viernes, 3 de febrero de 2017

Capítulo 1: DESPEDIDA EN VOZ BAJA (fragmento sobre el tango en El Gaucho)


- Es que el cine es el futuro, el mundo entero se va a transformar gracias a la mirada de la cámara.

- Tú estás enamorado del cine.

En el fondo, a pesar de que no quería admitirlo, también ella se sentía contagiada por ese mismo virus que latía en las imágenes surgidas del nitrato de plata, autoincandescente como el propio temperamento humano. Sentada en una butaca del cine Palacio se imaginaba su rostro sobrepuesto al de la actriz en la pantalla. No iba a tener que esperar ni siquiera un par de años para que en esa misma sala de la calle 5 de mayo, en el corazón de una ciudad que todavía se preciaba de ser la región más transparente del aire, los más de dos mil espectadores sentados en su lunetario y el anfiteatro, vieran cómo, en la película El Gaucho, era precisamente ella, Lupe Vélez, la compañera de aventuras de Douglas Fairbanks… Lo miré como se mira al ser amado y le dije: “Toda mi vida he soñado con verte. Siempre has sido mi héroe. ¡Gaucho mío!”, me abrazó sin dejar de fumar y recosté mi cabeza contra su pecho, “¡Gaucho mío!”, se lo podía repetir hasta el cansancio, mientras que la presumida esa trataba de conquistarlo desde el balcón con su baile flamenco y hasta una flor le arrojó entre besos, pero ese Gaucho tenía que ser mío, entonces fue cuando él giró sus boleadoras para enredarnos y bailamos un tango, bien apretados uno contra el otro, porque el Gaucho me pertenecía… Y ella sería el objeto de su amor en la película y de sus deseos fuera de ella. Por lo pronto tenía que conformarse con fantasear, esforzarse por aceptar lo que Bermúdez le aseguraba, como antes ya también se lo habían dicho Jorge Loyo y el Panzón Soto, que estaba destinada a algo muy especial porque Lupe no era como las  demás.
 
 
Jules Etienne
 


miércoles, 1 de febrero de 2017

SOBRESALE EN LA PELÍCULA EL ARTE DE LUPE VÉLEZ: Revista de Revistas


El estreno de El Gaucho ha sido uno de los más brillantes que se han visto en Cinelandia en los últimos tiempos. Al esplendor que siempre tienen los espectáculos organizados por Sid Grauman, se sumó el entusiasmo que anima las funciones relacionadas con Fairbanks, quien, con su esposa, reina en la vida social de Hollywood. Sin embargo, desde el punto de vista del arte cinematográfico, lo más interesante de cuanto ofrecía el programa era la exhibición del primer trabajo serio que Lupe Vélez ha hecho en los estudios de Hollywood, ya que su escasa labor previa se había desarrollado en las comedias de Hal Roach.
 
El prólogo, calificado como el mejor de cuantos ha ideado Grauman, es un conjunto de variedades que, tanto por los elementos que lo componen, cuanto por la escena en que aparece emplazado, resulta una como romería hispano-mexicano-californiano, que tiene tanta relación con el gaucho y con las pampas, como la película que viene a continuación.
 
Esta cinta nos presenta, principalmente a Fairbanks, con traje casi argentino y en ambiente casi mexicano, haciendo sus famosas piruetas en una supuesta región andina adonde nunca sube el gaucho. El personaje que de algún modo nos entretiene durante largo rato, no representa ni al vaquero de la pampa argentina ni al marido de Mary Pickford, sino al volatinero que Doug tiene que ser para agradar a cierto público. Él, personalmente, vale más que lo que nos parece en la pantalla. La vida que se representa en la película no se parece a laque se desenvuelve en la tierra del gaucho, ni a la de la región que circunda aquellos parajes. Es un capricho hollywoodense en cuya invención tomó parte importante un señor Wallace Smith, que adquirió sus conocimientos sudamericanos viviendo en México como corresponsal de periódicos yanquis, durante la revolución. Con estos títulos y su calidad de norteamericano, le ha sido facilísimo pasar por autoridad. Su fuese sudamericano, y estuviese bien enterado de los asuntos de Sudamérica, difícilmente hallarúa acomodo en Hollywood.
 
A pesar de todos sus errores, El Gaucho no ofende a ningún país. Algo es algo. En cambio, halagará a todos aquellos que tengan gusto de enterarse de que ha triunfado una artista de habla española. Lupe Vélez es quien nos proporciona lo mejor que tiene la película. La película fue hecha, claro está, para exhibir una vez más a Douglas Fairbanks. En ella todos los demás artistas tenían, por fuerza, que quedar relegados a lugares secundarios. Si, por ventura, se distinguía alguno demasiado durante la filmación, al cortar la película se tendría buen cuidado de ponerlo en su lugar, suprimiendo los trozos excesivamente buenos. Sin embargo, sobresale en la película el arte de Lupe Vélez. Y no porque la consideremos como una principiante de quien pensemos: "para una que empieza, está muy bien", sino porque su labor es tan buena que nos hace olvidar que se trata de una principiante. Lupe Vélez es una artista hecha y derecha. Y quien así comienza no puede tardar en llegar a ser estrella.
 
