sábado, 27 de enero de 2018

EL GAUCHO: su estreno en México


En Estados Unidos se había estrenado el 21 de noviembre, luego de que tuvo lugar en Los Ángeles una exclusiva première a principios de ese mismo mes. En la ciudad de México se exhibiría hasta el viernes 27 de enero de 1928, en el antiguo cine Palacio, una sala a la que Lupe Vélez solía asistir en calidad de espectadora hacía apenas poco más de un año.
 
Al día siguiente de su estreno, se podía leer en las páginas del diario Excélsior: "Desde el primer rollo la película encanta", expresaba un entusiasta L. de L. en sus Crónicas cinematográficas, y prosigue más adelante, "Lupe Vélez, de quien tanto se ha hablado, encarna el papel de esta enamorada y nadie puede creer que la estrella del Lírico viva el personaje del modo perfecto que lo vive. Ha empezado por donde otras acaban. Dominio del gesto absoluto, naturalidad extraordinaria, soltura, que sólo con la práctica se consigue y ella ya la tiene, hacen que la actuación de esta mexicana sea algo fuera de lo que generalmente vemos". Para concluir con entusiasmo: "Y termina esta película magnífica con el abrazo amoroso de El Gaucho y Lupe, a la que amaba como el águila ama a sus alas que le sirven para volar".

Durante el otoño de 1927, la revista Cinelandia se había ocupado de su rodaje augurando el éxito que finalmente obtuvo. "Va a causar gran sensación entre la gente de cine y entre el público el día en que se estrene la película. Lupita tiene ya sus entusiastas: los carpinteros, electricistas y extras en el taller prorrumpen en espontáneos aplausos a cada escena que interpreta. Este es un homenaje inapreciable, como que se da en rarísimas ocasiones. Lupita es 49 kilos de fogosa energía. En una lucha con uno de los peones de la película lo dejó rendido de cansancio. La semana pasada tuvo que morder a Douglas Fairbanks en una escena; lo hizo tan bien, que Fairbanks aún lleva las señas del mordisco. La bella mexicana parece llena de fogosa alegría durante todo el tiempo que pasa en el taller. El continuo trabajo no logra enfriar su entusiasmo."
 
 Jules Etienne
 
Las ilustraciones corresponden a la promoción de la película en un cartel sepia, la fachada del cine Palacio antes de que fuera modificada en 1930 y la portada de la revista Cinelandia de septiembre de 1927.

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