sábado, 20 de enero de 2018

EL GAUCHO según El Universal


Y anoche en el Liberty vimos personalmente El Gaucho, viendo a Fairbanks en una de sus interpretaciones colosales. Lupita Vélez, la simpática artista mexicana, nos ha demostrado que además de poseer todos los encantos que son de desearse en una artista latina, tiene, además, un gran talento, y esto es precisamente lo que la ha hecho subir tan rápidamente en la escala del éxito. Todavía en julio de este año, Lupita se contentaba con ganar el aplauso de los trasnochadores que acudían a las tandas del teatro Lírico en la capital azteca. Ahí, en la ciudad de los palacios, hizo época. Aquí triunfará también y triunfará en todo el mundo. Cualquiera diría, al apreciar su rápido ascenso, que todo el chiste consiste en tomar billete hacia Hollywood, presentarse ante la cámara y triunfar. Pero quienes sabemos lo que significa la lucha en los estudios, debemos confesar que triunfos como el de la Niña Lupe son únicos en la historia del arte y se manifiestan aislados en cada siglo. Su papel en El Gaucho lo ha desempeñado a la perfección, muy especialmente en las escenitas de los pleitos con el gaucho, que no son pocos por cierto; haciendo gala de esa sangre ardiente y apasionada que corre por sus venas. Lupita, en su primer trabajo cinematográfico hace gala de amor, de odio, de despecho y de arrepentimiento.

Tanto el argumento, la fotografía, la dirección artística y la interpretación de El Gaucho hacen una película que de seguro resultará enteramente para el gusto latino.


Hernando de Olaes, publicado en El Universal, el 20 de enero de 1928.

La ilustración es un fotograma de Lupe Vélez y Douglas Fairbanks
en la película El Gaucho (1928).

viernes, 19 de enero de 2018

LUPE VÉLEZ COMO MADAME LA ZONGA

 
RKO concedió un breve descanso a su Mexican Spitfire y no dudó en prestar a la pareja Lupe-Errol a Universal. Así, el año concluyó relativamente tranquilo con una rápida minucia musical llamada La conga de Madame La Zonga (Six lessons from Madame La Zonga, título raro si los hay), sacada adelante, es de suponer que sin muchos apuros, por John Rawlins. El título (que en un principio iba a ser Look Out Below) era el mismo de una exitosa canción de Charles Newman y James Monaco, y de lo que se trataba era de acaparar el furor norteamericano por la conga, cada vez más exacerbado por la portuguesa Carmen Miranda. Aún así, todo lo relacionado con la elaboración del filme no fue más que un pésimo negocio. Lupe, naturalmente, era Madame La Zonga, cantante y bailarina del centro nocturno habanero del mismo nombre y del cual era también propietaria. La señora La Zonga era contratada por el poco escrupuloso señor Álvarez (Errol), para que transformara y pusiera al día en los pimentosos ritmos cubanos a su poco dotada protegida Rosita, con el objeto de convertirla en la estrella de un centro nocturno próximo a abrirse en Nueva York.

Esta tontería monumental, no era más que un mero pretexto para el uso indiscriminado de Lupe, "más carcajeante y charlatana que de costumbre", y de un Errol, perdido bajo el grotesco disfraz de cubano que requería el papel. Ambos, a no dudarlo, fueron minímamente exigidos por Rawlins, quien simplemente los dejó moverse a sus anchas a lo largo del film.


Gabriel Ramírez en Lupe Vélez: la mexicana que escupía fuego, publicado por la Cineteca Nacional de México en 1986.

miércoles, 17 de enero de 2018

El estreno de LA CONGA DE MADAME LA ZONGA

 
La película se estrenó en Nueva York en el antiguo teatro Palace, que desde noviembre de 1932 había sido rebautizado como RKO Palace. En esa sala tendría lugar el estreno de El ciudadano Kane, el primero de mayo de 1941. De manera que sólo habían transcurrido unos cuantos meses desde que el 17 de enero se exhibiera La conga de Madame La Zonga (Six Lessons From Madame La Zonga), y aun cuando no se trataba de una producción del sello RKO, habían cedido a la Universal a sus dos protagonistas: Lupe Vélez y Leon Errol, quienes disfrutaban por entonces del éxito inusitado del serial sobre Carmelita, la mexicana que escupía fuego.
 
Se trataba de una comedia plagada de números musicales en la que también participaba Big Boy Williams, por entonces el prometido formal de Lupe. En uno de los diálogos de la película ella le dice: "No me casaría contigo aunque fueras el último hombre sobre la tierra". Y, en efecto, en la realidad ambos darían por terminado su compromiso matrimonial poco tiempo después de concluido el rodaje.
 
