miércoles, 13 de diciembre de 2017

EL PRÓFUGO: El primer suicidio de Lupe Vélez ocurrió en la pantalla


(Fragmento del capítulo 2: La invención de Hollywood)

Pero habían transcurrido muchos años después de todo eso, era 1931 y DeMille acabó firmando un contrato con la Metro Goldwyn Mayer, en la que ahora figuraba su antiguo socio, Samuel Goldwyn, por el que se obligaba a realizar tres películas con ellos. Había terminado las dos primeras y para poder finiquitar su compromiso decidió volver a filmar El Prófugo, ahora en versión sonora. Hombre bastante religioso, DeMille le escribió una carta al padre Daniel Lord en la que se lamentaba de la tensión y el caos que prevalecían en los estudios por el temor a las butacas vacías, debido a la crisis económica y el desempleo. Agregaba que tal vez por eso y el deseo de concluir cuanto antes su convenio con la Metro, se sintió impulsado a reincidir una vez más con el mismo argumento del viejo éxito de Broadway, al que le tenía un particular afecto puesto que le recordaba su debut en el cine.
 
A Lupe le encomendaron el papel de Naturich, una piel roja Ute, de Wyoming, que se suicidaba al final de la película –algo que los supersticiosos habrían inferido como una señal premonitoria-.

Al momento de aparecer en pantalla sostiene un diálogo con su padre en el dialecto de la tribu, en que le pide no se vaya a meter a la cantina. Más tarde tendrá que entrar por él y es amenazada, cuando el héroe interviene para rescatarla. Desde el momento mismo en que ella le mira agradecida ya se puede prever que una noche de tormenta la encontrará empapada a las puertas de su rancho, y después de secarse despojándose de su ropa frente a la chimenea –la película se filmó antes de que entrara en vigor el riguroso código de censura- se quedará a vivir con él. Hermosa, con sus largas trenzas a la usanza india, Lupe confirmó que sabía montar y bien, como ya lo había hecho en El Gaucho.
 
En los días previos al inicio del rodaje, un ejecutivo de la compañía aseguradora consultó con DeMille la posibilidad de cancelar el proyecto porque no tenían esperanzas de poder siquiera recuperar lo invertido. Éste le respondió que de suspenderla se perdería lo mismo por todos los salarios y gastos que estaban obligados a cubrir de acuerdo con los contratos firmados. El Prófugo terminó de filmarse y, en efecto, significó una pérdida de ciento cincuenta mil dólares.

 
Jules Etienne

Las ilustraciones corresponden a dos fotogramas de la película El prófugo. El primero de Lupe Vélez con Warner Baxter y el segundo, de ella con DeWitt Jennings en la escena de la cantina.

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