 
Baltazar Fernández Cué, publicado en Revista de Revistas en febrero de 1928.

lunes, 30 de enero de 2017

LUPE VÉLEZ OPACA A DOUGLAS FAIRBANKS: Photoplay magazine

 
Doug está de nuevo con nosotros, ahora convertido en un ladrón, jefe de una pandilla de libertadores en Sudamérica. Pero no es el viejo Doug que conocimos a través del encantador bandido Robin Hood, ni tampoco el encantador latinoamericano de La marca del Zorro. Se trata de un Doug más grande. por lo menos de edad. El Gaucho será de cualquier manera la clave del éxito de taquilla en el presente año. Lupe Vélez, la primera actriz de Doug, opaca al célebre artista hasta donde se lo permite su papel.

 
Publicado en la revista Photoplay
en su edición de enero de 1928.

(Traducido del inglés por Gabriel Ramírez)


Las ilustraciones son una fotografía coloreada que aparece en la página 49 de la revista con el pie de foto: "Diversión con un abanico" (Fun with a fan) y a la portada de Photoplay correspondiente a enero de 1928.

viernes, 27 de enero de 2017

EL GAUCHO: su estreno en México


En Estados Unidos se había estrenado el 21 de noviembre, luego de que tuvo lugar en Los Ángeles una exclusiva première a principios de ese mismo mes. En la ciudad de México se exhibiría hasta el viernes 27 de enero de 1928, en el antiguo cine Palacio, una sala a la que Lupe Vélez solía asistir en calidad de espectadora hacía apenas poco más de un año.
 
Al día siguiente de su estreno, se podía leer en las páginas del diario Excélsior: "Desde el primer rollo la película encanta", expresaba un entusiasta L. de L. en sus Crónicas cinematográficas, y prosigue más adelante, "Lupe Vélez, de quien tanto se ha hablado, encarna el papel de esta enamorada y nadie puede creer que la estrella del Lírico viva el personaje del modo perfecto que lo vive. Ha empezado por donde otras acaban. Dominio del gesto absoluto, naturalidad extraordinaria, soltura, que sólo con la práctica se consigue y ella ya la tiene, hacen que la actuación de esta mexicana sea algo fuera de lo que generalmente vemos". Para concluir con entusiasmo: "Y termina esta película magnífica con el abrazo amoroso de El Gaucho y Lupe, a la que amaba como el águila ama a sus alas que le sirven para volar".

Durante el otoño de 1927, la revista Cinelandia se había ocupado de su rodaje augurando el éxito que finalmente obtuvo. "Va a causar gran sensación entre la gente de cine y entre el público el día en que se estrene la película. Lupita tiene ya sus entusiastas: los carpinteros, electricistas y extras en el taller prorrumpen en espontáneos aplausos a cada escena que interpreta. Este es un homenaje inapreciable, como que se da en rarísimas ocasiones. Lupita es 49 kilos de fogosa energía. En una lucha con uno de los peones de la película lo dejó rendido de cansancio. La semana pasada tuvo que morder a Douglas Fairbanks en una escena; lo hizo tan bien, que Fairbanks aún lleva las señas del mordisco. La bella mexicana parece llena de fogosa alegría durante todo el tiempo que pasa en el taller. El continuo trabajo no logra enfriar su entusiasmo."
 
 Jules Etienne
 
Las ilustraciones corresponden a la promoción de la película en un cartel sepia, la fachada del cine Palacio antes de que fuera modificada en 1930 y la portada de la revista Cinelandia de septiembre de 1927.

miércoles, 25 de enero de 2017

EL GAUCHO según The New York Sun (publicado en Excélsior)

 
He aquí una artista cinematográfica que llega sin que nadie la conozca, sin que nadie la haya elogiado previamente, sin que se diga que es una notabilidad y que con una sola película demuestra que es la mujer del milagro en el cine, pues nadie hasta hoy había podido revelarse en la forma que Lupe Vélez lo ha hecho. Su triunfo en El Gaucho es el acontecimiento cinematográfico más grande que registra el cine en diez años a la fecha.


Publicado originalmente en The New York Sun y reproducido en el
diario Excélsior, de la ciudad de México, el 25 de enero de 1928.

La ilustración corresponde a Lupe Vélez en un fotograma de la película El Gaucho (1927).

martes, 24 de enero de 2017

EL MAYOR ACIERTO DE RESURRECCIÓN ES LUPE VÉLEZ: The New York Times


El mayor acierto del film no es John Boles, quien nunca da la impresión de parecer un ruso o estar particularmente conmovido con la tragedia que se está narrando, sino la interpretación de la ágil actriz mexicana Lupe Vélez. Carewe, el director, estuvo aquí muy lejos del éxito conseguido por él mismo en la versión muda.

Cuando a Boles, más un cantante que un actor, se le escucha cantar en la secuencia inicial aun antes de ser visto, uno piensa que la intención de los productores seguramente hubiera sido convertir la obra de Tolstoi en una opereta. Posteriormente, la historia transcurre igual que en la versión muda, con la excepción de una que otra pausa melódica, pero en general, la atmósfera rara vez llega a ser tan impresionante como en su predecesora.
(...)

Desde luego que hay nieve en el viaje a Siberia, e igual que al principio, una de cada dos palabras pronunciadas por Katiusha o Dimitri es "amor". Eventualmente: al enterarse Dimitri que la sentencia a Katiusha de cadena perpetua en Siberia ha sido cambiada por el exilio, su tranquila sonrisa es como si pensara que pronto se les va a permitir ir a vivir a París.