La crítica maltrató esta Conga de Madame La Zonga de manera inmisericorde. Bosley Crowther escribió en el New York Times: "Pero la mayor diferencia entre esta película y otras de la serie es que a Errol no se le ve tan ridículo y Lupe está más ruidosa que nunca. Sugerimos que Madame La Zonga o los guionistas estudien un poco más sus lecciones." Por su parte, Wear en Variety fue un poco más benévolo: "Una película rápida y mal hecha que sobrevive a su pesada y dificultosa trama sólo por la presencia de Lupe Vélez y los esfuerzos de algunos más del reparto secundario".
 

Jules Etienne 

lunes, 15 de enero de 2018

Variety: MORALIDAD (The Morals of Marcus)

 
En términos generales Moralidad es un buen vehículo para el tempestuoso encanto de Lupe Vélez y una pequeña comedia servida con esa falta de sofisticación por parte de la estrella, lo cual va muy bien con su carácter...

Char en Variety, publicado el 15 de enero de 1936.

(Traducido del inglés por Gabriel Ramírez)

miércoles, 10 de enero de 2018

El New York Times celebra el ritmo frenético de LA DIABLILLA MEXICANA (Mexican Spifire)


Desde que el Dr. Sennett escribía su tesis de maestría en el Keystone College, no se había visto por Times Square algo semejante a La Diablilla Mexicana. Esto es slapstick puro y sencillo, con buen ritmo y abundantes pastelazos, con Lupe Vélez y Leon Errol lanzándose latiguillos y pasteles con desenfado y sosteniendo entre los dos una animación tan frenética, que no puede ser menos que gratificante para aquellos que disfrutan esa clase de simplezas.
 
No hay ninguna trama que valga la pena mencionar, excepto que Errol interpreta al tío Matt y a Lord Epping y el tío Matt se disfraza como Lord Epping (y entonces hay un triple disfraz si es que alguna vez hubo uno), mientras que la señorita Vélez se la pasa girando de aquí para allá en algo que es lo opuesto del mexicano que duerme la siesta. Todo termina en la celebración de una boda donde los invitados se arrojan pasteles unos a otros, mientras la novia reserva el más grande de todos para el invitado de honor. ¡Squash! Así como suena.
 

Frank S. Nugent, publicado en The New York Times el 10 de enero de 1940.

La ilustración corresponde a un fotograma de la boda en la secuencia final de
La diablilla mexicana (The Mexican Spitfire, 1940).

lunes, 8 de enero de 2018

MEXICAN SPITFIRE: el serial de Carmelita, la mexicana que escupe fuego


El éxito en taquilla de La señorita ciclón (The Girl From Mexico, 1939), en la que apareció por primera vez su personaje de Carmeilita Fuentes, la mexicana que escupe fuego, animó al estudio RKO a extender un contrato a Lupe y a Leon Errol, para que encabezaran el reparto de lo que sería, a la larga, un serial de ocho películas. No hay que olvidar que se trataba de una época en la que aún no existía la televisión, y este tipo de cine, con los mismos personajes enfrentando diferentes situaciones en cada episodio, serían el antecedente más visible de las series televisivas.

Mexican Spitfire era una mina que sus productores y Lupe seguirían explotando hasta agotarla. Así fue como, después de La diablilla mexicana (1940),  se sucedieron: Las trampas de Carmelita (Mexican Spitfire Out West), El bebé de Carmelita (Mexican Spitfire's Baby), Carmelita en alta mar (Mexican Spifire at Sea), El fantasma de Carmelita (Mexican Spitfire Sees a Ghost), El elefante de Carmelita (Mexican Spitfire's Elephant) y Mamá estupenda (Mexican Spitfire Blessed Event), todas filmadas entre 1940 y 1943.

Si al final de la primera película, Carmelita y Dennis, su novio gringo, se fugaban a México para poder casarse, en la segunda regresaban felices de su luna de miel. Después vendría la maraña de equívocos que la obligaban a viajar a México para tratar de obtener un divorcio que resultaba ilegal por lo que su todavía esposo no podía regresar con su antigua prometida. En ésta, Leon Errol añadiría otro personaje también interpretado por él: Lord Epping, quien ya no dejaría de aparecer en el resto de la serie. La diablilla mexicana tuvo su prèmiere en Nueva York, el 9 de enero de 1940.

En Las trampas de Carmelita, la pareja se vuelve a disgustar pero esta vez el bonachón tío Matt la ayuda maquinando un engaño para que su sobrino recapacite y regrese a su lado. A partir de la siguiente aventura, Donald Woods, el actor original que había interpretado a su marido en las tres primeras cintas, tuvo que enlistarse para ir a la guerra, por lo que fue sustituido por Charles Buddy Rogers, por entonces casado con Mary Pickford.

