martes, 25 de septiembre de 2018

¡MARINOS AL AGUA! (Sailors Beware!): cuando El Gordo y el Flaco conocieron a Lupe Vélez


Cuando se filmó este cortometraje, ni Stan Laurel y Oliver Hardy formaban todavía la legendaria pareja cómica que alcanzaría la fama como El Gordo y el Flaco, ni Lupe Vélez había tenido algún rol protagónico en el cine. Sin embargo, los tres coincidieron en la comedia muda ¡Marinos al agua! (Sailors Beware!) que se estrenó el 25 de septiembre de 1927. Es decir, hace 91 años.

La interacción entre Laurel y Hardy resultaba tan graciosa que el productor Hal Roach -con quien Lupe Vélez recién había firmado en aquella época su primer contrato de exclusividad- decidió tiempo después que deberían trabajar siempre juntos. Al paso de los años, en 1934, los tres se reunirían de nuevo en el largometraje sonoro: Una fiesta en Hollywood (Hollywood Party), en la que, según Mordaunt Hall, crítico del New York Times: "Los señores Laurel y Hardy, ayudados por la impetuosa Lupe Vélez, llegan a provocar verdaderas carcajadas rompiendo huevos de una manera disparatada".



Si bien este no llega a ser el caso en ¡Marinos al agua!, cuando los dos incipientes cómicos y Lupe Vélez -cuyo personaje era la baronesa Behr- participan en una escena en la que Laurel la arroja a la piscina junto con otras pasajeras del barco Mirimar, el corto cumple, en términos generales, con el objetivo esencial de una comedia.

Lupe Vélez en su caracterización de la baronesa aparece por primera vez durante el minuto inicial y se le vuelve a ver en la escena de la piscina al minuto 12 de la película. 


Jules Etienne

lunes, 24 de septiembre de 2018

LUPE VÉLEZ COMO LA BARONESA BEHR EN ¡MARINOS AL AGUA!


(Fragmento del capítulo 3: Bajo el signo de cáncer)

- Mañana tengo llamado. Voy a hacer el papel de una baronesa, así es de que tráteme usted con respeto -estiró su brazo derecho con un gesto de exagerada afectación, caricatura de una aristócrata, para que Jones le besara la mano. Él prefirió seguirle el juego, incapaz de contrariarla. Sabía que Lupe era una espléndida compañera de juegos sexuales siempre y cuando ningún detonante la hiciera explotar.

Lo llamó Richard y permaneció inmóvil unos instantes con  la lengua atrapada entre los dientes tras pronunciar la “d” al terminar de decir su nombre. Se fue aproximando con parsimonia al oído izquierdo de Jones, mientras le decía Rich, Richie, Ricky, con un ronroneo felino; paseó la lengua sobre su oreja: Rick, Dick, y de nuevo mantuvo la “d” en su boca antes de repetir Dick otra vez, tic, tic tac, Dick tac, Dick dac, Dick Dick…

La reacción de Jones -como lo sería la de cualquier fuerza física según la tercera ley de Newton-, fue inmediata. Después de besar la mano de Lupe jugando a la baronesa, subió por su brazo hasta llegar al hombro y al cuello. De pie detrás de ella, la sujetó de los senos para apretarla contra su cuerpo y Lupe se arqueó buscando sus labios.
... 
 
Saltó de la cama para comer algo antes de dormir. Tenía que levantarse muy temprano si quería llegar puntual a que la maquillaran. Él la vio caminar desinhibida, como si ignorara su desnudez. Cuando se percató de que era observada, se cubrió los senos con un brazo mientras que con la otra mano llevaba una galleta a su boca. Todavía masticando, farfulló:

- ¿No quieres?
- ¿Qué comes?

Ella rió con el descaro infantil de quienes juegan a vivir la vida y regresó a la cama.

- ¡Marinos al agua!
- ¿Cómo?
- Es el título de la película en la que vas a trabajar.
- Estoy muy emocionada.
- Más emocionada vas a estar cuando tengan que ayudarte a salir de la piscina.
- Sí, ya sé: nos van a empujar a todas al agua.