 
Mordaunt Hall publicado en The New York Times el 24 de enero de 1931.

(Traducido al español por Gabriel Ramírez)

La ilustración corresponde a John Boles y Lupe Vélez en un fotograma de Resurrección (1931).

lunes, 23 de enero de 2017

PICANTE PERO SABROSA (Hot Pepper): un personaje como anillo para el dedo de Lupe Vélez


Quirt y Flagg, esos fogosos rivales de El precio de la gloria y El mundo al revés, se vuelven a ver la cara en los pellejos de Lowe y McLaglen. La película tiene un tono relajiento y mucho de ese ofensivo estilo de comedia del que hacen gala sus predecesoras. Fran parte del público, sin embargo, se mostraba encantado con los atrevidos parlamentos, las bromas pesadas y los encuentros violentos entre Quirt y Flagg. Para Lowe y McLaglen, encarnar a los dos personajes creados por Anderso y Stallings, parece haberse convertido en una especie de segunda naturaleza: al paso del tiempo, Quirt se está volviendo más astuto y Flagg más bruto.
 
Ahora, el encanto principal lo personifica Lupe Vélez, quien muestra una buena dosis de audacia, desparpajo y extraordinaria vitalidad. Su papel de Pepper podría decirse que le viene como anillo al dedo. Y tal parece que la señorita Vélez se proponía hacer que olvidáramos el trabajo de Lili Damita en la exitosa El mundo al revés.
 
 
Mordaunt Hall publicado en The New York Times el 23 de enero de 1933.

La ilustración corresponde a Lupe Vélez flanqueada por Victor McLaglen y Edmund Lowe en un fotograma de la película Picante pero sabrosa (Hot Pepper, 1933).

viernes, 20 de enero de 2017

EL GAUCHO según El Universal


Y anoche en el Liberty vimos personalmente El Gaucho, viendo a Fairbanks en una de sus interpretaciones colosales. Lupita Vélez, la simpática artista mexicana, nos ha demostrado que además de poseer todos los encantos que son de desearse en una artista latina, tiene, además, un gran talento, y esto es precisamente lo que la ha hecho subir tan rápidamente en la escala del éxito. Todavía en julio de este año, Lupita se contentaba con ganar el aplauso de los trasnochadores que acudían a las tandas del teatro Lírico en la capital azteca. Ahí, en la ciudad de los palacios, hizo época. Aquí triunfará también y triunfará en todo el mundo. Cualquiera diría, al apreciar su rápido ascenso, que todo el chiste consiste en tomar billete hacia Hollywood, presentarse ante la cámara y triunfar. Pero quienes sabemos lo que significa la lucha en los estudios, debemos confesar que triunfos como el de la Niña Lupe son únicos en la historia del arte y se manifiestan aislados en cada siglo. Su papel en El Gaucho lo ha desempeñado a la perfección, muy especialmente en las escenitas de los pleitos con el gaucho, que no son pocos por cierto; haciendo gala de esa sangre ardiente y apasionada que corre por sus venas. Lupita, en su primer trabajo cinematográfico hace gala de amor, de odio, de despecho y de arrepentimiento.

Tanto el argumento, la fotografía, la dirección artística y la interpretación de El Gaucho hacen una película que de seguro resultará enteramente para el gusto latino.



Hernando de Olaes, publicado en El Universal, el 20 de enero de 1928.

La ilustración es un fotograma de Lupe Vélez y Douglas Fairbanks
en la película El Gaucho (1928).

martes, 17 de enero de 2017

El estreno de LA CONGA DE MADAME LA ZONGA

 
La película se estrenó en Nueva York en el antiguo teatro Palace, que desde noviembre de 1932 había sido rebautizado como RKO Palace. En esa sala tendría lugar el estreno de El ciudadano Kane, el primero de mayo de 1941. De manera que sólo habían transcurrido unos cuantos meses desde que el 17 de enero se exhibiera La conga de Madame La Zonga (Six Lessons From Madame La Zonga), y aun cuando no se trataba de una producción del sello RKO, habían cedido a la Universal a sus dos protagonistas: Lupe Vélez y Leon Errol, quienes disfrutaban por entonces del éxito inusitado del serial sobre Carmelita, la mexicana que escupía fuego.
 
Se trataba de una comedia plagada de números musicales en la que también participaba Big Boy Williams, por entonces el prometido formal de Lupe. En uno de los diálogos de la película ella le dice: "No me casaría contigo aunque fueras el último hombre sobre la tierra". Y, en efecto, en la realidad ambos darían por terminado su compromiso matrimonial poco tiempo después de concluido el rodaje.
 
La crítica maltrató esta Conga de Madame La Zonga de manera inmisericorde. Bosley Crowther escribió en el New York Times: "Pero la mayor diferencia entre esta película y otras de la serie es que a Errol no se le ve tan ridículo y Lupe está más ruidosa que nunca. Sugerimos que Madame La Zonga o los guionistas estudien un poco más sus lecciones." Por su parte, Wear en Variety fue un poco más benévolo: "Una película rápida y mal hecha que sobrevive a su pesada y dificultosa trama sólo por la presencia de Lupe Vélez y los esfuerzos de algunos más del reparto secundario".
 