Como Carmelita sigue enfrentando desaveniencias conyugales -porque en caso contrario la serie tendría que haberse dado por concluida, puesto que no se trataba de una pareja en un cuento de hadas, que vivirían felices para siempre-, el tío Matt decide que es hora de que tengan un hijo para que la relación se vuelva más estable y le pide a Lord Epping que traiga un huérfano de la guerra ensu próximo viaje. Éste cumple al pie de la letra con el encargo y llega acompañado por una joven rubia que, en efecto, había perdido a sus padres, y quien por ser francesa no podía llamarse de otro modo que no fuera Fifí. Los apuros eran para el entrometido tío a quien no se le ocurre otra forma de evitar problemas que ocultando a la atractiva muchacha, con lo que el enredo se va haciendo cada vez mayor. Después, ya reconciliados, viajan a Hawaii para una segunda luna de miel. Surgen nuevos motivos de disgusto hasta que el inefable tío Matt logra apaciguarlos. Todavía, Carmelita y Dennis se hospedarán en una mansión habitada por supuestos fantasmas que en realidad no son más que una banda de delincuentes que se ocultan de la policía.

Walter Reed entraría al relevo de Rogers como el marido de Carmelita, cuando Lord Epping se ve inmiscuido con unos contrabandistas que han ocultado un valioso diamante en el interior de una pequeña figura de ónix en forma de elefante. El tío Matt acude a su rescate y le pide ayuda a Carmelita quien, al no entender bien de qué se trata el asunto, alquila un elefante del zoológico y lo pinta de rosa con manchas verdes. En la aventura final, Carmelita le envía un telegrama a su marido en el que le anuncia que su vecina está embarazada, pero como su inglés es muy deficiente, éste supone que es ella quien está esperando el bebé de ambos. El malentendido se resuelve de manera absurda, como era el sello de la casa, con la compra de un cachorro de ocelote.

Después del último título de la serie, estrenado en 1943, Lupe se trasladaría a México para trabajar en el rodaje de Naná, en la que sería su aparición final en la pantalla.


Jules Etienne

La ilustración corresponde a Lupe Vélez y Leon Errol en un fotograma de La diablilla mexicana (Mexican Spitfire, 1940). 

miércoles, 3 de enero de 2018

Mexican Spitfire según David Zinman en SÁBADO POR LA TARDE EN EL BIJOU


Lupe fue un espíritu libre fuera del escenario, una mujer liberada que se adelantó a su época.
...
 
Pero el teatro sólo fue una estación en el camino de Lupe. Las películas fueron su primer amor.
...

Irónicamente, es mejor recordada por las películas B que hizo, una vez que se deslizó fuera de las grandes producciones. La más famosa de todas ellas es el serial de Mexican Spitfire. Hubo dos cosas que funcionaron para Lupe. La primera, el estudio, RKO, dio un paso inusual al nombrar la serie por su volcánica personalidad en la vida real. De hecho, había sido originalmente titulada Hot Tamale. Y la otra, RKO le formó equipo con Leon Errol, un veterano comediante del cine y el teatro. Él fue un contraste perfecto para ella.
 

David Zinman en Saturday Afternoon at the Bijou (página 429).

(Traducido del inglés por Jules Etienne)

domingo, 31 de diciembre de 2017

LA VERDAD DESNUDA según el New York Times

 
Aunque se había estrenado desde el 16 de diciembre en el cine Mayfair, propiedad de RKO Pictures, que era la compañía productora de La verdad desnuda (The Half-Naked Truth, 1932), película dirigida por Gregory LaCava, por alguna razón la crítica correspondiente apareció publicada en el New York Times hasta el día último del año, el 31 de diciembre de 1932.

"Un extenso pasquín sobre el culto a la celebridad, La verdad desnuda estelarizada por Lee Tracy como un merolico de feria y Lupe Vélez como una bailarina. Tratando de alcanzar la luna, Tracy hace pasar a Lupe como una exótica princesa extranjera y se las arregla para cubrir con ese paño los ojos de todo Manhattan. Ahora "famosa por ser famosa", Lupe es contratada por Frank Morgan, quienes un empresario del tipo Ziegfeld. Cuando el fraude se revela, Tracy retorna a las ferias, con Lupe (quien está enamorada de él desde el primer rollo de la película) a su lado.
...
La verdad desnuda contiene grandes dosis de buen humor, basada en incidentes contenidos en el libro de David Freeman: una recopilación de anécdotas del difunto agente de prensa Harry Reichenbach. El ritmo del relato es fluido y Lee Tracy como el publicista maravilla, ofrece una caracterización imaginativa y plena de energía, aunque tal vez la película hubiera resultado mejor si los productores se hubieran apegado más a la historia real eliminando algunas de las extravagancias que aparecen en la pantalla. El episodio del león dentro de la caja de madera, que todos suponen contiene un piano y que es llevado al cuarto del hotel, es sin duda efectivo, pero no cabe duda que hubiera sido más gracioso de haberse filmado tal y como ocurrió.
...
La vital presencia de Lupe Vélez resulta admirable en el papel de Teresita."

Mordaunt Hall, publicado en The New York Times el 31 de diciembre de 1932.
 