Y así sería. Al día siguiente, Stan Laurel, El Flaco, cumplió cabalmente su encomienda y una empapada Lupe Vélez habría aparecido como la baronesa Behr en la pantalla.


Jules Etienne

Los fotogramas corresponden a Lupe Vélez y Oliver Hardy
en el cortometraje mudo ¡Marinos al agua! (Sailors Beware, 1927)

viernes, 21 de septiembre de 2018

NUNCA SE SABE: con música de Cole Porter

 
Originalmente una obra de teatro con resabio europeo que fue llevada al cine en 1933 como El brillo de las candilejas -en España se llamó A la luz del candelabro- (By Candlelight), fue convertida en un musical en dos actos con canciones de Cole Porter bajo el título de Nunca se sabe (You Never Know). Se estrenó en el Winter Garden de Nueva York el 21 de septiembre de 1938, luego de una extensa gira de varios meses por diferentes ciudades norteamericanas. El reparto estaba encabezado por Clifton Webb y Libby Holman, dos actores con una larga trayectoria teatral, aunque eso no impidió que Lupe Vélez, en su papel de María, gozara del segundo crédito. También participaban Toby Wing y Rex O'Malley.

La trama, como la mayoría de los musicales de la época, era un mero pretexto para los despliegues melódicos y los números bailables: una comedia de enredos entre aristócratas y su servidumbre que transcurre en París. El personaje de Lupe Vélez se llamaba María a quien Madame Baltin le encomienda buscar al Barón Ferdinand de Romer. Cuando ella llega a su lujoso departamento finge que es su patrona pero confunde al valet, Gastón (Clifton Webb) con el barón de Romer. Éste, al percatarse de que Gastón trata de seducir a María, no lo pone en evidencia, por el contrario, lo solapa haciéndose pasar por su sirviente para permitirle a aquél que logre su conquista. Sin embargo, la dama Baltin no posee el mismo espíritu de complicidad y termina con la mascarada. Todo desemboca en un final feliz con los cuatro cenando a la luz de los candelabros.

Lupe cantó a dúo con Clifton Webb (quien interpretaba a Gastón), From Alpha to Omega y cerraba el primer acto como solista con What Shall I Do?. En el segundo acto volvían a cantar juntos Good Evening, Princesse. Fue considerado uno de los trabajos menos logrados de Porter -cuando la escribía tuvo un percance montando a caballo por el que tuvieron que operarlo de ambas piernas en diferentes épocas de su vida y desde entonces padeció dolores terribles. Uno de sus biógrafos asegura que la canción At Long Last Love, que forma parte esencial de la obra, se le ocurrió mientras esperaba ser rescatado del accidente-, y por lo mismo su permanencia en cartelera solo alcanzaría hasta finales de ese mismo año.

Jules Etienne

Las ilustraciones corresponden a los cuatros personajes de Nunca se sabe (You Never Know)
y a un cartel de la obra que se estrenó en el Winter Garden de Broadway, el 21 de septiembre de 1938.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Modern Screen: LUPE VÉLEZ, LA NUEVA FAVORITA DE NUEVA YORK

 
El nuevo amor de Nueva York no es como uno se imagina. Sus manos no son las manos suaves y delicadas de una mujer que no hace nada. Alrededor de su boca no hay líneas que denoten que es una mujer mimada. Ni hay la menor huella de afectación en su manera de hablar. Tampoco orquídeas sobre su abrigo de pieles.

La nueva favorita de Nueva York es, aunque usted no lo crea, una pequeña loca llegada del oeste. Su cabello oscuro es algo incontrolable. Las venas en sus menudas manos morenas sobresalen plenamente. Usa un abrigo con una boina. Y la desilusión que a veces asoma en sus ojos es casi imperceptible, y eso sólo cuando se la observa con detenimiento.

Por cierto, no es muy difícil entender el entusiasmo de todos los hombres que la invitan a cenar y bailar. En estos días difíciles, estar con ella debe ser como respirar aire fresco. En su peculiar manera latina de levantar los hombros hay algo semejante a burlarse del destino, lo mismo que en su desafiante y despreocupada risa joven y primitiva.
...

