martes, 15 de agosto de 2017

Lupe y Weissmuller: LA DECISIÓN DEL DIVORCIO


 
 
Lo verdaderamente importante, sin embargo, ocurrió el 15 de agosto*, fecha en la que decidió ponerle punto final a lo que quedaba de su desastroso matrimonio. Siempre, desde un principio, tanto ella como él habían cometido el grave error de permitir que el mundo se asomara demasiado a su intimidad, y los resultados estaban a la vista de todos, igual que la escena de alguna de sus películas: sus esfuerzos y fracasos, virtudes e imprudencias quedaron expuestos en la audiencia pública junto con su temperamento impulsivo y tornadizo que le jugó malas pasadas durante el juicio en la Corte de Los Ángeles. Lupe acusó a Weissmuller, entre otras cosas, de llamarla con calificativos denigrantes, de tirarle la vajilla en la cabeza y romperle la nariz a golpes cada vez que se le antojaba. De constantes mezquindades en la cuestión económica. Weissmuller, en pocas palabras, le hacía la vida imposible y los dos estaban dispuestos a todo con tal de hacer pedazos el contrato que los ataba desde hacía cinco años. El juez Charles Burnett no aprobó el arreglo económico al que habían llegado sus respectivos abogados, favorable a Weissmuller, y asignó a Lupe una pensión de doscientos dólares semanales durante 156 semanas, siempre y cuando ella se encontrara sin trabajo. Weismuller, casi indiferente a las desagradables locuacidades de Lupe, concluía con toda calma su tercera experiencia conyugal y todo el asunto no pudo significar para él más que un molesto trámite.

"El matrimonio apesta", sentenció filosóficamente Lupe, y tal vez tenía razón.


Gabriel Ramírez en Lupe Vélez: la mexicana que escupía fuego (página 123).

* 15 de agosto de 1938.

La ilustración corresponde a una revista publicada en 1931, tras el estreno de El prófugo,
en la que de acuerdo con su horóscopo, del signo Cáncer, pronosticaban el futuro de Lupe
como una estrella muy popular así como la posibilidad de un matrimonio infeliz.

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