Las fotografías corresponden a Lupe Vélez y Lee Tracy en una escena de la película, al cine Mayfair en Nueva York y a Lupe Vélez caracterizada como Teresita. 

sábado, 30 de diciembre de 2017

LA VERDAD DESNUDA: la mejor película de Lupe Vélez


Fue así, de esta manera, surgiendo entre líneas en el guión y contra los convencionalismos de la trama, que La Cava conseguiría de Lupe y su personaje Teresita, la primera imagen verdadera de lo que ella llegaría a convertirse siete años después para la historia del cine. Tratándose de los primeros bocetos, la imagen cinematográfica se mostraba aún borrosa y algo tímida, pero no cabía duda de que definitivamente era la que Lupe quiso siempre proyectar para hacer creer que así era realmente. Al final, admitiría que nunca como en La verdad desnuda se había divertido tanto disfrutando un papel que le gustó caracterizar porque sencillamente se trataba de alguien que era como ella misma.

El guión, de Corey Ford y Bartlett Cormack, estaba basado en una historia de Ben Markson y H. N. Swanson libremente adaptada del reciente éxito de librería, Phantom Fame, un compendio de la vida y milagros de Harry Reichenbach escrito por David Freedman (...)

Pero el film no pretendió para nada llevar al cine la biografía de este pionero desconocido, sino simplemente utilizar algunas de sus anécdotas y chismes para poderle dar cuerpo a una historia rica en situaciones y personajes inteligentemente observados. Con el paso del tiempo, La verdad desnuda parace haber llegado a convertirse en una de las mejores comedias de LaCava y, casi con seguridad, en el mejor film de Lupe. En esta divertida crónica de costumbres y crítica amable del submundo teatral neoyorquino de principios de los treinta, Lupe dejaba por fin de metamorfosearse para comenzar una transmutación que la aproximaría a su personaje con una semejanza que llegaba a la identidad más defintiva. Al mismo tiempo que esto ocurría, empezaba la parodia y la burla de sí misma; o para todo caso, de la Lupe Vélez pública que a ella le gustaba mostrar que era y que con tanto esmero había ido creando desde su llegada a Hollywood. E incluso antes, a decir verdad.


Gabriel Ramírez en Lupe Vélez: la mexicana que escupía fuego, publicado por la Cineteca Nacional de México en 1986.

La ilustración corresponde a Lupe Vélez caracterizando a la balilarina Teresita en un fotograma de la película La verdad desnuda (The Half-Naked Truth, 1932).

viernes, 29 de diciembre de 2017

Harry Reichenbach: FANTASMA DE LA FAMA


Harry Reichenbach fue un publicista legendario que se desenvolvió en el mundo de los espectáculos. Entre los nombres más famosos que promovió se cuentan los de Rodolfo Valentino y Gloria Swanson. Uno de sus primeros trabajos fue como representante de una mujer a la que anunciaba como Sobria Sue, porque nunca sonreía. En un teatro de Broadway ofreció mil dólares -que a principios del siglo XX eran una verdadera fortuna-, al comediante que lograra hacerla reír. Lo que no les advirtió era que la dama en cuestión padecía de un cierto tipo de parálisis facial conocida como síndrome de Moebius, que le impedía manifestar la risa.

Luego de fundar su propia empresa de relaciones públicas, en el aparador de una tienda especializada en litografías y reproducciones de cuadros famosos, se topó con el desnudo titulado Amanecer en septiembre, de Paul Émile Chabaud, e hizo un trato con el dueño garantizándole que se venderían las dos mil copias de esa litografía que tenía en bodega. Procedió a denunciarla por su "evidente inmoralidad" con Anthony Comstock, uno de esos exaltados puritanos que encabezaba la organización denominada Sociedad contra el Vicio, en Nueva York, y el mismo día en que lo llevó a mostrarle la imagen contrató a un par de jóvenes para que permanecieran frente al aparador mirando con lascivia la reproducción al momento en que aquel llegara. Como era predecible, un iracundo Comstock, procedió a demandar a ese negocio. Pero no sólo perdió el caso ante la corte, sino que el escándalo atrajo la atención pública sobre la obra en cuestión, de manera que se agotaron sus existencias. Reichenbach se embolsó doscientos dólares de comisión, además de que el original de dicho cuadro acabaría en el Museo Metropolitano de Arte como uno de los ejemplos más notables del arte kitsch.

Tiempo después, también consiguió que uno de los actores que representaba, Francis X. Bushman, fuera contratado para interpretar al villano Massala, la contraparte de Ramón Novarro en Ben Hur, la superproducción más costosa en la historia del cine mudo, mediante un ingenioso truco: cuando tenían la cita con los dirigentes del estudio, llenó sus bolsillos con monedas, las cuales iba arrojando al suelo mientras caminaban, por lo que los transeúntes empezaron a seguirlos para recoger las monedas que caían. Al llegar ante los ejecutivos de la Metro Goldwyn Mayer, una multitud los iba siguiendo y daba la impresión de que Bushman era una figura muy popular.

