miércoles, 21 de febrero de 2018

BÉSAME: Lupe era, otra vez, una mujer enamorada, ingenua y hermosa

 
(Fragmento del capitulo 4: ... Y se hizo el sonido)

La efímera naturaleza del éxito suele cosechar  improvisación y Hollywood siempre ha sido propenso a mirarse en el espejo distorsionado de la fugacidad. Al vapor de la taquilla, los estudios armaron una nueva producción con el fin de aprovechar la mezcla de asombro y curiosidad que Lupe había suscitado entre los espectadores: Jania es una joven griega, con un rostro de frescura adolescente; el héroe es un militar inglés mucho más alto que ella, de manera que cuando están juntos se ve como una frágil muñequita a su lado; su pecho lleno de collares se inflama ante la proximidad del hombre que ama y cuando se besan el encuadre tiene que hacerse con ambos rostros horizontales, ella mirándolo desde la parte inferior de la pantalla y él sujetando su cara con la mano izquierda al momento de acercar sus labios; Jania tiene los ojos negros, como lo hace notar el bandido que intentará violarla; es una mujer enamorada, ingenua y hermosa, otra vez, como ya lo había sido en El Gaucho, como lo seguiría siendo después en tantas películas. 
 
 
Jules Etienne

La ilustración corresponde a Rod La Rocque y Lupe Vélez en un fotograma de la película Bésame (Stand and Deliver, 1929). 

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