lunes, 16 de octubre de 2017

ORIENTE ES OCCIDENTE: cuando Lupe Vélez se transformó en china

 
Su siguiente película sería de nueva cuenta un remake: East is West, cuya primera versión dirigiera Sidney Franklin allá por 1922, con Constance Talmadge en el papel asignado ahora a Lupe. El director lo fue Monta Bell, traído especialmente por Universal para hacerse cargo de su feliz descubrimiento, Lew Ayres, de fama súbita son su Sin Novedad en el frente (All Quiet On the Western Front, 1930, Milestone), apenas su tercer film, pero el que permitió al estudio participar por vez primera en la fiesta del Oscar. El joven Ayres, por lo tanto, era una valiosa propiedad a la que había que conducir con inteligencia de ahí que la elección de Bell pareciera la más acertada. Su experiencia de seis años lidiando principalmente con el terrible Louis B. Mayer de la Metro y muchos de los egos monumentales a su servicio (Shearer, Gilbert, Davies, Garbo, Cortez), era una garantía más que suficiente de confianza y, sobre todo, de prestigio para la imagen que urgentemente necesitaba ofrecer el estudio. Pero todo quedaría en buenas intenciones: Ayres no resultó para nada lo que se esperaba, y Bell únicamente haría otra película con él para Universal, Up for Murder (1931), antes de su prematuro retiro de la dirección en 1933.

En East is West, un melodrama oriental discriminante basado en una pieza que databa de 1918, Lupe era Ming Toy, una belleza china subastada por su propio padre y, casualmente, salvada por un rico joven norteamericano (Ayres) que acertaba a pasar por el muelle donde se efectuaba la escandalosa venta. Embarcada en San Francisco, encontraba acomodo en los muelles con unos misioneros amigos, los cuales, sin embargo, no tardarían en rechazarla al sufrir la recatada y primitiva Ming Toy una gradual transformación en su conducta al contacto con las malsanas costumbres occidentales. Para evitar su deportación, era prácticamente comprada por el rey del barrio chino de San Francisco (Edward G. Robinson), aunque el gozo le duraba poco: por segunda ocasión, el joven norteamericano acudía en su auxilio, pero en esta ocasión iba a ser para siempre. Los padres y amigos del joven se oponen a tan nefasta relación, hasta que el verdadero origen de la joven se esclarecía: Ming Toy, en realidad, no sólo era tan blanca como él, sino que sus padres habían sido misioneros asesinados en la pagana China cuando ella era apenas un bebé. Más norteamericana no podía ser. Salvada la barrera del color, la pareja podía ahora casarse con el consentimiento y la feliz bendición de la escrupulosa familia del joven rico norteamericano. Poco era lo que Bell podía hacerle a esta Madame Butterfly con final feliz y poco fue lo que hizo. Si como dice Parish*, East is West se mostraba fresca cuando su estreno en Broadway en 1918, no cabía duda de que doce años habían sido más que suficientes para marchitarla por completo.

Gabriel Ramírez en Lupe Vélez, la mexicana que escupía fuego,
publicado por la Cineteca Nacional en 1986.

* Robert James Parish en The RKO Gals (Arlington House, 1974),
dedica uno de sus capítulos a la biografía de Lupe Vélez.

Las ilustraciones corresponden a un fotograma de Lupe Vélez en Oriente es occidente (East Is West, 1930), y al cartel de la versión muda de 1922.

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