Sobre ese personaje, peculiar y extravagante, David Freedman escribió un libro biográfico: Fantasma de la fama (Phantom Fame), que sirvió para inspirar el guión de una comedia que la RKO Pictures produjo en 1932, bajo la dirección de Gregory LaCava, con Lee Tracy y Lupe Vélez en los estelares: La verdad desnuda (The Half-Naked Truth).


Jules Etienne

La ilustración corresponde a Lupe Vélez y Lee Tracy en un fotograma de la película La verdad desnuda (The Half-Naked Truth, 1932).

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Aventuras y desventuras de LA TIGRESA ROSA


La tigresa Rosa (Tiger Rose) fue la primera película totalmente sonora protagonizada por Lupe Vélez. Se trataba de una producción de la Warner Bros., pero como ella se encontraba bajo contrato de exclusividad con United Artists, ambas empresas negociaron su participación. Sería dirigida por George Fitzmaurice con Monte Blue como su pareja romántica. Al lado de ellos también aparecía el famoso perro Rin-Tin-Tin, estrella del cine de aventuras. La revista Variety publicó un comentario sobre su estreno, el primer día del año de 1930, firmado por Land:

Por lo general este tipo de películas recuerda mucho las fórmulas utilizadas por la Warner con Rin-Tin-Tin, aunque aquí el lugar que ocupa el perro es menos importante que cuando Hollywood lo glorificaba, a Rinty (como sus aficionados lo llamaban en la época en que el arte era arte), lo han eliminado de casi toda la película. Ahora simplemente se asoma entre sus patas y le acarician una que otra vez. Ya no salva al tren ni corre millas para rescatar a los marinos de los Estados Unidos.

El golpe melodramático es una persecución en canoas por los rápidos. Los sofisticados se van a reir un poco de lo súbito de estas escenas, del fulminante triunfo en el momento preciso en que todo parece perdido, del final feliz con los amantes flotando en un plácido arroyo, y del policía montado de buen corazón que ayuda a escapar al hombre buscado por asesinato.

Es, como ya dije, un poco anticuado este tipo de leyendas de Manitoba y no ayuda en nada a mejorar las reputaciones de Blue y Lupe Vélez.

En su edición correspondiente al mes de abril de 1930, la revista Continental consignaba un telegrama de felicitación por parte de Lenore Ulric, la actriz que había estrenado la obra de teatro en 1913 y después, en 1923, también interpretó el papel de la joven canadiense Rose en la versión muda de la película. En la misma nota se celebraba el hecho de que Lupe se había adaptado con éxito al medio cinematográfico en Hollywood y al idioma en unos cuantos meses "sin perder un ápice de su personalidad latina, y especialmente mexicana". 

En España se le conoció como La tigresita y fue exibida  en el Rex hasta finales de enero de 1931. La publicidad decía que "Ella era hermosa, bravía y pura. Tenía por amigos al río, la selva, los pájaros y a Rin-Tin-Tin, el fiel perro-lobo. Paz, alegría, inocencia. Un día llegó el progeso, la vía férrea, la inquietud. El drama fue. El amor cantó su romanza. Y, la hermosa amó al hombre perseguido de la justicia, herido por la Fatalidad..." Se le promocionaba como "un precioso film Sonoro y Musical".

Jules Etienne


Las ilustraciones corresponden a un fotograma de La tigresa Rosa, un cartel en inglés de la propia película y otro de La tigresita, que es como se le exhibió en España.

lunes, 25 de diciembre de 2017

CELEBRANDO LA NOCHEBUENA EN BARCO


Lupe nunca regresaría a Inglaterra. Pasó la nochebuena junto con Weissmuller a bordo del Normandie, que atracó en el muelle de Nueva York el 25 de diciembre. ¿Por qué es tan difícil convivir con una persona todos los días? Cuando no estás con él quisieras que siempre estuviera contigo y cuando llega, no necesitas que te diga las cosas para adivinar lo que está pensando. Lupe concebía la rutina del matrimonio como un acertijo resuelto, un rompecabezas al que ya no le faltan piezas. A medida que pasaba el tiempo me daba cuenta de que Johnny y yo no habíamos sido capaces de mantener algún misterio, de sorprendernos con algo diferente a lo que siempre hicimos. Para el año nuevo ya estaban de regreso y habían reanudado sus batallas conyugales.


Jules Etienne

La fotografía es de Johnny Weissmuller y Lupe Vélez.

domingo, 24 de diciembre de 2017

LA TIGRESA ROSA inauguró el teatro Beacon de Nueva York


El famoso teatro Beacon de Nueva York -que todavía se encuentra abierto al público en Broadway y figura en el registro de lugares históricos-, fue inaugurado el 24 de diciembre de 1929 con la exhibición de la película La tigresa Rosa (Tiger Rose), protagonizada por Lupe Vélez, Monte Blue y el perro Rin-Tin-Tin. Se trataba de una cinta de aventuras cuya acción transcurre en la provincia canadiense de Manitoba y su protagonista es miembro de la policía montada. Se basaba en la obra teatral homónima de Willard Mack*, sobre la cual ya se había filmado una versión muda en 1923: La tigresa de la zarpa roja.


