtenido gran éxito gracias a Sin novedad en el frente (All Quiet on the Western Front). Gabriel Ramírez en su biografía La mexicana que escupía fuego incluye la siguiente sinopsis del argumento:

"China. Un barco dedicado a la trata de esclavos llega a los muelles. Ming Toy, la hija mayor de una numerosa prole, va a ser subastada por su propio padre. Descubierta por un joven turista norteamericano, es salvada y puesta al cuidado de un bondadoso patriarca chino, Lo Sang Kee. Llevada a San Francisco y encomendada a una agrupación en los muelles, Ming Toy no tarda en verse envuelta en problemas por culpa de su desordenada conducta. Para salvarla de una inminente deportación, Lo Sang Kee la vende a Charlie Yong, el pintoresco «rey del chop suey» del barrio chino. Benson, el joven que la salvara la primera vez, se entera de la infamia y acude de nuevo en su ayuda. La lleva a vivir con él, pero la alta sociedad se horroriza de la noticia y más aún cuando se entera de que Benson, heredero de una famosa fortuna, intenta casarse con ella. La oportuna revelación, por parte de Yong, de que Ming Toy es realmente blanca e hija de un matrimonio de misioneros asesinado cuando ella era un bebé, resuelve el problema para bien de todos."

Oriente es occidente, al igual que La tormenta así como la posterior Resurrección, que Lupe filmaría al año siguiente en sus dos versiones -en inglés y español-, eran producidas por Universal Pictures.

La película para el mercado hispano llevaba a Barry Norton en el papel del joven estadounidense, en lugar de Lew Ayres. Se estrenaría en el cine Palacio, de la capital mexicana -en el que también se habían exhibido previamente El Gaucho, Canción de amor, La tigresa RosaEl puerto del infierno-, hasta marzo de 1931.


Jules Etienne

lunes, 19 de octubre de 2020

ORIENTE ES OCCIDENTE: cuando Lupe Vélez se transformó en china

 
Su siguiente película sería de nueva cuenta un remake: East is West, cuya primera versión dirigiera Sidney Franklin allá por 1922, con Constance Talmadge en el papel asignado ahora a Lupe. El director lo fue Monta Bell, traído especialmente por Universal para hacerse cargo de su feliz descubrimiento, Lew Ayres, de fama súbita son su Sin Novedad en el frente (All Quiet On the Western Front, 1930, Milestone), apenas su tercer film, pero el que permitió al estudio participar por vez primera en la fiesta del Oscar. El joven Ayres, por lo tanto, era una valiosa propiedad a la que había que conducir con inteligencia de ahí que la elección de Bell pareciera la más acertada. Su experiencia de seis años lidiando principalmente con el terrible Louis B. Mayer de la Metro y muchos de los egos monumentales a su servicio (Shearer, Gilbert, Davies, Garbo, Cortez), era una garantía más que suficiente de confianza y, sobre todo, de prestigio para la imagen que urgentemente necesitaba ofrecer el estudio. Pero todo quedaría en buenas intenciones: Ayres no resultó para nada lo que se esperaba, y Bell únicamente haría otra película con él para Universal, Up for Murder (1931), antes de su prematuro retiro de la dirección en 1933.

En East is West, un melodrama oriental discriminante basado en una pieza que databa de 1918, Lupe era Ming Toy, una belleza china subastada por su propio padre y, casualmente, salvada por un rico joven norteamericano (Ayres) que acertaba a pasar por el muelle donde se efectuaba la escandalosa venta. Embarcada en San Francisco, encontraba acomodo en los muelles con unos misioneros amigos, los cuales, sin embargo, no tardarían en rechazarla al sufrir la recatada y primitiva Ming Toy una gradual transformación en su conducta al contacto con las malsanas costumbres occidentales. Para evitar su deportación, era prácticamente comprada por el rey del barrio chino de San Francisco (Edward G. Robinson), aunque el gozo le duraba poco: por segunda ocasión, el joven norteamericano acudía en su auxilio, pero en esta ocasión iba a ser para siempre. Los padres y amigos del joven se oponen a tan nefasta relación, hasta que el verdadero origen de la joven se esclarecía: Ming Toy, en realidad, no sólo era tan blanca como él, sino que sus padres habían sido misioneros asesinados en la pagana China cuando ella era apenas un bebé. Más norteamericana no podía ser. Salvada la barrera del color, la pareja podía ahora casarse con el consentimiento y la feliz bendición de la escrupulosa familia del joven rico norteamericano. Poco era lo que Bell podía hacerle a esta Madame Butterfly con final feliz y poco fue lo que hizo. Si como dice Parish*, East is West se mostraba fresca cuando su estreno en Broadway en 1918, no cabía duda de que doce años habían sido más que suficientes para marchitarla por completo.