Jules Etienne 

viernes, 13 de enero de 2017

LUPE VÉLEZ COMO MADAME LA ZONGA

 
RKO concedió un breve descanso a su Mexican Spitfire y no dudó en prestar a la pareja Lupe-Errol a Universal. Así, el año concluyó relativamente tranquilo con una rápida minucia musical llamada La conga de Madame La Zonga (Six lessons from Madame La Zonga, título raro si los hay), sacada adelante, es de suponer que sin muchos apuros, por John Rawlins. El título (que en un principio iba a ser Look Out Below) era el mismo de una exitosa canción de Charles Newman y James Monaco, y de lo que se trataba era de acaparar el furor norteamericano por la conga, cada vez más exacerbado por la portuguesa Carmen Miranda. Aún así, todo lo relacionado con la elaboración del filme no fue más que un pésimo negocio. Lupe, naturalmente, era Madame La Zonga, cantante y bailarina del centro nocturno habanero del mismo nombre y del cual era también propietaria. La señora La Zonga era contratada por el poco escrupuloso señor Álvarez (Errol), para que transformara y pusiera al día en los pimentosos ritmos cubanos a su poco dotada protegida Rosita, con el objeto de convertirla en la estrella de un centro nocturno próximo a abrirse en Nueva York.

Esta tontería monumental, no era más que un mero pretexto para el uso indiscriminado de Lupe, "más carcajeante y charlatana que de costumbre", y de un Errol, perdido bajo el grotesco disfraz de cubano que requería el papel. Ambos, a no dudarlo, fueron minímamente exigidos por Rawlins, quien simplemente los dejó moverse a sus anchas a lo largo del film.


Gabriel Ramírez en Lupe Vélez: la mexicana que escupía fuego, publicado por la Cineteca Nacional de México en 1986.

lunes, 9 de enero de 2017

LA DIABLILLA MEXICANA (Mexican Spitfire): la película que definió la carrera de Lupe Vélez


Cuando la RKO Pictures estrenó una comedia menor titulada La señorita ciclón (The Girl From Mexico), en junio de 1939, sus ejecutivos no tenían planeada una secuela. Sólo se trataba de una producción de bajo presupuesto que llevaba a Lupe Vélez en el papel estelar, acompañada por el veterano cómico Leon Errol, entre otros.
 
Más allá de su sorpresivo éxito en taquilla, la película obtuvo el inesperado respaldo de la crítica que, si bien por una parte la advertía como lo que realmente era -un mero divertimento sin mayores ambiciones-, por la otra, exaltaba sus cualidades. Frank S. Nugent en las páginas del New York Times señalaba que "En La señorita ciclón aparece «loopy» Lupe Vélez rebosante de alegría y coquetería luciendo todo su talento natural...", en tanto que Variety publicó una nota que consignaba: "La señorita ciclón tiene un magnífico reparto, una excelente dirección y una buena producción general que hacen sobrepasar su costo. Parece también que va a ayudar a Lupe Vélez a recuperar el terreno perdido..."

Pero sobre todo, sería el entusiasmo del público ante las aventuras de la joven mexicana trasplantada desde la simplicidad campirana a la tumultuosa Nueva York y, requisito indispensable, enamorada del joven que la había convencido de emprender semejante aventura, lo que impulsó a sus productores a filmar de inmediato una primera secuela a la que seguirían otras cinco, hasta agotar todas las posibilidades que permitió el serial.


Así fue como La diablilla mexicana (Mexican Spitfire), repitiendo director y reparto -bajo la misma fórmula de su predecesora para apelar de nuevo a la aceptación del público y la benevolencia de la crítica-, llegó a Nueva York para su première el 9 de enero de 1940 (hoy hace 76 años), y a todas las pantallas tres días después. En México se estrenaría en el cine Olimpia el 15 de febrero de ese mismo año.
 

Sin embargo, la mayor repercusión que tuvo para la carrera de Lupe Vélez, fue que le proporcionó el mote con el que se le reconocería durante el resto de su vida: The Mexican Spitfire, que equivale a «la mexicana que escupe fuego», en nuestro idioma. Como todavía es conocida hasta nuestros días, más de setenta años después.

 
 
Jules Etienne

viernes, 6 de enero de 2017

Mexican Spitfire según David Zinman en SÁBADO POR LA TARDE EN EL BIJOU (fragmentos)


Lupe fue un espíritu libre fuera del escenario, una mujer liberada que se adelantó a su época.
...
Pero el teatro sólo fue una estación en el camino de Lupe. Las películas fueron su primer amor.
...
Irónicamente, es mejor recordada por las películas B que hizo, una vez que se deslizó fuera de las grandes producciones. La más famosa de todas ellas es el serial de Mexican Spitfire. Hubo dos cosas que funcionaron para Lupe. La primera, el estudio, RKO, dio un paso inusual al nombrar la serie por su volcánica personalidad en la vida real. De hecho, había sido originalmente titulada Hot Tamale. Y la otra, RKO le formó equipo con Leon Errol, un veterano comediante del cine y el teatro. Él fue un contraste perfecto para ella.

David Zinman en Saturday Afternoon at the Bijou (página 429).

(Traducido del inglés por J. Etienne)

miércoles, 4 de enero de 2017

El serial de Carmelita, la mexicana que escupe fuego: MEXICAN SPITFIRE



El éxito en taquilla de la cinta en la que apareció por primera vez su personaje de Carmeilita, la mexicana que escupe fuego, animó al estudio RKO a extender un contrato a Lupe y a Leon Errol, para que encabezaran el reparto de lo que sería, a la larga, un serial de ocho películas. No hay que olvidar que se trataba de una época en la que aún no existía la televisión, y este tipo de cine, con los mismos personajes enfrentando diferentes situaciones en cada episodio, serían el antecedente smás visible de las series televisivas.