La última vez que la vi, cruzaba la calle llena de tráfico hacia su hotel. Su hermana iba a detrás, tratando de alcanzarla y las dos seguidas por uno de sus admiradores intentando también darle alcance. Sabía que después de la función iría al Casino a una mesa llena de flores. Y recordaba que la semana pasada, todos los periódicos de Nueva York hablaban de ella como el nuevo amor de la ciudad. Y me sentí feliz por ella, porque a pesar del dinero y de la fama, continúa siendo ella misma. Pero también sentí algo de tristeza, porque cuando Lupe habló de amor, me sorprendió descubrir una amarga desi- lusión en sus ojos. Y me preguntaba si era posible que alguien que ha llegado de tan lejano y oscuro pueblo hasta convertirse en la consentida de una ciudad como Nueva York, pueda conseguirlo sin sufrir algún daño en el largo camino.


Adele Whitely Fletcher, en Modern Screen, septiembre de 1932.

Las ilustraciones corresponden a una fotografía de Lupe Vélez saludando a los transeúntes y a la portada de la edición de septiembre de 1932, de la revista Modern Screen.

(Traducido al español por Gabriel Ramírez).

viernes, 14 de septiembre de 2018

El estreno de MR. BROADWAY en el New York Times

 
Mr. Broadway dedica sus esfuerzos a la tesis de que hay mucha gente interesada en la recolección de chismes y noticias de los columnistas de Broadway. El héroe de esta película es Ed Sullivan, quien escribe una columna similar para un periódico. La cámara le sigue en un recorrido por tres o cuatro populares centros nocturnos con excursiones extras dedicadas a la escenificación de algunas situaciones no demasiado dramáticas y que supuestamente han llamado la atención del periodista.

Durante todo este viaje por Times Square, aparecen algo más de treinta celebridades haciendo prácticamente nada como no sea inclinar la cabeza o simplemente bailar, cantar, actuar o lo que fuera que los haya hecho célebres.

No hay nada nuevo ni particularmente interesante o entretenido en todo esto, a menos que a uno le guste ver como se entretienen algunos de los casi grandes. En uno de los intermedios dramáticos, Tom Moore y William Desmond parecen escenificar un burlesque involuntario.

Para todos aquellos que estén interesados, en la película podrán ver a Dempsey, LeRoy, Dunn, Carnera, Lupe Vélez... Ninguno tiene mucho que hacer, pero de todas maneras allá están.

Mordaunt Hall en el New York Times, publicado el 14 de septiembre de 1933.
 
(Traducido al español por Gabriel Ramírez)

miércoles, 12 de septiembre de 2018

LUPE VÉLEZ EN MR. BROADWAY

 
Cuando la cámara se dedicó a curiosear en la vida nocturna neoyorquina con el pretexto de Mr. Broadway, Lupe Vélez se encontraba radicando temporalmente en esa ciudad con motivo de la temporada teatral de Strike Me Pink en el teatro Majestic, de manera que su presencia también sería capturada a cuadro.
 
Sería uno de los dos títulos que dirigió el actor de casi un centenar de películas -sobre todo durante la época silente- Johnnie Walker. Se trata de un mero vehículo ideado por Ed Sullivan para aprovechar la coincidencia de algunas celebridades en los centros nocturnos de moda.
 
Debido al motivo tan elemental que impulsó la realización de la cinta, en la que aparecen lo mismo figuras del cine y el teatro -como la propia Lupe-, cantantes populares en la radio, como Ruth Etting -quien tres años más tarde trabajaría con Lupe en Londres, durante la puesta en escena del musical Ritmo transatlántico (Transatlantic Rythm)-, y hasta los boxeadores Jack Dempsey y Primo Carnera.
 
Mr. Broadway se estrenó el 12 de septiembre de 1933 y, por obvias razones debido a que carecía de interés más allá de su propio entorno, nunca se exhibió en México.