Originalmente la sala había sido diseñada para la proyección de películas silentes, pero con el advenimiento del cine sonoro se vieron en la necesidad de llevar a cabo modificaciones que retrasaron la fecha original de su apertura, hasta la citada navidad de 1929.

La publicidad de la cinta durante su semana de estreno invitaba al público a recibir el año nuevo con La tigresa Rosa: "Ring in the New Year with Monte Blue and Lupe Vélez in Tiger Rose". En otras salas de Estados Unidos la película se había estado exhibiendo desde el 21 de diciembre.

En México la película se estrenaría hasta el 5 de junio de 1930, en el mismo cine Palacio en cuyas marquesinas ya se había visto brillar el nombre de Lupe Vélez durante las exhibiciones de El gaucho, en enero de 1928, y Canción de amor, en febrero del año siguiente.


Jules Etienne

*Casualmente, cuando Lupe llegó por primera vez a Los Ángeles, fue con la intención de participar en La paloma, una pieza del mismo autor, que dirigía y protagonizaba Richard Bennett. Aunque el contraste entre los 53 años de éste y los dieciocho que por entonces tenía ella, impidieron que se quedara con el papel y fue Dorothy MacKaye la actriz que apareció durante el estreno de la puesta en escena en el teatro Belasco. En 1932, el mismo papel fue interpretado por Dolores del Río en la respectiva versión cinematográfica, que fue dirigida por Herbert Brenon.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Estrenos de LA TORMENTA en Europa


La tormenta se exhibió en España con el título de Los cautivos y se estrenó hasta enero de 1932.

 
El famoso cine Trocadero, auténtico palacio de la exhibición, con 3,500 butacas y elegante decoración estilo renacimiento francés, fue inaugurado en Londres el 22 de diciembre de 1930 con un doble programa -que era como se acostumbraba entonces-, el cual incluía una producción británica titulada Bed and Breakfast, con Jane Baxter, además de La tormenta, protagonizada por Lupe Vélez.

 
La fotografía corresponde al interior del Cinema Trocadero cuando se inauguró en Londres en 1930.

jueves, 21 de diciembre de 2017

LA ÚLTIMA AUSENCIA DE GARY COOPER

Harald Ramond llegó a temprana hora, antes que todos. Se hincó frente al ataúd, se persignó rápida- mente y salió para evitar un encuentro con Johnny Weissmuller, pues no quería tener ningún altercado físico con él, quien había amena- zado públicamente golpearlo si lo encontraba.
 
La prensa comentó que Gary Cooper no estuvo presente, ni en la capilla de la Resurrec- ción de Cristo en el Forest Lawn Memorial Park de Glendale, ni en la capilla de la agencia funeraria Cunningham y O'Connor de Los Ángeles.
 
 
Moisés Vázquez Corona en Lupe Vélez, a medio siglo de ausencia (página 76).
 
La ilustración corresponde a una fotografía de Harald Ramond,
solitario, frente al ataúd de Lupe Vélez, el 21 de diciembre de 1944.

lunes, 18 de diciembre de 2017

ADIÓS, LUPE


Según el acta de defunción, Lupe Vélez Weissmuller tenía 34 años de edad al momento de su muerte, la madrugada del 14 de diciembre de 1944. El reporte consigna las 8 de la mañana, que debió ser la hora en que llegaron a su casa. Queda claramente asentado el suicidio por envenenamiento causado por la ingestión de tabletas de Seconal. Llevaba 18 años y medio de residir en Los Ángeles. El documento fue firmado por el médico legista, Frank A. Nance, y el alguacil V. I. Wellage.

Su cuerpo sería trasladado a la capilla de la Resurrección de Cristo, en el cementerio Forest Lawn Memorial Park, el 21 de diciembre. Al día siguiente, en el oratorio de una agencia funeraria, se rezaron cinco padres nuestros y cinco aves marías por el descanso de su alma. Se le negaron las honras fúnebres del ritual católico porque cometió suicidio.
 


Jules Etienne

sábado, 16 de diciembre de 2017

José Alvarado: RECUERDO DE LUPE VÉLEZ (fragmentos)


La adolescencia de Lupe Vélez brotó en medio de los relámpagos de un México todavía turbulento y asombrado. Había olor a pólvora en el aire y las monedas de oro rodaban sobre las mesas de mármol del Café Colón. Las luces eran ingenuas y los capitanes solían apagar los focos a balazos. Se bailaba el fox-trot y los tangos gemían en las pianolas. Lupe Vélez fue una estrella del Chárleston. En los Estados Unidos refulgían las letras doradas de la palabra prosperity y en Europa se discutía, una vez más, sobre el desarme.