Gabriel Ramírez en Lupe Vélez, la mexicana que escupía fuego,
publicado por la Cineteca Nacional en 1986.

* Robert James Parish en The RKO Gals (Arlington House, 1974),
dedica uno de sus capítulos a la biografía de Lupe Vélez.

Las ilustraciones corresponden a un fotograma de Lupe Vélez en Oriente es occidente (East Is West, 1930), y al cartel de la versión muda de 1922.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Johnny Weissmuller: "ACEPTO, TE AMO"


(Fragmento del capítulo 13: Los leones de la Metro)

- Acepto. Te amo -enfatizó Weissmuller respondiendo a la tradicional pregunta de aceptar a Lupe como su esposa, concediéndole al verbo amar una fuerza de la que carece en inglés. Tenía razón Marlene Dietrich cuando aseveraba que no es un idioma adecuado para las declaraciones amorosas. Sobre todo por la impunidad con la que los angloparlantes emplean la palabra love como sinónimo de gusto, deseo o simpatía. Por eso pueden asegurar que aman comidas, bebidas, mascotas, el clima y prendas de vestir o formas de ser, además de a las personas, con lo que han desgastado el verbo al grado de que no causa ningún impacto en quien lo escucha. En cambio, las lenguas romances, las que provienen del latín, ya llevan implícita en esa denominación su propio instinto: la suavidad del portugués, la musicalidad del italiano, el misterio del rumano, la pasión del español o la capacidad seductora del francés, los erige en los idiomas del amor, los mejores para expresar a plenitud los sentimientos humanos.

Jules Etienne

La ilustración corresponde a una fotografía de Johnny Weissmuller y Lupe Vélez.

lunes, 12 de octubre de 2020

LUPE VÉLEZ Y JOHNNY WEISSMULLER: sus incompatibilidades

 
(Fragmento del capítulo 11: Los leones de la Metro

- Soy una persona diurna, ella es nocturna. Le encantan las fiestas y yo, la verdad, las odio. Acostumbra beber y fumar, yo no. Disfruto cuando estoy en el agua nadando o navegando, en cambio a ella no le gustan ninguna de las dos cosas... pero nada de eso me importa porque de veras la amo -confesaba sin rodeos.

Estaba claro que Weissmuller no era el hombre ideal para ella, ni siquiera el más compatible. Para un deportista de vida metódica implicaba un gran esfuerzo mantener el ritmo festivo de una mujer noctámbula. Pero en el oleaje de los sentimientos, el amor es la única marea que puede inundarlo todo. Weissmuller apareció en su vida en el momento preciso, cuando ella necesitaba alguien como él y por eso tuvieron la relación más duradera en la poblada vida amorosa de Lupe.


Jules Etienne

La ilustración es una fotografía de Lupe Vélez y Johnny Weissmuller en plena vida nocturna.

jueves, 8 de octubre de 2020

Lupe y Weissmuller: UNA BODA EN LAS VEGAS

"en la casa de tejas rojas de Rodeo Drive..."

Cuenta el hijo de Johnny Weissmuller en una disfrutable biografía: Tarzán, mi padre (Tarzan, My Father), que un viernes por la noche, cuando éste había terminado su día de rodaje en los estudios de la Metro, pasó a despedirse del león Jackie, que le acompañaba en sus películas. Los vigilantes lo habían dejado abandonado en su jaula en uno de los foros y Weissmuller, obsta decirlo, siempre tuvo una gran facilidad para conectarse con los animales, por lo que decidió llevarse el león a su casa para alimentarlo y estar pendiente de él mientras aparecían los responsables de su cuidado. "No bien nos habíamos acomodado cuando Lupe llegó de manera imprevista. Jackie fue a recibirla a la puerta. Acarició su melena y lo saludó, «¡Hola amigo! ¿Cómo estás?», mientras se quitaba sus guantes siguió hablando en español, «Johnny, ya es tiempo de casarnos. Pero no voy a querer ningún león en mi casa. ¿Comprendes?» aún antes de que tradujera su sermón para mí, yo ya había captado e mensaje."

