domingo, 1 de octubre de 2017

Estreno en Londres de RITMO TRANSATLÁNTICO (Transatlantic Rhythm)

Mientras Lupe Vélez permanecía en Londres, durante el verano de 1936 participó en los ensayos de la comedia musical Transatlantic Rhythm, destinada a ser la  primera aventura empresarial del rumano Felix Ferry, dedicado antes al montaje de pequeñas revistas en cabarets de Londres y la Riviera francesa.

Aunque la obra, desde antes de su presentación el 1 de octubre en el teatro Adelphi, tuvo que vencer algunos desagradables conflictos, todos ellos de índole económica. Para comenzar, el abogado A. L. Berman, representante de Ferry, declaró que el costo de 110 mil dólares había sobrepasado en mucho los 80 mil originalmente destinados. El gasto adicional, a decir de Berman, se debía  a las seis semanas que duraron los ensayos y a la gira que se llevó a cabo, previa al estreno londinense, iniciada en Manchester el 12 de septiembre. Ya en Londres, el escándalo pareció complicarse cuando los miembros de la compañía se negaron a salir hasta que no les pagaran sus salarios atrasados y el público que llenaba el Adelphi comenzó a protestar por la tardanza. El caos entre bambalinas era porque el grupo se había dividido y algunos querían actuar sin cobrar, mientras otros se negaban a hacerlo. El joven empresario James Donahue, uno de los herederos de la cadena Woolworth, se negaba a gastar más dinero del que ya le había costado la obra y amenazó con abandonarlo todo, cancelando la presentación y echando por la borda los 110 mil dólares que le había costado montarla.

La cantante Ruth Etting encabezó a los que se negaban a salir, mientras que Lupe trataba inútilmente de calmar los ánimos pidiendo silencio y subiéndose a una silla se puso a cantar nada menos que "Oh, dulce misterio de la vida, al fin te he encontrado". Harry Stafford, autor de las orquestaciones, mandó callar a Lupe y gritó que iba a arrojarlos a toos por la ventana. En la calle, mientras tanto, un buen número de bobbies trataba de imponer el orden y contener a la muchedumbre que comenzaba a aglomerarse en los alrededores, e incluso a colarse entre los actores, lo que provocó mayor confusión. Desesperado y sudoroso, el comediante Lou Holtz exclamó que "después de estar en este show por dos semanas, lo mejor será largarme a España para unas buenas vacaciones". Donahue, visiblemente molesto, se negaba a hablar con nadie al tiempo que Etting decía que era el colmo que Donahue, heredero junto con su prima Barbara Hutton Haugwitz-Reventlow de la inmensa fortuna de Woolworth, le debiera aún 1,500 dólares de su salario; agregando que estaba dispuesta a regresar a Broadway en el siguiente barco si Donahue no saldaba su deuda con ella. Este abrió por fin la boca, y gritó que jamás volvería a poner un solo centavo en la obra de nadie.

Ferry suplicó a los actores que depusieran su actitud intransigente y respetaran al público presente, y les prometió que al día siguiente solucionaría el problema de sus salarios. El escándalo en el teatro, cada vez más incontrolable, se calmó cuando finalmente se subió el telón y apareció un coro de nerviosas muchachas, visiblemente cansadas de vestirse y desvestirse mientras duró la incertidumbre de si se iban a presentar o no. El crítico del Times, de Londres, comentó con parquedad que "después de una sobreexcitación extrateatral, la obra se había rodeado de un anticlímax, pero la verdad es que no se trata más que de un entretenimiento brillantemente vacío". Sin embargo, el público era mucho menos exigente y pareció divertirse bastante, sobre todo con las parodias de Lupe, las bufonadas de Holtz y la intervención de la pareja de negros Buck & Bubbles. La estrella de la radio norteamericana, Etting, poco conocida en Londres, no alcanzó el éxito que esperaba.

Gabriel Ramírez en Lupe Vélez: la mexicana que escupía fuego (página 109).

Las ilustraciones corresponden a una postal en colores y una fotografía en blanco y negro del teatro Adelphi, en Londres, donde se estrenó el 1 de octubre de 1936 el musical Ritmo Transatlántico.

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