Mexican Spitfire era una mina que sus productores y Lupe seguirían explotando hasta agotarla. Así fue como se sucedieron: Las trampas de Carmelita (Mexican Spitfire out West), El bebé de Carmelita (Mexican Spitfire's Baby), Carmelita en alta mar (Mexican Spifire at Sea), El fantasma de Carmelita (Mexican Spitfire Sees a Ghost), El elefante de Carmelita (Mexican Spitfire's Elephant) y Mamá estupenda (Mexican Spitfire Blessed Event), todas filmadas entre 1940 y 1943.

Si al final de la primera película, Carmelita y Dennis, su novio gringo, se fugaban a México para poder casarse, en la segunda regresaban felices de su luna de miel. Después vendría la maraña de equívocos que la obligaban a viajar a México para tratar de obtener un divorcio que resultaba ilegal por lo que su todavía esposo no podía regresar con su antigua prometida. En ésta, Leon Errol añadiría otro personaje también interpretado por él: Lord Epping, quien ya no dejaría de aparecer en el resto de la serie. En la tercera, se vuelven a disgustar pero esta vez el bonachón tío Matt la ayuda maquinando un engaño para qu su sobrino recapacite y regrese a su lado. A partir de la siguiente aventura, Donald Woods, el actor original que había interpretado a su marido en las tres primeras cintas, tuvo que enlistarse para ir a la guerra, por lo que fue sustituido por Charles Buddy Rogers, por entonces casado con Mary Pickford.

Como Carmelita sigue enfrentando desaveniencias conyugales -porque en caso contrario la serie tendría que haberse dado por concluida, puesto que no se trataba de una pareja en un cuento de hadas, que vivirían felices para siempre-, el tío Matt decide que es hora de que tengan un hijo para que la relación se vuelva más estable y le pide a Lord Epping que traiga un huérfano de la guerra ensu próximo viaje. Éste cumple al pie de la letra con el encargo y llega acompañado por una joven rubia que, en efecto, había perdido a sus padres, y quien por ser francesa no podía llamarse de otro modo que no fuera Fifí. Los apuros eran para el entrometido tío a quien no se le ocurre otra forma de evitar problemas que ocultando a la atractiva muchacha, con lo que el enredo se va haciendo cada vez mayor. Después, ya reconciliados, viajan a Hawaii para una segunda luna de miel. Surgen nuevos motivos de disgusto hasta que el inefable tío Matt logra apaciguarlos. Todavía, Carmelita y Dennis se hospedarán en una mansión habitada por supuestos fantasmas que en realidad no son más que una banda de delincuentes que se ocultan de la policía.

Walter Reed entraría al relevo de Rogers como el marido de Carmelita, cuando Lord Epping se ve inmiscuido con unos contrabandistas que han ocultado un valioso diamante en el interior de una pequeña figura de ónix en forma de elefante. El tío Matt acude a su rescate y le pide ayuda a Carmelita quien, al no entender bien de qué se trata el asunto, alquila un elefante del zoológico y lo pinta de rosa con manchas verdes. En la aventura final, Carmelita le envía un telegrama a su marido en el que le anuncia que su vecina está embarazada, pero como su inglés es muy deficiente, éste supone que es ella quien está esperando el bebé de ambos. El malentendido se resuelve de manera absurda, como era el sello de la casa, con la compra de un cachorro de ocelote.

Después del último título de la serie, estrenado en 1943, Lupe se trasladaría a México para trabajar en el rodaje de Naná, en la que sería su aparición final en la pantalla.


Jules Etienne 

sábado, 31 de diciembre de 2016

LA VERDAD DESNUDA según el New York Times

 
Aunque se había estrenado desde el 16 de diciembre en el cine Mayfair, propiedad de RKO Pictures, que era la compañía productora de La verdad desnuda (The Half-Naked Truth, 1932), película dirigida por Gregory LaCava, por alguna razón la crítica correspondiente apareció publicada en el New York Times hasta el día último del año, el 31 de diciembre de 1932.

"Un extenso pasquín sobre el culto a la celebridad, La verdad desnuda estelarizada por Lee Tracy como un merolico de feria y Lupe Vélez como una bailarina. Tratando de alcanzar la luna, Tracy hace pasar a Lupe como una exótica princesa extranjera y se las arregla para cubrir con ese paño los ojos de todo Manhattan. Ahora "famosa por ser famosa", Lupe es contratada por Frank Morgan, quienes un empresario del tipo Ziegfeld. Cuando el fraude se revela, Tracy retorna a las ferias, con Lupe (quien está enamorada de él desde el primer rollo de la película) a su lado.
...
La verdad desnuda contiene grandes dosis de buen humor, basada en incidentes contenidos en el libro de David Freeman: una recopilación de anécdotas del difunto agente de prensa Harry Reichenbach. El ritmo del relato es fluido y Lee Tracy como el publicista maravilla, ofrece una caracterización imaginativa y plena de energía, aunque tal vez la película hubiera resultado mejor si los productores se hubieran apegado más a la historia real eliminando algunas de las extravagancias que aparecen en la pantalla. El episodio del león dentro de la caja de madera, que todos suponen contiene un piano y que es llevado al cuarto del hotel, es sin duda efectivo, pero no cabe duda que hubiera sido más gracioso de haberse filmado tal y como ocurrió.
...
La vital presencia de Lupe Vélez resulta admirable en el papel de Teresita."