En Lupe Vélez, la mexicana que escupía fuego, su autor, Gabriel Ramírez, también refiere una versión de la intempestiva boda entre Lupe y Weissmuller: "De acuerdo con la sentencia de divorcio obtrenida de su exesposa Bobbe Arnst, Weissmuller no podía casarse en California hasta pasado algún tiempo, pero Lupe no podía esperar más. Era evidente que no pensaba seriamente que su relación con él podía estar marcada por esa sumisión y encadenamiento a lo convencional que tanto temía; y si acaso en algún momento se le cruzó por la mente tal idea, lo más seguro es que la desechara de inmediato. Desgraciadamente, los hechos pronto demostrarían lo equivicada que estaba. Tomada la decisión, la pareja haría un rápido y secreto viaje a Las Vegas en la madrugada del 8 de octubre. Como el primer paso era obtener la licencia matrimonial, lo más fácil fue presentarse al domicilio de Dorothy Keeler, empleada del registro civil, a la que obligaron a levantarse de la cama y hacer que elaborara el documento. Hecho esto, la ceremonia de boda se realizó con igual urgencia ante un desvelado pastor que no salió del asombro cuando contempló el disimulado y cruel pellizco que Lupe propinó a Weissmuller, por considerar que éste no se apuraba lo suficiente en pronunciar las palabras sacramentales."  

Más adelante, Ramírez describe la compleja convivencia que se estableció durante su matrimonio: "... lo verdaderamenta importante ya se había consumado. Para los dos, confortablemente instalados en la casa de tejas rojas de Rodeo Drive, se trataba del comienzo de una larga y penosa relación en la que menudearon desde un principio todos los clichés imaginables: a partir de su tormentosa luna de miel, el programa diario de la pareja serían las salvajes y violentas disputas salpicadas de insultos y las cálidas reconciliaciones."

Aunque no menciona el año en este párrafo, se trata del 8 de octubre de 1933 y llama la atención el hecho de que siendo ambos católicos, tanto Weissmuller como Lupe, hayan sido casados por un pastor protestante y no por un sacerdote católico, debido a que él era divorciado. Sea como fuere, las fuentes más confiables coinciden en que el matrimonio se consumó en Las Vegas. Sin embargo, Weissmuller decía que: "Manejé hasta Nevada, donde Lupe estaba trabajando en una película, y allí nos casó un juez de paz". Ella filmaría, en efecto, Raza de bronce (Laughing Boy), al lado de Ramón Novarro, en el desierto de Nevada, pero hasta el mes de noviembre y está bien documentado que la boda tuvo lugar en octubre. Es muy probable, que con tantas visitas posteriores de Weissmuller al rodaje -para una de las cuales incluso tuvo que alquilar una avioneta-, le hayan confundido y años después, al relatarlo, haya embrollado todo en un mismo hecho.

Jules Etienne

lunes, 5 de octubre de 2020

En octubre de 1937, Lupe Vélez firmaba un contrato para filmar LA ZANDUNGA en México

Lupe Vélez y Rafael Calderón

(Fragmento del capítulo 16: Zandunga no seas ingrata)

El cine mexicano se encontraba tratando de consolidarse como una industria. Con directores como Fernando de Fuentes a la cabeza y su película Allá en el Rancho Grande, algunos productores consideraban que ya estaban listos para empresas más ambiciosas. Pedro Calderón le propuso a Lupe un contrato por cincuenta mil pesos, el equivalente a catorce mil dólares, para protagonizar La Zandunga, una historia de corte folclórico que se desarrollaba en el Istmo de Tehuantepec. Rechazó el ofrecimiento de la Fox para participar en No me quieras tanto y decidió que tras once años de ausencia había llegado el momento de regresar a México.