Jules Etienne

lunes, 10 de septiembre de 2018

DeMILLE RECORDABA A LUPE VÉLEZ COMO NATURICH

 
Era 1931 y a Lupe le encomendaron el papel de Naturich en El prófugo, una piel roja de Wyoming que se suicidaba al final de la película -algo que los supersticiosos habrían inferido como una señal premonitoria-. Ella se veía hermosa, con sus largas trenzas a la usanza india, portando collares, pulseras y botas altas, demostrando que sabía montar, como ya lo había hecho en El Gaucho. Poco antes de comenzar el rodaje, un ejecutivo de la compañía aseguradora consultó con De Mille la posibilidad de cancelar el proyecto porque no tenían esperanzas de poder siquiera recuperar lo invertido. Éste le respondió que de suspenderla se perdería lo mismo por todos los salarios y gastos que estaban obligados a cubrir de acuerdo con los contratos firmados. El Prófugo terminó de filmarse y, en efecto, significó una pérdida de ciento cincuenta mil dólares.
 

Con la minuciosidad de un relojero suizo, dueña del tiempo, la vida va tejiendo una compleja telaraña con las decisiones y circunstancias de cada individuo, en la que éste se irá enredando a medida que transcurra su propia existencia. Cuatro años y una docena de películas después de haber llegado a Hollywood, a Lupe se le presentó la oportunidad de trabajar con el hombre en cuyo honor habían denominado el concurso que había marcado su fracaso primigenio en el cine. DeMille recordaría en sus memorias a la vivaz Lupe Vélez, en el papel de la mujer india.

Jules Etienne

Las ilustraciones corresponden a Lupe Vélez con Cecil B. DeMille durante el rodaje de la película y a un fotograma de El prófugo en el que aparece montando a caballo.

viernes, 7 de septiembre de 2018

EL PRÓFUGO (The Squaw Man) en distintos países

El prófugo se exhibió en el Teatro Colón de Lima, Perú.

Si bien El prófugo se estrenó en las salas de cine de los Estados Unidos en septiembre de 1931, y llegó a la ciudad de México ese mismo diciembre para proyectarse en el cine Palacio, en otros lugares del mundo los títulos fueron cambiando para su exhibición. Por ejemplo, en Inglaterra se llamó El hombre blanco (The White Man); en Italia, Naturich la mujer india (Naturich la moglie indiana); mientras que en Francia se le conoció como El marido de la india (Le mari de l'indienne), que sería el más apegado al original en inglés: The Squaw Man, además de que Lupe Vélez llevaba el primer crédito en la publicidad, por encima de Warner Baxter.

En contraste, se presentó el curioso caso de que tanto en España como en el resto de los países de habla hispana conservara un mismo título: El prófugo, que no es lo habitual. En Lima, Perú, su estreno tuvo lugar en el teatro Colón en tanto que a Madrid llegaría hasta principios de 1933, a la pantalla del Coliseum. En el diario ABC era posible leer en sus páginas esta breve reseña anónima el 2 de febrero: "Gran éxito ha sido el obtenido por la magnífica película M-G-M El prófugo. En ella no se sabe que admirar más, si la realización admirable de Cecil B. de Mille, el exquisito director, o la magistral interpretación de la gentil Lupe Vélez y del famoso Warner Baxter. La trama de la película es un canto al amor conyugal y también al amor materno".
 

Jules Etienne

miércoles, 5 de septiembre de 2018

El 5 de septiembre de 1931 se estrenó EL PRÓFUGO (The Squaw Man)


La nueva versión sonora de El prófugo (The Squaw Man), que Cecil B. DeMille había dirigido originalmente en 1913 y por segunda vez en 1918 -ambas, obviamente, versiones mudas-, basada en la obra teatral homónima de Edwin Milton Royle, tuvo en los estelares a Warner Baxter, Eleanor Boardman y Lupe Vélez en el papel de Naturich. Se estrenó el 5 de septiembre de 1931, mientras que en la ciudad de México el jueves 31 de diciembre en el cine Palacio, justo para despedir el año que estaba a punto de terminar.

La película no tuvo una buena recepción ni ante la prensa ni en taquilla y la crítica resultó severa. En Variety subrayaron sus "deficiencias técnicas", aunque algunos de los limitados halagos que obtuvo El Prófugo correspondieron a la presencia de Lupe, como la revista Photoplay decía de ella que: "A pesar de sus escasos diálogos de no más de una docena de palabras, captura simpatías a cada segundo".