Mordaunt Hall, publicado en el New York Times el 31 de diciembre de 1932.
 
Las fotografías corresponden a Lupe Vélez y Lee Tracy en una escena de la película, al cine Mayfair en Nueva York y a Lupe Vélez caracterizada como Teresita. 

viernes, 30 de diciembre de 2016

LA VERDAD DESNUDA: la mejor película de Lupe Vélez


Fue así, de esta manera, surgiendo entre líneas en el guión y contra los convencionalismos de la trama, que La Cava conseguiría de Lupe y su personaje Teresita, la primera imagen verdadera de lo que ella llegaría a convertirse siete años después para la historia del cine. Tratándose de los primeros bocetos, la imagen cinematográfica se mostraba aún borrosa y algo tímida, pero no cabía duda de que definitivamente era la que Lupe quiso siempre proyectar para hacer creer que así era realmente. Al final, admitiría que nunca como en La verdad desnuda se había divertido tanto disfrutando un papel que le gustó caracterizar porque sencillamente se trataba de alguien que era como ella misma.

El guión, de Corey Ford y Bartlett Cormack, estaba basado en una historia de Ben Markson y H. N. Swanson libremente adaptada del reciente éxito de librería, Phantom Fame, un compendio de la vida y milagros de Harry Reichenbach escrito por David Freedman (...)

Pero el film no pretendió para nada llevar al cine la biografía de este pionero desconocido, sino simplemente utilizar algunas de sus anécdotas y chismes para poderle dar cuerpo a una historia rica en situaciones y personajes inteligentemente observados. Con el paso del tiempo, La verdad desnuda parace haber llegado a convertirse en una de las mejores comedias de LaCava y, casi con seguridad, en el mejor film de Lupe. En esta divertida crónica de costumbres y crítica amable del submundo teatral neoyorquino de principios de los treinta, Lupe dejaba por fin de metamorfosearse para comenzar una transmutación que la aproximaría a su personaje con una semejanza que llegaba a la identidad más defintiva. Al mismo tiempo que esto ocurría, empezaba la parodia y la burla de sí misma; o para todo caso, de la Lupe Vélez pública que a ella le gustaba mostrar que era y que con tanto esmero había ido creando desde su llegada a Hollywood. E incluso antes, a decir verdad.


Gabriel Ramírez en Lupe Vélez: la mexicana que escupía fuego, publicado por la Cineteca Nacional de México en 1986.

La ilustración corresponde a Lupe Vélez caracterizando a la balilarina Teresita en un fotograma de la película La verdad desnuda (The Half-Naked Truth, 1932).

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Harry Reichenbach: FANTASMA DE LA FAMA


Harry Reichenbach fue un publicista legendario que se desenvolvió en el mundo de los espectáculos. Entre los nombres más famosos que promovió se cuentan los de Rodolfo Valentino y Gloria Swanson. Uno de sus primeros trabajos fue como representante de una mujer a la que anunciaba como Sobria Sue, porque nunca sonreía. En un teatro de Broadway ofreció mil dólares -que a principios del siglo XX eran una verdadera fortuna-, al comediante que lograra hacerla reír. Lo que no les advirtió era que la dama en cuestión padecía de un cierto tipo de parálisis facial conocida como síndrome de Moebius, que le impedía manifestar la risa.

Luego de fundar su propia empresa de relaciones públicas, en el aparador de una tienda especializada en litografías y reproducciones de cuadros famosos, se topó con el desnudo titulado Amanecer en septiembre, de Paul Émile Chabaud, e hizo un trato con el dueño garantizándole que se venderían las dos mil copias de esa litografía que tenía en bodega. Procedió a denunciarla por su "evidente inmoralidad" con Anthony Comstock, uno de esos exaltados puritanos que encabezaba la organización denominada Sociedad contra el Vicio, en Nueva York, y el mismo día en que lo llevó a mostrarle la imagen contrató a un par de jóvenes para que permanecieran frente al aparador mirando con lascivia la reproducción al momento en que aquel llegara. Como era predecible, un iracundo Comstock, procedió a demandar a ese negocio. Pero no sólo perdió el caso ante la corte, sino que el escándalo atrajo la atención pública sobre la obra en cuestión, de manera que se agotaron sus existencias. Reichenbach se embolsó doscientos dólares de comisión, además de que el original de dicho cuadro acabaría en el Museo Metropolitano de Arte como uno de los ejemplos más notables del arte kitsch.

Tiempo después, también consiguió que uno de los actores que representaba, Francis X. Bushman, fuera contratado para interpretar al villano Massala, la contraparte de Ramón Novarro en Ben Hur, la superproducción más costosa en la historia del cine mudo, mediante un ingenioso truco: cuando tenían la cita con los dirigentes del estudio, llenó sus bolsillos con monedas, las cuales iba arrojando al suelo mientras caminaban, por lo que los transeúntes empezaron a seguirlos para recoger las monedas que caían. Al llegar ante los ejecutivos de la Metro Goldwyn Mayer, una multitud los iba siguiendo y daba la impresión de que Bushman era una figura muy popular.