Para la firma del convenio organizaron toda una ceremonia en el consulado mexicano en Los Ángeles, a la que asistieron el propio cónsul, Renato Cantú, y el presidente de Azteca Films.*

Lupe, quiero decirle en nombre de Films Selectos y en general de todo el cine mexicano que estamos muy orgullosos de que haya aceptado retornar a la patria para ayudarnos a impulsar nuestra industria... Por favor, ahora otra foto con la pluma en la mano, firmando el contrato. Usted, caballero, un poco más a su izquierda para que no me tape la luz en el rostro de ella... Una más sosteniendo las flores que le obsequiaron... Desde mi posición como representante diplomático de los mexicanos en esta ciudad deseo expresar mi satisfacción por lo que será sin duda un paso adelante que les abrirá las puertas del cine a muchos compatriotas... Que sirvan ya las copitas de champaña para que podamos brindar todos... No, lo que pasa es que entonces todavía no estaba aquí en Los Ángeles, yo llegué hace dos años. Antes estuve como cónsul en Vancouver. Qué diferencia, ¿verdad? Allá siempre está lloviendo y en cambio aquí tenemos sol todo el año... Estoy muy contenta, no puedo decir otra cosa. Tengo muchas ganas de ir a México, ¡hace tanto tiempo que no voy!... ¿No me regala su autógrafo, si fuera tan amable?... Voy a pasearme, a comer hasta que me enferme del estómago. Bueno, además de trabajar en la película... Brindo por el éxito de La Zandunga... ¡Salud! ¡Salud!... Ya me dijeron que me van a vestir como tehuana... Sonriendo, por favorcito, una, dos y...
 
 
Jules Etienne

* Según señala Gabriel Ramírez en su biografía Lupe Vélez: la mexicana que escupía fuego: "a principios de octubre en el consulado mexicano de Los Ángeles", en 1937.

La fotografía de Lupe Vélez y Rafael Calderón aparece en el sitio Classic Movie Night, el cual vale la pena visitar.

jueves, 1 de octubre de 2020

Estreno en Londres de RITMO TRANSATLÁNTICO (Transatlantic Rhythm)

Mientras Lupe Vélez permanecía en Londres, durante el verano de 1936 participó en los ensayos de la comedia musical Transatlantic Rhythm, destinada a ser la  primera aventura empresarial del rumano Felix Ferry, dedicado antes al montaje de pequeñas revistas en cabarets de Londres y la Riviera francesa.

Aunque la obra, desde antes de su presentación el 1 de octubre en el teatro Adelphi, tuvo que vencer algunos desagradables conflictos, todos ellos de índole económica. Para comenzar, el abogado A. L. Berman, representante de Ferry, declaró que el costo de 110 mil dólares había sobrepasado en mucho los 80 mil originalmente destinados. El gasto adicional, a decir de Berman, se debía  a las seis semanas que duraron los ensayos y a la gira que se llevó a cabo, previa al estreno londinense, iniciada en Manchester el 12 de septiembre. Ya en Londres, el escándalo pareció complicarse cuando los miembros de la compañía se negaron a salir hasta que no les pagaran sus salarios atrasados y el público que llenaba el Adelphi comenzó a protestar por la tardanza. El caos entre bambalinas era porque el grupo se había dividido y algunos querían actuar sin cobrar, mientras otros se negaban a hacerlo. El joven empresario James Donahue, uno de los herederos de la cadena Woolworth, se negaba a gastar más dinero del que ya le había costado la obra y amenazó con abandonarlo todo, cancelando la presentación y echando por la borda los 110 mil dólares que le había costado.

La cantante Ruth Etting encabezó a los que se negebana a salir, mientras que Lupe trataba inútilmente de calmar los ánimos pidiendo silencio y subiéndose a una silla se puso a cantar nada menos que "Oh, dulce misterio de la vida, al fin te he encontrado". Harry Stafforf, autor de las orquestaciones, mandó callar a Lupe y gritó que iba a arrojarlos a todos por la ventana. En la calle, mientras tanto, un buen número de bobbiesn trataba de imponer el orden y contener a la muchedumbre que comenzaba a aglomerarse en los alrededores, e incluso a colarse entre los actores, lo que provocó mayor confusión. Desesperado y sudoroso, el comediante Lou Holtz exclamó que "después de estar en este show por dos semanas, lo mejor será largarme a España para unas buenas vacaciones". Donahue, visiblemente molesto, se negaba a hablar con nadie al tiempo que Etting decía que era el colmo que Donahue, heredero junto con su prima Barbara Hutton Haugwitz-Reventlow de la inmensa fortuna de Woolworth, le debiera aún 1,500 dólares de su salario; agregando que estaba dispuesta a regresar a Broadway en el siguiente barco si Donahue no saldaba su deuda con ella. Este abrió por fin la boca, y gritó que jamás volvería a poner un solo centavo en la obra de nadie.


