lunes, 26 de marzo de 2018

DESTACA LA VIVACIDAD DE LUPE VÉLEZ EN EL ALA ROTA: The New York Times


Leo Carrillo nos da el retrato de un simpático matón mexicano en esta versión cinematográfica de la obra teatral El ala rota, que es la atracción principal en el cine Paramount. Puede que no sea una historia nueva, pero resulta un entretenimiento muy divertido y una espléndida producción actuada con eficiencia por su reparto, que incluye la vivacidad de Lupe Vélez.
 
El capitán Inocencio de El Suelo, México, no es un hombre como para burlarse de él. Uno puede preguntar quién es el jefe de la policía del pueblo y enterarse de que es el capitán Inocencio. Pero también es el alcalde, el fiscal, el juez y el ejecutor cuando se le place disponer de una vida. Como juez, parecería haber estudiado a Salomón. Divorcia a una pareja en un segundo y al siguiente ya los está volviendo a casar.
 
Lupe Vélez interpreta a la reacia pero encantadora Lolita, hija adoptiva del afable Luther Farley. Es de ella de quien Inocencio está enamorado. Le obsequia los vestidos y accesorios que se ha robado; para él no hay nada de malo en eso, más aún cuando Lolita queda encantada con cada regalo. Pero regalos o no, Lolita no está precisamente enamorada de Inocencio. Espera a alguien más, sobre todo después de que un par de tenedores cruzados han caído al piso ya que según una de las criadas, eso significa que el rey de corazones está a punto de llegar a la casa. Inocencio fanfarronea que ese rey de corazones es él, pero Lolita mantiene sus dudas. Prefiere esperar más tiempo.
 
Entonces, en medio de la tormenta llega un aeroplano, intentando el aterrizaje se estrella contra un árbol y el piloto es llevado inconsciente a la casa de Farley. Inocencio atiende al herido aunque sospecha que ese gringo puede volverse el rey de corazones y que entonces no debería ser tan amable con él. El herido recupera su salud, pero sufre de amnesia y no recuerda ni su nombre.
 
En determinado momento, el terrible Inocencio decide deshacerse de su rival americano de la manera más fácil -poniéndolo de espaldas a la pared para fusilarlo. Desafía la ira de Lolita cediéndole el comando de la orden. Permanece sordo ante los ruegos de su viejo amigo, Justin Bailey, y rehusa escuchar las razones expresadas por Farley. El intruso que cayó desde el aire debe ser ejecutado. Es todo. Pero, como no hay historias que puedan terminar así, uno puede adelantar la conclusión de que el estimable piloto americano será salvado justo a tiempo, lo que, por supuesto, sucede.
 
Melvyn Douglas hace un buen trabajo como el aviador. George Barbier luce plenamente agradable como Farley. Pero el peso de la historia lo sostienen Leo Carrillo y la señorita Vélez. Con la intensidad de sus confrontaciones y el colorido de sus diálogos, logran el máximo provecho de sus respectivos roles.



Mordaunt Hall, publicado en The New York Times el 26 de marzo de 1932.
 
(Traducido del inglés por Jules Etienne)
 
Las ilustraciones corresponden a Melvyn Douglas y Lupe Vélez, Leo Carrillo y Lupe Vélez en dos  fotogramas de la película El ala rota (The Broken Wing, 1932).
 
La crónica completa en inglés puede leerse en:

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