viernes, 18 de mayo de 2018

CUANDO MUCHACHO SONRIENTE DEJÓ DE SONREIR

 
(Fragmento del capítulo 13: Los leones de la Metro)

- Ya estoy harto de escenas con sujetos que ni siquiera entienden lo que se les está diciendo –se quejó Novarro.
 
 Se encontraban en el remolque asignado a Lupe como su camerino. En una esquina se podía ver la imagen de la virgen de Guadalupe y a su lado un recorte de periódico cuyo encabezado se ocupaba de la boda de Tarzán con “la hermosa estrella mexicana Lupe Vélez”. Sobre el tocador una fotografía de Weissmuller ataviado como capitán con la camisa desabotonada en su parte superior, sobre la cubierta del velero al que le había cambiado el nombre de Chula por el de Santa Guadalupe, como una forma de halagarla. Ni siquiera en el interior del remolque podían engañar al puto frío que se colaba por las rendijas y atizaba el enfado de Novarro. Lupe estaba vestida como india navajo aunque se cubría con un grueso abrigo en lo que esperaba su llamado. Miró con tristeza mal disimulada a Novarro, quien no se había despojado de la ridícula peluca negra requerida para caracterizar a Muchacho Sonriente y lamentó que no estuvieran disfrutando el que había sido uno de sus sueños: que ambos coincidieran en una película. Le ofreció una taza de café y Novarro la aceptó de mala gana.
 
- Nunca te había visto así –acotó con una dulzura inusual en ella. Él alzó su mano derecha y a manera de respuesta hizo un gesto con el que pretendía expresarle que no importaba.
 
- El problema es que como ellos no hablan inglés no comprenden sus propios diálogos. Se los aprenden de memoria pero se nota que no saben lo que están diciendo.
 
Lupe acarició su rostro y le obsequió una de sus miradas demoledoras que si Novarro no hubiera sido homosexual le habría hecho el amor en ese momento, sin preámbulos y sin prejuicios.
 
 
Jules Etienne
 
La ilustración corresponde a Ramón Novarro y Lupe Vélez en un fotograma de la película Raza de bronce (Laughing Boy, 1934).

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