Ferry suplicó a los actores que depusieran su actitud intransigente y respetaran al público presente, y les prometió que al día siguiente solucionaría el problema de sus salarios. El escándalo en el teatro, cada vez más incontrolable, se calmó cuando finalmente se subió el telón y apareció un coro de nerviosas muchachas, visiblemente cansadas de vestirse y desvestirse mientras duró la incertidumbre de si se iban a presentar o no. El crítico del Times, de Londres, comentó con parquedad que "después de una sobreexcitación extrateatral, la obra se había rodeado de un anticlímax, pero la verdad es que no se trata más que de un entretenimiento brillantemente vacío". Sin embargo, el público era mucho menos exigente y pareció divertirse bastante, sobre todo con las parodias de Lupe, las bufonadas de Holtz y la intervención de la pareja de negros Buck & Bubbles. La estrella de la radio norteamericana, Etting, poco conocida en Londres, no alcanzó el éxito que esperaba.


Gabriel Ramírez en Lupe Vélez: la mexicana que escupía fuego (página 109).

Las ilustraciones corresponden a una postal en colores del teatro Adelphi, en Londres, donde se estrenó el 1 de octubre de 1936 el musical Ritmo Transatlántico, y a la portada del programa de la obra.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

LUPE VÉLEZ COMO LA BARONESA BEHR EN ¡MARINOS AL AGUA!


(Fragmento del capítulo 3: Bajo el signo de cáncer)

- Mañana tengo llamado. Voy a hacer el papel de una baronesa, así es de que tráteme usted con respeto -estiró su brazo derecho con un gesto de exagerada afectación, caricatura de una aristócrata, para que Jones le besara la mano. Él prefirió seguirle el juego, incapaz de contrariarla. Sabía que Lupe era una espléndida compañera de juegos sexuales siempre y cuando ningún detonante la hiciera explotar.

Lo llamó Richard y permaneció inmóvil unos instantes con  la lengua atrapada entre los dientes tras pronunciar la “d” al terminar de decir su nombre. Se fue aproximando con parsimonia al oído izquierdo de Jones, mientras le decía Rich, Richie, Ricky, con un ronroneo felino; paseó la lengua sobre su oreja: Rick, Dick, y de nuevo mantuvo la “d” en su boca antes de repetir Dick otra vez, tic, tic tac, Dick tac, Dick dac, Dick Dick…

La reacción de Jones -como lo sería la de cualquier fuerza física según la tercera ley de Newton-, fue inmediata. Después de besar la mano de Lupe jugando a la baronesa, subió por su brazo hasta llegar al hombro y al cuello. De pie detrás de ella, la sujetó de los senos para apretarla contra su cuerpo y Lupe se arqueó buscando sus labios.
... 
 
Saltó de la cama para comer algo antes de dormir. Tenía que levantarse muy temprano si quería llegar puntual a que la maquillaran. Él la vio caminar desinhibida, como si ignorara su desnudez. Cuando se percató de que era observada, se cubrió los senos con un brazo mientras que con la otra mano llevaba una galleta a su boca. Todavía masticando, farfulló:

- ¿No quieres?
- ¿Qué comes?

Ella rió con el descaro infantil de quienes juegan a vivir la vida y regresó a la cama.

- ¡Marinos al agua!
- ¿Cómo?
- Es el título de la película en la que vas a trabajar.
- Estoy muy emocionada.
- Más emocionada vas a estar cuando tengan que ayudarte a salir de la piscina.
- Sí, ya sé, nos van a empujar a todas al agua.

Y así sería. Al día siguiente, Stan laurel, El Flaco, cumplió cabalmente su encomienda y una empapada Lupe Vélez habría aparecido como la baronesa Behr en la pantalla.


Jules Etienne


Los fotogramas corresponden a Lupe Vélez junto a Oliver Hardy, y ella caracterizada como
la baronesa Behr, en el cortometraje mudo ¡Marinos al agua! (Sailors Beware, 1927)

lunes, 21 de septiembre de 2020

NUNCA SE SABE: con música de Cole Porter


Originalmente una obra de teatro con resabio europeo que fue llevada al cine en 1933 como El brillo de las candilejas -en España se llamó A la luz del candelabro- (By Candlelight), fue convertida en un musical en dos actos con canciones de Cole Porter bajo el título de Nunca se sabe (You Never Know). Se estrenó en el Winter Garden de Nueva York el 21 de septiembre de 1938, luego de una extensa gira de varios meses por diferentes ciudades norteamericanas. El reparto estaba encabezado por Clifton Webb y Libby Holman, dos actores con una larga trayectoria teatral, aunque eso no impidió que Lupe Vélez, en su papel de María, gozara del segundo crédito. También participaban Toby Wing y Rex O'Malley.