La revista acababa de expulsar una opereta y una zarzuela que sólo la gente del viejo régimen se empeñaba en recordar. Lupe Vélez fue una de las estrellas de esa revista incipiente, en cuyos diálogos los optimistas creían encontrar los gérmenes del teatro mexicano. Un grupo de jóvenes había llegado a los puestos públicos y desde ahí hablaba por primera vez de la técnica.
...

La Lupe Vélez del Teatro Lírico no buscaba la alegría fundamental porque la llevaba dentro de sí misma. Su mundo era breve; pero diáfano y fragante. La Lupe Vélez de Hollywood sí la buscaba. Su orbe se había vuelto inmenso y complicado, oscuro y contradictorio. La prosperity yacía, marchita, entre los fragmentos amarillos de los periódicos viejos y la guerra tocaba a todas las puertas. Los árboles parecían ancianos rencorosos y las flores se convertían en ceniza multicolor.

Muchas cosas deben haber muerto prematuramente dentro de Lupe Vélez. Muchas luces deben haberse apagado y tal vez una mañana se le fue la esperanza. Lupe Vélez se convirtió en uno de los seres más tristes de su época.

No era, por cierto, el único caso; pero sí uno de los más notorios. Por eso, tal vez, como otras tantas muchachas ignoradas y ciegas, dejó la existencia por una puerta sombría. El mundo se le había derrumbado antes. Un mundo frío, seco y gris.


José Alvarado, publicado en el diario Excélsior,
el 16 de diciembre de 1959.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Capítulo 1: DESPEDIDA EN VOZ BAJA (La última madrugada)

 
Eran casi las cuatro y la señora Kinder la esperaba despierta. Todavía le preguntó si se le ofrecía algo, pero en realidad Lupe no necesitaría gran cosa, acaso un frasco de seconales y redactar unas notas de despedida. A veces me siento como si tuviera cien años, como si fuera una anciana lista para el asilo. ¡Dios santo! ¿Cuánto habré vivido que ni siquiera lo noté? Entre tanto frenesí, había dejado de sumar los trozos de sueños y pesadillas para sustraer una última resta con lo que nunca sería.
 
Empezó a escribir con su letra de rasgos infantiles, unas líneas para Harald y recordó el día en que lo había conocido. ¿Por qué tuviste que atravesarte en mi camino? ¿Cómo fui a enredarme con un inútil como tú? Su arraigado catolicismo se empecinaba en convencerla de que la vida es como un mapa trazado por un ser supremo y es muy poco lo que puede hacer la voluntad. Había vivido y moriría bajo la sombra de su determinismo religioso. Y pensar que hasta llegué a imaginarme que juntos podíamos compartir una vida y que la llamaríamos nuestra.
 
A través de la ventana percibió una brisa templada que provocaba el murmullo de las hojas al caer presagiando el fin del otoño. A la distancia se escuchaba la tonada de Serenata a la luz de la luna. Algún vecino debería estar rindiendo una suerte de homenaje premonitorio a Glenn Miller, quien desaparecería al día siguiente en un vuelo militar que nunca llegó a París, su destino original, tal vez derribado por la artillería alemana. Eran tiempos de guerra, pero Lupe ya tenía la suya propia como para todavía andar pensando en las guerras ajenas. Había luchado tanto y estaba por perderlo todo.
 
Ni siquiera tengo derecho de quejarme. Pude ver cuando brillaba mi nombre en las marquesinas de los cines, tuve todos los abrigos y las joyas que se me dio el capricho de que fueran míos, hombres a los que jamás conocí se enamoraron de mí, me escribieron cartas de amor apasionadas a las que respondí enviándoles fotografías con alguna dedicatoria. En mi cama, esta misma cama que mandé hacer a la medida de mi antojo, se acostaron hombres con los que tantas mujeres se tienen que conformar sólo con imaginarlos.
 
Entonces, como el espectador que acude a la proyección de una película para descubrir con sorpresa que es su propio espectro en la pantalla y aunque reconoce los pasajes de su vida, le parecen ajenos, se vio a sí misma la mañana en que había visitado el foro en el que filmaban El Pirata y la dama para encontrarse con Arturo de Córdova, cuando un desconocido llamó su atención: un joven aventurero, atractivo, de origen confuso y pasado fantasioso. Supuso que era ideal para provocar en de Córdova la ignición de los celos. Sin embargo, se equivocó, éste mantuvo la tibieza y fiel a su estilo habrá dicho con indiferencia: "No tiene la menor importancia", para dar vuelta a la página y cerrar el capítulo que llevaba el nombre de Lupe Vélez. Estoy tan cansada de todo el mundo. La gente cree que peleo por capricho, por puro gusto. pero en realidad siempre he tenido que pelear por todo. Desde que era una niña no he hecho otra cosa que pelear. 

