viernes, 17 de agosto de 2012

Capítulo 17: REGRESO AL PAÍS DE OZ (fragmento)



Tiempo después, en 1939, cuando ya se había hecho público que Weissmuller planeaba casarse con Beryl Scott, una tarde se encontraba comiendo en un restaurante acompañado por Ed Sullivan. Al verlo, Lupe se aproximó a su mesa para preguntarle con el desenfado que la caracterizaba:

- Johnny, leí en el periódico que te vas a casar con una niña de sociedad, ¿es verdaaad?

- Sí, Lupe, es verdaaad.

- Mmm... -hizo una mueca de decepción-. Pero vas a ver que con ella no te vas a divertir tanto como conmigo, papito.

Weissmuller meneó su cabeza y sin dejar de sonreir esbozó un gesto resignado.

- Lupe, te puedes quedar con toda la diversión. Contigo tuve más de la que necesitaba. Ahora sólo quiero paz.

Frunció los labios como siempre hacía cuando no le respondían lo que ella deseaba.

- Pobre Johnny. ¿No sabes que la paz sólo se consigue en la tumba?

Siempre tuve una solución para cualquier dificultad que se me presentara: trabajo, trabajo y más trabajo. Al no quedarme ni un minuto disponible, no tengo tiempo para estar pensando en otras cosas. Algunas personas suponen que por el hecho de ser mexicana me gusta dormir la siesta y que me paso las horas tendida tomando el sol en mi alberca. Nada más falso. No sé estarme quieta ni un segundo. Tanto mi padre como mi madre nos enseñaron a trabajar a mis hermanas y a mí desde que estábamos chiquitas. Por eso es que siempre me verán atareada. Cuando veo que empiezo a aburrirme o en lugar de ponerme a pensar en la monstruosidad de los problemas, mejor me busco enseguida algo qué hacer para ocupar mi mente.


Jules Etienne

La ilustración corresponde a una fotografía de Johnny Weissmuller y Lupe Vélez en un restaurante.

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