Lupe repetía el carácter dramático del personaje que le precedía en el orden cronológico de su filmografía. Tanto a la rusa Katiusha de Resurrección, como a la piel roja Naturich, les correspondía un inevitable destino trágico. Cabría también la acotación de que tuvo lugar un semidesnudo durante la escena en que después de haber permanecido bajo la lluvia se seca ante la hoguera. No hay que pasar por alto que la película fue producida antes de que entrara en vigencia el fatídico código moral impuesto por Will Hayes y que limitó las libertades expresivas de la industria fílmica durante tantos años.
 


Jules Etienne

domingo, 2 de septiembre de 2018

ERA EL PRIMER DOMINGO DE SEPTIEMBRE...


El viernes 3 de septiembre llegó Lupe a su natal San Luis Potosí para presentarse ese domingo en el teatro de la Paz. Se hospedó en el hotel Progreso acompañada por otros miembros de la compañía teatral: Chucha Camacho -con quien trabajaba en el Lírico-, Ricardo Beltri, Ernesto Finance, y el músico Bilbao. Se percibía una expectación en el ambiente que imbricaba la curiosidad de ver al fenómeno de la paisana adolescente habituada a alborotar a los noctámbulos de la capital con la predecible condena por parte del obispo.
 
Era el año de 1926 y ya llevaba tiempo incubándose el huevo de la serpiente cristera. En algunos puntos vecinos se había desatado el conflicto armado entre los fanáticos religiosos y el ejército federal. Azuzados por el obispo Miguel de la Mora, quien había amenazado con la excomunión a aquellos que desafiaran la voluntad divina acudiendo al espectáculo profano, los miembros de la Liga de la Defensa Católica proclamaron su boicot aspirando con ello al ansiado vacío de la sala. Sus esfuerzos se diluyeron en vano. Sucedió lo mismo de siempre cuando algo se prohíbe: el público asistió desbordando entusiasmo para ver a su coterránea y en plena apoteosis la hicieron que repitiera hasta cuatro veces El anillo del Nibelungo. Paradojas -¿o trampas?- de la fe, mientras ella rezaba antes de subir al escenario, como acostumbraría a hacerlo hasta el fin de sus días, un exaltado obispo agitaba desde el púlpito la impudicia de sus excomuniones.
 
En un discreto rincón de su camerino, frente a una imagen del Sagrado Corazón, se dispuso a orar. Así la encontró el reportero de la revista Adelante -que dirigía el general Saturnino Cedillo-, quien iba con el fin de entrevistarla. “Perturbadora” fue el calificativo que Lupe mereció según el periodista quien –en contraste con aquellos que se suponía eran los piadosos- sonrojaba la pudibunda timidez de su crónica, “nos contentamos con la gracia que nos ha concedido de esta intimidad” para rematar con que “se impuso su arte arrebatador, su juventud radiante”, y pudo llevarse la declaración precisa que había estado buscando desde un principio: "Estoy encantada de que mis paisanos hayan correspondido a mi cariño, era algo que le faltaba a mi carrera porque yo soy de aquí, potosina de nacimiento."
 
Ignacio Medellín, un poeta local, de Valle Umbroso, le dedicó los exaltados versos de Bataclanesca, en los que la describía con el almibarado estilo de aquella época:  

"Tu cuerpo es un tesoro de alabastro
que ascendía el plasticismo de las líneas.
Mis ojos se extasiaron dulcemente
al contemplar aquella maravilla
láctea como la nieve de los Alpes
y hermosa como el mito de Afrodita."   

 Regresaría a la ciudad de México dispuesta a preparar su inminente viaje a Cuba, ya que la habían contratado para una temporada en el legendario teatro Alhambra, aunque guardaba para sí misma la sensación de que el destino de una tiple le resultaba estrecho. Tanto así que inevitablemente se iría, pero no a La Habana puesto que, sin saberlo, Hollywood la estaba esperando.
 
 
Jules Etienne