Su memoria se aferraba a lo que aún le quedaba de vida, en un tramposo acto de prestidigitación para que vomitara los setenta y cinco seconales junto con los recuerdos que ahora se enredaban en desorden y escuchó con la nitidez del presente las voces de aquellos que habitan en los huecos que va dejando el tiempo en la memoria, ésos que permanecieron durante años en el olvido, y ahora recuperaban la forma de sus rostros mientras que un eco con el sonido de su voz, de cada palabra dicha, de cada risa, rebotaba en las paredes del pasado como si no hubieran transcurrido tantos años...
 

Jules Etienne

miércoles, 13 de diciembre de 2017

EL PRÓFUGO: El primer suicidio de Lupe Vélez ocurrió en la pantalla


(Fragmento del capítulo 2: La invención de Hollywood)

Pero habían transcurrido muchos años después de todo eso, era 1931 y DeMille acabó firmando un contrato con la Metro Goldwyn Mayer, en la que ahora figuraba su antiguo socio, Samuel Goldwyn, por el que se obligaba a realizar tres películas con ellos. Había terminado las dos primeras y para poder finiquitar su compromiso decidió volver a filmar El Prófugo, ahora en versión sonora. Hombre bastante religioso, DeMille le escribió una carta al padre Daniel Lord en la que se lamentaba de la tensión y el caos que prevalecían en los estudios por el temor a las butacas vacías, debido a la crisis económica y el desempleo. Agregaba que tal vez por eso y el deseo de concluir cuanto antes su convenio con la Metro, se sintió impulsado a reincidir una vez más con el mismo argumento del viejo éxito de Broadway, al que le tenía un particular afecto puesto que le recordaba su debut en el cine.
 
A Lupe le encomendaron el papel de Naturich, una piel roja Ute, de Wyoming, que se suicidaba al final de la película –algo que los supersticiosos habrían inferido como una señal premonitoria-.

Al momento de aparecer en pantalla sostiene un diálogo con su padre en el dialecto de la tribu, en que le pide no se vaya a meter a la cantina. Más tarde tendrá que entrar por él y es amenazada, cuando el héroe interviene para rescatarla. Desde el momento mismo en que ella le mira agradecida ya se puede prever que una noche de tormenta la encontrará empapada a las puertas de su rancho, y después de secarse despojándose de su ropa frente a la chimenea –la película se filmó antes de que entrara en vigor el riguroso código de censura- se quedará a vivir con él. Hermosa, con sus largas trenzas a la usanza india, Lupe confirmó que sabía montar y bien, como ya lo había hecho en El Gaucho.
 
En los días previos al inicio del rodaje, un ejecutivo de la compañía aseguradora consultó con DeMille la posibilidad de cancelar el proyecto porque no tenían esperanzas de poder siquiera recuperar lo invertido. Éste le respondió que de suspenderla se perdería lo mismo por todos los salarios y gastos que estaban obligados a cubrir de acuerdo con los contratos firmados. El Prófugo terminó de filmarse y, en efecto, significó una pérdida de ciento cincuenta mil dólares.

 
Jules Etienne

Las ilustraciones corresponden a dos fotogramas de la película El prófugo. El primero de Lupe Vélez con Warner Baxter y el segundo, de ella con DeWitt Jennings en la escena de la cantina.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Un estreno inoportuno: HONOLULU LU (La rival de sí misma)

 
Es probable que ninguna película haya tenido una fecha de estreno más inoportuna que La rival de sí misma (Honolulu Lu). Cuando llegó a las pantallas el 11 de diciembre de 1941, hacía sólo unos cuantos días que había ocurrido el devastador ataque japonés a Pearl Harbor, el 7 de diciembre.
 
De manera que, como apunta Gabriel Ramírez en su biografía Lupe Vélez, la mexicana que escupía fuego: "Honolulu Lu sería retirada de la circulación a las pocas semanas en una inteligente medida que nadie resentiría, con excepción, tal vez, de Columbia. El film describía el festivo ambiente hawaiano, donde isleños, turistas y ociosos marineros no se ocupaban más que en disfrutar de los avatares de la consentida de la flota, Consuelo Córdova (Lupe) y de los apuros de su tío don Esteban (Leo Carrillo), empeñados ambos en conquistar los favores y simpatías de una rica del lugar (Marjorie Gateson)."
 
Lupe cantaba y bailaba, como era su costumbre, aunque en esta ocasión añadió una nueva imitación a su repertorio: una parodia de Hitler. Tal vez por esa razón, esta película no se exhibió en la España franquista. En la ciudad de México se estrenó hasta el año siguiente, el 1 de julio, en el cine Olimpia.
 
 

Jules Etienne
 
Las ilustraciones corresponden a dos fotogramas de la película: Lupe Vélez con Leo Carrillo y parodiando a Hitler.