La trama, como la mayoría de los musicales de la época, era un mero pretexto para los despliegues melódicos y los números bailables: una comedia de enredos entre aristócratas y su servidumbre que transcurre en París. El personaje de Lupe Vélez se llamaba María a quien Madame Baltin le encomienda buscar al Barón Ferdinand de Romer. Cuando ella llega a su lujoso departamento finge que es su patrona pero confunde al valet, Gastón (Clifton Webb) con el barón de Romer. Éste, al percatarse de que Gastón trata de seducir a María, no lo pone en evidencia, por el contrario, lo solapa haciéndose pasar por su sirviente para permitirle a aquél que logre su conquista. Sin embargo, la dama Baltin no posee el mismo espíritu de complicidad y termina con la mascarada. Todo desemboca en un final feliz con los cuatro cenando a la luz de los candelabros.

Lupe cantó a dúo con Clifton Webb (quien interpretaba a Gastón), From Alpha to Omega y cerraba el primer acto como solista con What Shall I Do?. En el segundo acto volvían a cantar juntos Good Evening, Princesse. Fue considerado uno de los trabajos menos logrados de Porter -cuando la escribía tuvo un percance montando a caballo por el que tuvieron que operarlo de ambas piernas en diferentes épocas de su vida y desde entonces padeció dolores terribles. Uno de sus biógrafos asegura que la canción At Long Last Love, que forma parte esencial de la obra, se le ocurrió mientras esperaba ser rescatado del accidente-, y por lo mismo su permanencia en cartelera solo alcanzaría hasta finales de ese mismo año.

Jules Etienne

Las ilustraciones corresponden a Lupe Vélez y Clifton Webb en Nunca se sabe (You Never Know)
y a un cartel de la obra que se estrenó en el Winter Garden de Broadway, el 21 de septiembre de 1938.

viernes, 18 de septiembre de 2020

Modern Screen: LUPE VÉLEZ, LA NUEVA FAVORITA DE NUEVA YORK

 
El nuevo amor de Nueva York no es como uno se imagina. Sus manos no son las manos suaves y delicadas de una mujer que no hace nada. Alrededor de su boca no hay líneas que denoten que es una mujer mimada. Ni hay la menor huella de afectación en su manera de hablar. Tampoco orquídeas sobre su abrigo de pieles.

La nueva favorita de Nueva York es, aunque usted no lo crea, una pequeña loca llegada del oeste. Su cabello oscuro es algo incontrolable. Las venas en sus menudas manos morenas sobresalen plenamente. Usa un abrigo con una boina. Y la desilusión que a veces asoma en sus ojos es casi imperceptible, y eso sólo cuando se la observa con detenimiento.

Por cierto, no es muy difícil entender el entusiasmo de todos los hombres que la invitan a cenar y bailar. En estos días difíciles, estar con ella debe ser como respirar aire fresco. En su peculiar manera latina de levantar los hombros hay algo semejante a burlarse del destino, lo mismo que en su desafiante y despreocupada risa joven y primitiva.
...

La última vez que la vi, cruzaba la calle llena de tráfico hacia su hotel. Su hermana iba a detrás, tratando de alcanzarla y las dos seguidas por uno de sus admiradores intentando también darle alcance. Sabía que después de la función iría al Casino a una mesa llena de flores. Y recordaba que la semana pasada, todos los periódicos de Nueva York hablaban de ella como el nuevo amor de la ciudad. Y me sentí feliz por ella, porque a pesar del dinero y de la fama, continúa siendo ella misma. Pero también sentí algo de tristeza, porque cuando Lupe habló de amor, me sorprendió descubrir una amarga desi- lusión en sus ojos. Y me preguntaba si era posible que alguien que ha llegado de tan lejano y oscuro pueblo hasta convertirse en la consentida de una ciudad como Nueva York, pueda conseguirlo sin sufrir algún daño en el largo camino.


Adele Whitely Fletcher, en Modern Screen, septiembre de 1932.

Las ilustraciones corresponden a una fotografía de Lupe Vélez saludando a los transeúntes y a la portada de la edición de septiembre de 1932, de la revista Modern Screen.

(Traducido al español por Gabriel Ramírez).