Sobre ese personaje, peculiar y extravagante, David Freedman escribió un libro biográfico: Fantasma de la fama (Phantom Fame), que sirvió para inspirar el guión de una comedia que la RKO Pictures produjo en 1932, bajo la dirección de Gregory LaCava, con Lee Tracy y Lupe Vélez en los estelares: La verdad desnuda (The Half-Naked Truth).


Jules Etienne

La ilustración corresponde a Lupe Vélez y Lee Tracy en un fotograma de la película La verdad desnuda (The Half-Naked Truth, 1932).

lunes, 26 de diciembre de 2016

Aventuras y desventuras de LA TIGRESA ROSA


La tigresa Rosa (Tiger Rose) fue la primera película totalmente sonora protagonizada por Lupe Vélez. Se trataba de una producción de la Warner Bros., pero como ella se encontraba bajo contrato de exclusividad con United Artists, ambas empresas negociaron su participación. Sería dirigida por George Fitzmaurice con Monte Bell como su pareja romántica. Al lado de ellos también aparecía el famoso perro Rin-Tin-Tin, estrella del cine de aventuras. La revista Variety publicó un comentario sobre su estreno, el primer día del año de 1930, firmado por Land:

Por lo general este tipo de películas recuerda mucho las fórmulas utilizadas por la Warner con Rin-Tin-Tin, aunque aquí el lugar que ocupa el perro es menos importante que cuando Hollywood lo glorificaba, a Rinty (como sus aficionados lo llamaban en la época en que el arte era arte), lo han eliminado de casi toda la película. Ahora simplemente se asoma entre sus patas y le acarician una que otra vez. Ya no salva al tren ni corre millas para rescatar a los marinos de los Estados Unidos.

El golpe melodramático es una persecución en canoas por los rápidos. Los sofisticados se van a reir un poco de lo súbito de estas escenas, del fulminante triunfo en el momento preciso en que todo parece perdido, del final feliz con los amantes flotando en un plácido arroyo, y del policía montado de buen corazón que ayuda a escapar al hombre buscado por asesinato.

Es, como ya dije, un poco anticuado este tipo de leyendas de Manitoba y no ayuda en nada a mejorar las reputaciones de Blue y Lupe Vélez.

En su edición correspondiente al mes de abril de 1930, la revista Continental consignaba un telegrama de felicitación por parte de Lenore Ulric, la actriz que había estrenado la obra de teatro en 1913 y después, en 1923, también interpretó el papel de la joven canadiense Rose en la versión muda de la película. En la misma nota se celebraba el hecho de que Lupe se había adaptado con éxito al medio cinematográfico en Hollywood y al idioma en unos cuantos meses "sin perder un ápice de su personalidad latina, y especialmente mexicana". 

En España se le conoció como La tigresita y fue exibida  en el Rex hasta finales de enero de 1931. La publicidad decía que "Ella era hermosa, bravía y pura. Tenía por amigos al río, la selva, los pájaros y a Rin-Tin-Tin, el fiel perro-lobo. Paz, alegría, inocencia. Un día llegó el progeso, la vía férrea, la inquietud. El drama fue. El amor cantó su romanza. Y, la hermosa amó al hombre perseguido de la justicia, herido por la Fatalidad..." Se le promocionaba como "un precioso film Sonoro y Musical".

Jules Etienne

Las ilustraciones corresponden a un fotograma de La tigresa Rosa, un cartel en inglés de la propia película y otro de La tigresita, que es como se le exhibió en España.

sábado, 24 de diciembre de 2016

LA TIGRESA ROSA inauguró el teatro Beacon de Nueva York


El famoso teatro Beacon de Nueva York -que todavía se encuentra abierto al público en Broadway y figura en el registro de lugares históricos-, fue inaugurado el 24 de diciembre de 1929 con la exhibición de la película La tigresa Rosa (Tiger Rose), protagonizada por Lupe Vélez, Monte Blue y el perro Rin-Tin-Tin. Se trataba de una cinta de aventuras cuya acción transcurre en la provincia canadiense de Manitoba y su protagonista es miembro de la policía montada. Se basaba en la obra teatral homónima de Willard Mack*, sobre la cual ya se había filmado una versión muda en 1923: La tigresa de la zarpa roja.


Originalmente la sala había sido diseñada para la proyección de películas silentes, pero con el advenimiento del cine sonoro se vieron en la necesidad de llevar a cabo modificaciones que retrasaron la fecha original de su apertura, hasta la citada navidad de 1929.

La publicidad de la cinta durante su semana de estreno invitaba al público a recibir el año nuevo con La tigresa Rosa: "Ring in the New Year with Monte Blue and Lupe Vélez in Tiger Rose". En otras salas de Estados Unidos la película se había estado exhibiendo desde el 21 de diciembre.

En México la película se estrenaría hasta el 5 de junio de 1930, en el mismo cine Palacio en cuyas marquesinas ya se había visto brillar el nombre de Lupe Vélez durante las exhibiciones de El gaucho, en enero de 1928, y Canción de amor, en febrero del año siguiente.


Jules Etienne

*Casualmente, cuando Lupe llegó por primera vez a Los Ángeles, fue con la intención de participar en La paloma, una pieza del mismo autor, que dirigía y protagonizaba Richard Bennett. Aunque el contraste entre los 53 años de éste y los dieciocho que por entonces tenía ella, impidieron que se quedara con el papel y fue Dorothy MacKaye la actriz que apareció durante el estreno de la puesta en escena en el teatro Belasco. En 1932, el mismo papel fue interpretado por Dolores del Río en la respectiva versión cinematográfica, que fue dirigida por Herbert Brenon.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Estreno de EL PRÓFUGO (The Squaw Man, 1931)


La nueva versión sonora de El prófugo (The Squaw Man), que Cecil B. DeMille había dirigido originalmente en 1913 y por segunda vez en 1918 -ambas, obviamente, versiones mudas-, basada en la obra teatral homónima de Edwin Milton Royle, tuvo en los estelares a Warner Baxter, Eleanor Boardman y Lupe Vélez en el papel de Naturich. Se estrenó el 5 de septiembre de 1931, mientras que en la ciudad de México el jueves 31 de diciembre en el cine Palacio, justo para despedir el año que estaba a punto de terminar.

La película no tuvo una buena recepción ni ante la prensa ni en taquilla, sufrió una pérdida de ciento cincuenta mil dólares respecto a lo invertido en su producción y la crítica fue severa con ella. En Variety subrayaron sus "deficiencias técnicas", aunque algunos de los escasos halagos que obtuvo El Prófugo correspondieron a la presencia de Lupe, como la revista Photoplay decía de ella que: "A pesar de sus escasos diálogos de no más de una docena de palabras, captura simpatías a cada segundo".

Lupe repetía el carácter dramático del personaje que le precedía en el orden cronológico de su filmografía. Tanto a la rusa Katiusha de Resurrección, como a la piel roja Naturich, les correspondía un inevitable destino trágico. Cabría también la acotación de que tuvo lugar un semidesnudo durante la escena en que después de haber permanecido bajo la lluvia se seca ante la hoguera. No hay que pasar por alto que la película fue producida antes de que entrara en vigencia el fatídico código moral impuesto por Will Hayes y que limitó las libertades expresivas de la industria fílmica durante tantos años.


Jules Etienne

domingo, 4 de septiembre de 2016

ERA EL PRIMER DOMINGO DE SEPTIEMBRE...


El viernes 3 de septiembre llegó Lupe a su natal San Luis Potosí para presentarse ese domingo en el teatro de la Paz. Se hospedó en el hotel Progreso acompañada por otros miembros de la compañía teatral: Chucha Camacho -con quien trabajaba en el Lírico-, Ricardo Beltri, Ernesto Finance, y el músico Bilbao. Se percibía una expectación en el ambiente que imbricaba la curiosidad de ver al fenómeno de la paisana adolescente habituada a alborotar a los noctámbulos de la capital con la predecible condena por parte del obispo.
 
Era el año de 1926 y ya llevaba tiempo incubándose el huevo de la serpiente cristera. En algunos puntos vecinos se había desatado el conflicto armado entre los fanáticos religiosos y el ejército federal. Azuzados por el obispo Miguel de la Mora, quien había amenazado con la excomunión a aquellos que desafiaran la voluntad divina acudiendo al espectáculo profano, los miembros de la Liga de la Defensa Católica proclamaron su boicot aspirando con ello al ansiado vacío de la sala. Sus esfuerzos se diluyeron en vano. Sucedió lo mismo de siempre cuando algo se prohíbe: el público asistió desbordando entusiasmo para ver a su coterránea y en plena apoteosis la hicieron que repitiera hasta cuatro veces El anillo del Nibelungo. Paradojas -¿o trampas?- de la fe, mientras ella rezaba antes de subir al escenario, como acostumbraría a hacerlo hasta el fin de sus días, un exaltado obispo agitaba desde el púlpito la impudicia de sus excomuniones.
 
En un discreto rincón de su camerino, frente a una imagen del Sagrado Corazón, se dispuso a orar. Así la encontró el reportero de la revista Adelante -que dirigía el general Saturnino Cedillo-, quien iba con el fin de entrevistarla. “Perturbadora” fue el calificativo que Lupe mereció según el periodista quien –en contraste con aquellos que se suponía eran los piadosos- sonrojaba la pudibunda timidez de su crónica, “nos contentamos con la gracia que nos ha concedido de esta intimidad” para rematar con que “se impuso su arte arrebatador, su juventud radiante”, y pudo llevarse la declaración precisa que había estado buscando desde un principio: "Estoy encantada de que mis paisanos hayan correspondido a mi cariño, era algo que le faltaba a mi carrera porque yo soy de aquí, potosina de nacimiento."
 
Ignacio Medellín, un poeta local, de Valle Umbroso, le dedicó los exaltados versos de Bataclanesca, en los que la describía con el almibarado estilo de aquella época:  

"Tu cuerpo es un tesoro de alabastro
que ascendía el plasticismo de las líneas.
Mis ojos se extasiaron dulcemente
al contemplar aquella maravilla
láctea como la nieve de los Alpes
y hermosa como el mito de Afrodita."   

 Regresaría a la ciudad de México dispuesta a preparar su inminente viaje a Cuba, ya que la habían contratado para una temporada en el legendario teatro Alhambra, aunque guardaba para sí misma la sensación de que el destino de una tiple le resultaba estrecho. Tanto así que inevitablemente se iría, pero no a La Habana puesto que, sin saberlo, Hollywood la estaba esperando.
 
 
Jules Etienne